Caso Báez Sosa. Qué rol tuvo cada uno de los rugbiers acusados por el asesinato

LA NACION
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La fiscal Verónica Zamboni consideró que la etapa de instrucción de la causa por el asesinato de Fernando Báez Sosa ya está concluida y que cuenta con profusa y variada prueba para fundamentar la acusación contra los ocho jóvenes que están presos desde el 18 de enero pasado, horas después de haber golpeado hasta la muerte al joven porteño a la salida de la disco Le Brique, de Villa Gesell.

En su requerimiento de elevación a juicio, la representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo que, a partir del exhaustivo análisis de los registros de cámaras de seguridad públicas y privadas, de testigos directos y de peritajes científicos, pudo definir el tipo de participación que cada uno de ellos tuvo en el trágico hecho del cual este miércoles se cumplirán diez meses.

Máximo Thomsen, 20 años, apodado "Machu": se formó como rugbier en el Arsenal Zárate Rugby y jugaba en el Club Atlético San Isidro desde 2017, pero fue suspendido como socio tras conocerse su detención por el crimen. Era estudiante en el profesorado de educación física y quería ser kinesiólogo de alto rendimiento. Fue sacado por la fuerza del boliche "Le Brique", señalado como "uno de los agresores de Fernando", reconocido por testigos como "el sujeto que le propinara patadas en el rostro" cuando estaba "de rodillas sobre el suelo" y quien dijo a viva voz: 'Quedate tranquila que me lo voy a llevar de trofeo'". Las pericias indicaron que fue él quien le dio la patada mortal a Fernando.

Ciro Pertossi, 20 años: es otro de los acusados a los que la Justicia le atribuye mayor responsabilidad en el crimen, ya que fue reconocido por al menos tres testigos "como el sujeto que le pegó a Fernando cuando ya estaba en el piso, en su cabeza, cara, y pecho". Imágenes aportadas a la causa lo muestran "chuparse los dedos" con sangre cuando es interceptado por personal policial. Casi una hora y media después del ataque, escribió en el grupo de Whatsapp que compartía con el resto del grupo: "Chicos, no se cuenta nada de esto a nadie". Es hermano de Luciano Pertossi y primo de Lucas Pertossi. La fiscal describió en su requerimiento que "se lo visualizó en la fracción fílmica que observa como el sujeto 2 (Máximo Thomsen) golpea al damnificado y luego le propina golpes (patada).

Lucas Pertossi, 21 años: es el mayor del grupo. La fiscalía determinó que registró con su iPhone la secuencia del ataque, desde que fueron expulsados del boliche hasta que él mismo dejó de grabar la golpiza para agredir a un amigo de Fernando. Diez minutos después del ataque, envió un audio al resto de los rugbiers: "Estoy acá cerca donde está el pibe y están todos ahí a los gritos, está la policía, llamaron a la ambulancia... caducó". Es primo de Luciano y Ciro Pertossi.

Luciano Pertossi, 19 años: el menor de los diez rugbiers. Fue reconocido por testigos como uno los "agresores de Fernando". En las filmaciones se lo observó cómo participó de la golpiza a Fernando. Es hermano de Ciro Pertossi y primo de Lucas.

Matías Benicelli, 21 años: fue quien abrió la puerta a la policía a las 10.30 cuando se ordenó la aprehensión del grupo en la casa que alquilaban en Villa Gesell. Un testigo lo ubicó como "agresor directo" de Fernando, al menos otro lo situó "agrediendo también a un amigo" y un restante lo identificó como quien le gritaba a Fernando "a ver si volvés a pegar, negro de mierda".

Enzo Comelli, 20 años: al ser detenido presentaba un "hematoma sobre el labio inferior" y, según la fiscalía, "premeditadamente" agredió a Fernando "junto con los restantes imputados, previo repartirse roles para agredir físicamente a la víctima y posteriormente matarla". La fiscalía estableció que fue quien "le propina en la secuencia fílmica golpes a otros sujetos masculinos que se encuentran en el piso y luego observa de cerca la golpiza que recibe la víctima".

Blas Cinalli, 19 años: es el segundo más joven del grupo y, según la imputación, "existen sendos elementos probatorios" para atribuirle "una participación criminal esencial en la comisión del hecho" y como "agresor directo de Fernando". En el requerimiento para la elevación a juicio se constató que "golpea a unos sujetos que se encuentran en el piso".

Ayrton Viollaz, 21 años: es el único del grupo que no tenía teléfono celular y la fiscalía entendió que "todas la probanzas valoradas" lo "ubican claramente junto a Fernando pudiendo quizás tratarse de un agresor directo". "Se lo observa cerca de todo lo sucedido", indicó el informe final de la fiscal.

La fiscal pidió el sobreseimiento de otros dos miembros del grupo que, hasta ahora, estaban imputados como partícipes necesarios del homicidio doblemente agravado, aunque en libertad. Se trata de Alejo Milanesi y Juan Pedro Guarino. Finalmente, el "sospechoso número 11" al que había señalado la querella fue identificado como Tomás Collazo: tras un análisis de las cámaras de seguridad de la zona y de testimonios se confirmó que salió del boliche once minutos después que el resto de los imputados, por lo que, para Zamboni, no estuvo involucrado en el hecho. "Solo observa todo lo sucedido (no resulta imputado en autos, ni ha sido identificado durante la investigación como agresor)", describió la representante del Ministerio Público sobre su actuación en el hecho.