En Catar, las críticas a la Copa del Mundo no son bienvenidas

AP - Hassan Ammar

No retransmitir los partidos en las plazas de las principales ciudades occidentales, no ir a Catar, las críticas y los llamamientos al boicot del Mundial 2022 se multiplican a medida que se acerca el evento. En el emirato, es difícil entender las razones de estos ataques.

Por Anne Bernas, enviada especial de RFI a Catar

"Nos critican porque somos árabes, pero no nos importa. Este Mundial será el mejor de la historia”. John, un taxista de origen ugandés que espera a los clientes a la entrada del zoco de Al Waqif, en Doha, rechaza las críticas, en línea con el discurso oficial nacional. Los medios de comunicación locales tampoco se andan con chiquitas. Existe una "conspiración sistemática" de los medios de comunicación europeos "mientras estos medios han olvidado las condiciones miserables que sufren los trabajadores en Europa", insiste el periódico en lengua árabe Al Sharq.

Y los especialistas en la península se preguntan: "¿Con qué criterios se determina un boicot? ¿Quién está legitimado para decidir? No debemos caer en una especie de guerra cultural, debemos tener cuidado de no humillar a los jugadores locales", afirma Raphaël Le Magoariec, investigador de la política deportiva de los países del Consejo de Cooperación del Golfo. “En el otro sentido, las sociedades árabes o musulmanas podrían decir lo mismo de Estados Unidos, por ejemplo [y su guerra contra el terrorismo declarada a principios de la década de 2000, nota del editor]. A menudo se considera a Occidente como un moralista que da lecciones al mundo, pero que no necesariamente aplica sus preceptos cuando se trata de sus propios intereses”, agrega.


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