Carlos Menem se dio el gusto de jugar el básquet en el Luna Park

LA NACION
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El expresidente Carlos Menem, fallecido este domingo a los 90 años, fue también un confeso fanático del deporte, lo cual quedó reflejado en sus dos períodos (1989-94 y 1994-99) al mando del Poder Ejecutivo Nacional.

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Con un carisma innegable, Menem disfrutaba tanto de subirse a una Ferrari, como de lucir la camiseta de River Plate, o reunirse con el piloto de Fórmula 1 Michael Schumacher y, por qué no, ponerse los pantalones cortos y la musculosa para jugar un partido de básquet.

Esto último ocurrió el 30 de agosto de 1989, en el estadio Luna Park, en el marco de un evento solidario, con las tribunas de la Catedral del deporte argentino al 60% de su capacidad. Según revela la crónica del diario Página 12, los sectores "carenciados" recibirían 14 millones de pesos por lo recaudado aquella noche.

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El encuentro tuvo de un lado al denominado Combinado Nacional, con Carlos Saúl Menem en el equipo, y del otro, un Combinado de Capital Federal. El partido terminó 105-102 en favor de los primeros, con 13 tantos de Menem, que jugó en posición de base. Días atrás, el flamante presidente había jugado un partido de fútbol, con la presencia de Diego Maradona, en el Estadio José Amalfitani de Vélez Sarsfield.

Antes del partido, Menem había dicho: "Yo me formé en la escuela del deporte y por eso estoy convencido de que detrás de un hombre que hace deportes hay un hombre bueno. Por eso, siempre les digo a los padres que enseñen a sus hijos a hacer deportes".

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Otro de los "aportes" del exmandatario al basquet fue haber colaborado para que nuestro país, a pesar de la crisis económica en la que se encontraba inmersa, fuera la sede del Mundial de Básquet en 1990.

Para ello, se reunió con el por entonces presidente de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), Borislav Stankovic, para confirmar las sedes. Más allá de no contar con una infraestructura a la altura de los acontecimientos, el campeonato se desarrolló igual.