Carlos Sainz demuestra a todos y a sí mismo su capacidad para luchar con los mejores

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Carlos Sainz y Charles Leclerc han hecho un trabajo de equipo impoluto para hacerse con la pole en el GP de Francia. Imagen por Dan Mullan/Getty Images.
Carlos Sainz y Charles Leclerc han hecho un trabajo de equipo impoluto para hacerse con la pole en el GP de Francia. Imagen por Dan Mullan/Getty Images.

La clasificación del Gran Premio de Francia 2022 no pasará a la historia en la carrera de Carlos Sainz en la Fórmula 1, ya que fuese el que fuese el resultado, en carrera saldría desde el fondo de la parrilla por culpa de una sanción al cambiar de motor. No obstante, su sábado en Paul Ricard ha terminado con un regusto a gloria inesperado por todos ya que ha hecho una de las mejores clasificaciones que se le recuerda desde que está en Ferrari.

A pesar de estar un poco alejado de los dos grandes favoritos, Charles Leclerc y Max Verstappen, y no tener nada en juego, la clasificación de Sainz ha servido para hacernos ver que desde la victoria de Silverstone estamos ante un nuevo Carlos. Prueba de ello ha sido el vueltón que se ha sacado de la manga en la Q2. En su primer intento ha bajado al 1.31.0, que ha sido nueve décimas más rápido que el mejor tiempo hasta el momento de Max. Después Leclerc ha querido hacer un segundo intento pero aun así se ha quedado a dos décimas de su compañero.

Lo más increíble es la facilidad con la que Sainz ha firmado ese tiempo. La confianza con el coche no tiene nada que ver con carreras anteriores. En Canadá ya lo vimos más cerca, en Silverstone ganó y en Austria iba tranquilo para adelantar a Verstappen hasta que se le rompió el motor. Ya son cuatro citas en la que demuestra a él mismo y a todo el mundo que posee las armas necesarias para pelear de tú a tú contra los dos pilotos más completos del momento. Este 2022 tuvo un inicio complicado pero a basa de constancia y trabajo se ha pegado a la estela de los referentes.

Otra prueba de su extrema confianza en el equipo ha sido la forma en la que ha ayudado a Charles Leclerc a hacerse una nueva pole. Quien sabe si el monegasco no la habrá firmado de todas formas, pero sin lugar a dudas no lo habría conseguido con esas tres décimas de margen. El Red Bull es un monoplaza con mayor velocidad punta que el Ferrari y por ello en Maranello han improvisado frenando a Sainz en la recta trasera para que Leclerc no perdiera terreno. El madrileño lo ha hecho perfecto en dos ocasiones de la Q3. Tiraba en el primer sector para no molestar en la zona revirada a Charles, frenaba en recta para que le alcanzara y se volvía a apartar a la que llegaban a otra zona de curvas rápidas.

“Grande, grandísimo Carlos”, declaraba Leclerc por la radio en el momento que le comunicaban que tenía la pole. En el muro italiano saben del mérito en el papel del ex de McLaren y por ello le renovaron a principio de año a pesar de que claramente el piloto referencia estaba siendo Leclerc. No obstante, la diferencia en números no es tanta y si no fuera por la rotura de motor en el Red Bull Ring Carlos aún tendría alguna que otra opción de mantenerse en la pomada.

Para la carrera, saliendo 19º, es difícil pensar en grandes cosas, pero el Ferrari parece que vuelve a ser la referencia y el monoplaza más completo. Por otro lado, las largas rectas del Paul Ricard permiten ver adelantamientos a priori, por lo tanto, pensar en una hipotética remontada. Sainz, en línea con su estado de forma, mira para arriba: “El simulador dice lo contrario, pero miramos hacia el podio”.

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