¿Pueden los cascarones de huevo salvar a uno de los ríos más contaminados de México?

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Río Lerma
Río Lerma

Elvia Arias ha vivido casi toda su vida cerca del río Lerma. Desde la década de 1960, ha visto cómo el área, aproximadamente 60 kilómetros al suroeste de la Ciudad de México, se ha transformado en un centro industrial con cientos de fábricas automotrices, químicas, textiles, farmacéuticas y de plásticos a lo largo del río, que recorre casi 700 kilómetros al noroeste hacia el lago de Chapala.

La población de la ciudad de Lerma, en el Estado de México, también ha crecido exponencialmente, y casi 3 millones de personas ahora viven a orillas de la cuenca local del río.

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No obstante, las aguas residuales industriales y la basura local han contaminado considerablemente el río Lerma, convirtiéndolo en uno de los ríos más sucios de México. Arias y otras personas residentes han vivido acostumbradas a usar el agua de los pozos locales, alimentados por el río. Este líquido deja manchas o capas amarillentas sobre electrodomésticos, baños, lavaderos y tinas. El fuerte olor del agua de la llave provoca dolores de cabeza y mareos.

Arias se sorprendió al descubrir que una de sus vecinas, Verónica Martínez Miranda, no tenía estos problemas. Sus electrodomésticos no estaban manchados y el agua de la llave no olía mal.

Martínez, investigadora del Instituto Interamericano de Tecnología y Ciencias del Agua de la Universidad Autónoma del Estado de México, desarrolló un filtro casero que puso en su pozo.

Asombrada, Arias le preguntó a Martínez si ella y las demás personas de la comunidad podían hacer lo mismo. “Dijo que sí”, explica Arias.

Sin embargo, había un reto: “Necesitábamos juntar mucho cascarón de huevo”, añade.

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Arias y Martínez fundaron el colectivo H2O Lerma con encanto, un grupo conformado por la ciudadanía y por especialistas ambientales que tienen por objetivo mejorar la calidad del agua de los pozos cuya agua proviene del río Lerma.

Su iniciativa principal ha sido elaborar filtros caseros con cascarón de huevo para residentes locales, propagando el prototipo de Martínez. Se trata de un esfuerzo gigantesco y, al mismo tiempo, de un pequeño paso concreto que las personas residentes pueden dar para mejorar el medio ambiente local y proteger su salud.

“Mucha gente se pregunta, ¿por qué el cascarón? Me dicen incrédulos: ‘¿Cómo con cascarón vas a limpiar un problema tan grave?’”, comenta Arias.

Martínez explica la ciencia detrás de los filtros, que mezcla óxido de magnesio e hidróxido de calcio con los cascarones. “El 90% del cascarón de huevo está conformado por calcio; añadiendo magnesio tienen la propiedad de hacer que los metales pesados se adhieran a sus iones y por eso es que se forma un filtro”, señala.

Es una solución simple y efectiva. “Los estudios han demostrado su eficacia para la remoción de colorantes, fenoles, plaguicidas, metales pesados, productos farmacéuticos, fluoruros y materia orgánica”, afirma Martínez. Los resultados de los análisis del agua demuestran que los filtros reducen en un 80% la presencia de metales pesados y en un 100% la de materia fecal.

Desde su arranque hace dos años, el colectivo H2O Lerma con encanto ha crecido hasta contar con 68 integrantes. A la fecha, el grupo ha instalado siete filtros en pozos locales y se prepara para instalar cuatro más en los próximos meses.

El río Lerma pasa por cinco entidades: el Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán y Jalisco hasta llegar al lago de Chapala, y ahora residentes de otros estados también planean instalar filtros. Una vez puestos, se espera que los filtros funcionen entre cinco a 40 años, según el nivel de contaminación.

El reto principal es conseguir las enormes cantidades de cascarón de huevo que se necesitan para el proyecto. Cada filtro requiere de 1 a 2 toneladas de cascarón, el equivalente a entre 16,000 y 32,000 huevos.

Dada la demanda, Arias pasa casi todo su tiempo organizando la colecta de cascarón de huevo. Primero lo hizo de manera local, invitando a sus vecinos, vecinas, amistades y personas conocidas a colaborar. Trató de aliarse con restaurantes y panaderías, ya que usan mucho huevo, pero se dio cuenta de que estos negocios no podían lavar y secar los cascarones de huevo antes de que se llenaran de gusanos. Ahora se enfoca en la recaudación de cascarón de huevo de los hogares.

A través de Facebook, Arias también coordina 50 centros de acopio (hogares o empresas que se ofrecieron voluntariamente para ser puntos de entrega) en el Estado de México y, en los últimos meses, personas voluntarias se han unido al esfuerzo y han establecido 250 centros de recolección adicionales en otras partes del país, incluyendo Michoacán, Guanajuato y Jalisco.

Aunque tardaron alrededor de cinco meses en reunir la cantidad suficiente de cascarones de huevo para el primer filtro, a medida que se corrió la voz sobre el proyecto, el colectivo pudo avanzar con mayor rapidez. Ahora, pueden juntar 7 toneladas de cascarón de huevo en tan solo cuatro meses.

“Va a ser un trabajo incluyente en el que todos tendremos que ayudar, yo creo que no hay otra forma de hacerlo. Realmente la situación es grave, sí requiere de la participación de todos”, dice Mercedes Parna, integrante del colectivo H2O Lerma con encanto.

Quienes integran el colectivo están conscientes de que los filtros caseros por sí solos no pueden resolver el problema de la contaminación en el río Lerma. También incentivan a la población local a no desechar productos químicos nocivos al drenaje y abogan por normas gubernamentales más estrictas referentes a la manera en la que las fábricas descargan sus aguas residuales en el río.

Aun después de años de ver cómo el río está cada vez más contaminado, Arias y otras personas que integran el colectivo dicen que es satisfactorio ser al menos parte de la solución.

“Anhelo tener esta oportunidad de ver peces en el río porque están mis nietos y ellos también viven aquí, y quizá aquí se van a quedar. Y yo anhelo con todo mi corazón que ellos no vayan a pasar lo que yo estoy viendo que está pasando”, dice Arias.

Esta historia fue publicada originalmente por Global Press Journal, una premiada publicación internacional de noticias con más de 40 oficinas de noticias independientes en África, Asia y América Latina.

Aline Suárez del Real es una reportera de Global Press Journal que se encuentra en Tecámac, Estado de México.

Aída Carrazco, GPJ, adaptó este artículo de su versión en inglés.

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