Cartoneros argentinos buscan recuperarse de la pandemia y formalizarse

Buenos Aires, 20 jul (EFE).- Dejar de tirar de un carro por la calle cargando residuos y trabajar en cooperativas de recicladores ha sido en los últimos años un logro para unos pocos cartoneros, como se los llama en Argentina. Con la pandemia, el número de personas que salen a buscar en la basura ha crecido, lo que pone de manifiesto la necesidad de que también ellos puedan formalizarse.

Según la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR), la cantidad de personas que salió a la calle a recoger residuos se incrementó a unos 200.000 debido a la pandemia, desde unos 140.000 que estimaba previamente, y la mayoría son mujeres.

"Se han generado nuevos cartoneros porque han perdido su trabajo y han encontrado en este trabajo su salida laboral", dijo a Efe Jaqui Flores, quien pasó de revolver bolsas para comer a ser referente de FACCyR.

TIRAR DEL CARRO

Del total de recuperadores, Flores calcula que están formalizados unos 20.000, lo que significa que en los últimos 20 años pocos han logrado dejar los carros -que generan problemas de varices y de columna-, para pasar a una cooperativa a usar uniforme y separar la basura en una cinta transportadora y empaquetarla.

La mayoría de los cartoneros mueve los carros con sus propias fuerzas o con animales, revisa los basurales y son explotados por los dueños de galpones, sobre los que las autoridades hacen la "vista gorda", coinciden las cooperativas.

"Si no hubiera pasado la pandemia, que nos llevó puestos (impactó) a muchos compañeros, desde la epopeya de visibilizar al sector, tendríamos un piso más elevado de derechos. La pandemia nos arrasó", dijo Flores, quien también ahora se siente más acompañada por las organizaciones ecologistas.

Desde marzo de 2020, las cooperativas han pasado de no poder trabajar a hacerlo en horario reducido. Y sufren la caída en la cantidad de basura.

"Ahora lo retomamos, pero es como empezar todo de nuevo", dijo a Efe Cristina Lescano, quien progresó de ciruja -otra forma de llamar a quien busca en la basura para sobrevivir- a presidenta de la Cooperativa El Ceibo y a luchar por normas que reconozcan esta tarea.

"Esto va a generar más trabajo, pero de a poquito, incorporando más clientes y más vecinos", previó.

FORMALIZARSE

Para las líderes de las cooperativas, es clave que los cartoneros tengan más dignidad, que se continúe con lo que ya está bien hecho y se implemente lo que falta.

La FACCyR -que cuenta con representantes en el Gobierno nacional, con el que acordó un salario social complementario- intenta que se apruebe una ley para que las grandes empresas que generan envases paguen una tasa, proveniente de sus ganancias, que financie un sistema de reciclado con inclusión social en los municipios y crear un registro único de estos trabajadores a nivel nacional.

Lescano, que no es parte de esa federación, agregó que busca "darle más valor agregado" a lo que recolectan, "no solo reciclar y vender", usando el material para hacer botellas, vasos, baldes, zapatillas, en tanto reconoció que sacar a las personas del basural "cuesta un montón" porque les resulta difícil pasar a compartir con otro: "Pensás que te va a sacar lo tuyo".

DIFERENTES MUNICIPIOS

Pese a lo que falta, la ciudad de Buenos Aires -que pretende que el 80 % de sus habitantes separe en los hogares en 2023 desde un 15 % actual- es un oasis en el país debido al desarrollo de 12 cooperativas que son parte de su programa "BA Recicla" y emplean a unas 6.250 personas.

"En el resto del país es mucho más grotesco", reconoció Flores, "es mafia" y los trabajadores se enfrentan "a una violencia enorme". En tanto Lescano insistió en que en los municipios "a los políticos hay que enseñarles" porque "no conocen" el trabajo de los recolectores.

En estos días el gobierno capitalino discute el pliego de licitación con las cooperativas, que incluye "la dotación óptima" de gente para los materiales que procesa, ya que paga una adenda que las cooperativas completan con la venta de los fardos a la industria.

"Cada vez que podamos generar más toneladas va a significar un crecimiento del sistema de reciclado", aunque "no es que va a ser directamente proporcional la gente que se sume al sistema porque necesitamos ser más eficientes", dijo a Efe la ministra de Espacio Público e Higiene Urbana, Clara Muzzio.

Para ello, la ciudad de Buenos Aires trabaja en la transformación cultural de los ciudadanos para que separen en origen y con la industria, para la disminución de los envases y del plástico de un solo uso e incrementar la red de la economía circular.

Y busca coordinar iniciativas. "No hay una mirada a nivel estratégico con normativas nacionales que excedan el municipio", señaló Muzzio.

(c) Agencia EFE

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