El caso Hewlett Packard: agentes del FBI, una fiscal neoyorquina y cinco horas de interrogatorio en Buenos Aires

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Los investigadores estaban interesados en la operatoria con las declaraciones juradas anticipadas de importaciones (DJAI) y las relaciones entre el Gobierno y las empresas del sector de tecnología y sistemas
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La comitiva que llegó del Norte arribó temprano al tercer piso de los tribunales federales de Comodoro Py, el jueves 20 de enero pasado. Esperó durante horas, hasta que, cerca de las 10.30, apareció uno de los siete argentinos citados. Fue el único, según reconstruyó LA NACION en base a fuentes al tanto de lo ocurrido. Lautaro Emilio González interrumpió sus vacaciones en Necochea y se presentó en el Juzgado de María Romilda Servini, sin abogado.

Desde el Juzgado le aclararon que la comparecencia era voluntaria, por lo que podía retirarse si así lo deseaba. Se quedó. Y le insistieron que debía presentarse con un abogado, salvo que renunciara a ese derecho de manera explícita. Lo hizo. Entonces la comitiva tomó las riendas.

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Contador de 46 años, aunque dedicado al mundo de las tecnologías y sistemas, González pasó por casi una decena de empresas privadas y públicas durante las últimas dos décadas. Pero los investigadores estadounidenses sólo se interesaron en un capítulo de su vida laboral: Nación Servicios . Para eso, lo invitaron a reunirse en otro lugar, cercano: el Sheraton de Retiro.

La comitiva se movió con un protocolo inflexible. Entre ellas, que no podían trasladarse en el mismo auto que González, que en vez de tomarse un taxi optó por caminar bajo el sol de enero, desde los tribunales y hasta el hotel ubicado frente a la Torre de los Ingleses.

En el Sheraton, los investigadores estadounidenses continuaron con su protocolo. Tenían un salón reservado, donde había agua y café, le reiteraron que su presencia era voluntaria y volvieron a presentarse. Incluyó a una fiscal que voló desde Nueva York, al menos un agente y un traductor de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), y un empleado de la Embajada, en tanto que otro fiscal se sumó de manera virtual desde Estados Unidos por Covid-19.

Durante las cinco horas siguientes, González respondió preguntas sobre Nación Servicios, sobre Etertin -una distribuidora de productos de Hewlett Packard-, sobre cómo era la operatoria con las declaraciones juradas anticipadas de importaciones (DJAI), y cómo eran las relaciones entre el Gobierno y las empresas del sector de tecnología y sistemas. También le mostraron documentos y le pidieron referencias sobre varias personas y detalles sobre algunos viajes, como uno que organizó Etertin a China, en 2015, para analizar tecnología para las tarjetas SUBE, según reconstruyó LA NACION.

González respondió la mayoría de las preguntas, pero en algunas ocasiones debió explicar que no conocía a ciertas personas y que Hewlett Packard no era proveedor de Nación Servicios, ni que tampoco sabía cómo funcionaba la Secretaría de Comercio en la práctica cotidiana.

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Durante el encuentro –que se prolongó hasta la tarde–, los investigadores tampoco pudieron por protocolo ofrecerle algo para almorzar. Pero acordaron un cuarto intermedio para que González pudiera comer algo y participar en una reunión que tenía agendada. Luego retomaron el ida y vuelta, y le preguntaron si los autorizaba a ingresar y revisar sus computadoras y teléfonos. Respondió que sí.

También le preguntaron si estaba dispuesto a colaborar con la investigación si lo convocaban otra vez. Les recordó que fue el único de los siete citados que se había presentado a la cita, de manera voluntaria, en pleno enero y en medio de sus vacaciones, y le agradecieron su disposición. Desde entonces, según reconstruyó LA NACION, González viajó varias veces a Estados Unidos por su trabajo. Sin problemas.

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