En caso de una depresión prolongada, ¿qué papel jugará China? | Opinión

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Mientras muchos discuten sobre la existencia de una recesión actual o futura, pocos se han percatado sobre cuál podría ser la reacción de China ante esa eventualidad.

A continuación analizaremos las causas y pormenores de la situación económica actual, las pautas para la recuperación así como la probable actitud de China frente a una depresión prolongada.

Desde el punto de vista técnico y generalmente aceptado, cuando una economía se contrae por dos períodos consecutivos, se dice que ha entrado en recesión, aunque el signo de recesión más fiable conocido es el rendimiento negativo de los Bonos del Tesoro a corto plazo, algo que también padecemos actualmente y que predice una recesión cercana.

En EEUU, el Producto Interno Bruto (PIB) se ha reducido en los últimos dos trimestres en 1.6% y 0.9%; sin embargo, hay un factor que generalmente se presenta cuando existe una contracción semejante y es la elevada tasa de desempleo, algo que no ocurre ahora.

Pero aún así, una mínima tasa de desempleo como la presente (3.6%) es discutible; sucede que interviene un fenómeno no usual, producto de la pandemia y los avances tecnológicos. Acontece que muchos no están en búsqueda de trabajo aunque técnicamente no estén empleados. O sea, no forman parte de las estadísticas de desempleo. Esto ocurre debido a que el trabajo inicial en las casas durante la pandemia hizo que muchos “descubrieran” que pueden hacerlo por sí mismos, sin depender de un patrón.

Desde luego, el advenimiento de las criptomonedas es un factor importante porque muchos están dedicados a esta actividad y no están participando en el proceso productivo.

Y evidentemente, esta es la causa de la escasez de empleados en todo el país, y a la vez es un factor importante en la inflación actual ya que muchos empresarios, ante la ausencia de empleados, han tenido que ofrecer primas especiales para atraerlos. Desde luego, han trasladado esos costos a los bienes y servicios que ellos producen, elevando así su precio.

Otra causa del aumento de precios es que los empresarios saturaron sus inventarios a raíz de la pandemia, previendo una escasez. Después redujeron sus pedidos a los fabricantes, quienes así dejaron de manufacturar las cantidades acostumbradas. De esta forma la oferta disminuida, hizo aumentar los precios a los pocos productos disponibles para la venta.

Realmente, según el índice de Precios del Gasto de Consumo Personal (PCE), el costo de bienes y servicios que adquirieron los consumidores aumentó un 6.8% en junio, con respecto al año anterior.

Para combatir esa inflación, la Reserva Federal (Fed) ha venido incrementando la tasa de interés a fin de reducir la oferta monetaria, algo que hizo en la década de los 80 cuando los precios se duplicaron con respecto a los 70. Pero en esta ocasión, los precios han aumentado en líneas generales solo 2.9%, y se espera que aumenten un 3.8% más en el corto plazo, lo que equivaldría a menos de la mitad de la inflación actual (9.1%).

El Nobel de Economía Milton Friedman creía en el poder del dinero. En nuestro caso, por el dinero excesivo que existió, se generó más ingreso y con él, más inflación. Sin embargo, según Friedman, para mantener los precios estables la Fed debería mantener un flujo de dinero que compense la velocidad en el movimiento de este. Ahora mismo, la Fed al aumentar la tasa de interés, debería vigilar también el flujo de dinero en situaciones especiales, ya que se espera una caída en muchos renglones, como en los automóviles y los préstamos, por ejemplo.

En cuanto al plazo de recuperación que avizoramos, existen varias vertientes, entre ellas estas dos:

La “V”, donde hay una fuerte caída en depresión, pero también un auge fuerte en recuperación, algo que tardará unos pocos trimestres; y la “L”, donde la recesión es prolongada y se convierte en depresión, tal como ocurrió en los 30, y durará unos seis años.

En caso de una depresión “L” nos preguntamos cuál sería la posición de China, cuyo crecimiento del PIB se estima que para el 2040 duplique el nuestro.

Los chinos perdieron la primera Revolución Industrial y acumularon 100 años de retraso. Ahora probablemente, no querrán perderse de la cuarta. De lo que debemos percatarnos es que China es un imperio comunista disfrazado de capitalista, que está al servicio de una estrategia a largo plazo que no tenemos en los países democráticos ya que cambiamos de gobierno en cada elección.

¿Qué podría ocurrir? Si se desata una pérdida de empleos, quiebra de negocios y escasez generalizada, China pudiera eregirse en “salvadora”, con préstamos por doquier y comprando toda la deuda norteamericana. Como signo monetario pudiera imponer el Renminbi (Yuan).

Pero confiamos en la capacidad de recuperación de nuestro país y en nuestro sistema. Para ello debemos controlar la inflación y eliminar la dependencia del petróleo.

Dios nos libre de una hegemonía china.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.@DeYURRE.

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