Cayó "La Liga", la banda que dominaba las subastas judiciales de inmuebles en Mar del Plata

Darío Palavecino

MAR DEL PLATA. Todos aquí hablaban de "La Liga de Compradores". O "La Liga", a secas. Un grupo determinante y casi invencible a la hora comprar propiedades en remates, casi siempre a precios muy cercanos al de la base judicial fijada. Con intervención permanente, también con presiones -y, a veces, algo más- sobre eventuales competidores, se quedaban con inmuebles a precios mínimos.

La Justicia, después de dos años de investigación y acumulación de evidencia, dispuso ayer la desarticulación de esta banda, que desde hoy tiene a sus cuatro presuntos líderes presos y a otros 31 supuestos miembros o cómplices imputados. "Todos los conocían, nadie se les animaba", admitió a LA NACION un veterano operador del mercado inmobiliario local.

En la causa que lleva adelante el fiscal Alejandro Pellegrinelli, a cargo de la Unidad Fiscal N°2, se completaron en las últimas horas 25 allanamientos, autorizados por el juez de Garantías Saúl Errandonea. Se hicieron en domicilios de los involucrados en busca de nuevas pruebas que permitan ratificar los lineamientos sobre los cuales avanzó esta pesquisa.

La omnipresencia y el peso de "La Liga" en el cronograma local de remates judiciales resalta en cifras: sus integrantes ganaron 324 de las 510 subastas (prácticamente dos de cada tres) que se desarrollaron en el distrito durante los últimos cinco años, según pudieron reconstruir en esta investigación. Se cree que pudieron haber intervenido en más, sea a través de testaferros o por medio del favorecimiento de terceros a cambio de un pago por "servicios".

En esas operaciones hicieron compras de inmuebles que, como precio base, sumaban $176.287.582,68 y 655.700 dólares y por los que, con sus artimañas en acción, terminaron pagando apenas 105.126.751 pesos y 274.100 dólares. Bajaron casi un 60% en una moneda y por encima de un 40% en la otra.

Las maniobras para alcanzar la compra no solo se limitaban a ofertas y a la utilización de "matones" para sacar del ruedo a cualquier otro interesado con pretensiones sobre el mismo inmueble. También se valieron de artimañas en notificaciones a propietarios a los que se les ejecutaban los bienes: lograban que no les llegaran los avisos judiciales a sus domicilios para que quedaran fuera de los márgenes de oportunidad de detener las operaciones de remate.

No siempre fueron los miembros de esta organización los que se quedaron con el inmueble. En otras oportunidades brindaban sus servicios a terceros, a cambio de una importante comisión.

Distintos roles

Las órdenes de detención se libraron para Oscar Roberto Larluz, Luis Alberto Puga y Ricardo Monteros. En ese grupo se concentraba la conducción de esta banda, que contaba además con inversores, un "cerebro" legal y un grupo de tareas de "mano pesada" para convencer rápidamente a cualquiera que, en pleno remate, se animara a desafiarlos con una oferta competitiva. También se ordenó la captura de Adolfo Salminci.

Las acusaciones más fuertes son por asociación ilícita y lavado de activos. También, por ejercicio ilegal de la profesión, en el caso de quien concentraba el procesamiento de la documentación y el cambio de titularidad de los bienes.

Surge de la investigación que 181 operaciones de subastas se canalizaron a través del estudio del doctor José Luis Gallo, un común denominador entre las compras realizadas por miembros de "La Liga". Incluso se cita que cinco de ellas fueron ganadas con ofertas realizadas por el propio profesional.

Fuentes judiciales también advirtieron que el domicilio de su estudio, en Santiago del Estero al 1700, "ha sido utilizado de forma recurrente por integrantes de 'La Liga' al momento de registrar su ingreso a la Sala de Subastas".

Cómo operaban

Los investigadores lograron determinar los distintos mecanismos que "La Liga" aplicaba para lograr su finalidad, que era quedarse con la mayor cantidad posible de inmuebles. El primer paso era bajar el precio de inicio, para lo que necesitaban que no hubiera ofertas. "Silencio de piedra", sentencian en el informe del Ministerio Público. Sin interesados, caía el monto de base hasta dos veces, con lo que se llegaba a la alternativa de abrir la propuesta a montos sin valor de referencia.

Otro ardid corría a un extremo opuesto. "Corrían" con ofertas superiores a cualquier comprador muy interesado. Al punto de ganar la subasta con valores muy por encima de lo que estaban dispuestos a pagar. Y ya en esa instancia alegaban no poder enfrentar la suma ofrecida. El martillero, entonces, debía resignar al segundo o tercer oferente en orden de suma propuesta, que también eran de "La Liga".

La más drástica de las metodologías tenía que ver con la intervención de "mano de obra". Un grupo de gente "pesada" al servicio de la organización para amenazar e intimidar, de palabra o de hecho, a quien osara ofertar con intenciones reales de compra.

El trabajo de la Justicia incorpora ahora material recabado durante los allanamientos, prueba que se suma a otras evidencias colectadas desde el Cuerpo de Ayuda Técnica a la Instrucción (CATI), entre ellas, entrecruzamiento y análisis de llamados telefónicos de los sospechosos que permitirán probar el funcionamiento y dinámica de esta organización ilegal.