Cariló: el Fiscal pidió la restitución de la casa usurpada a sus dueños

Darío Palavecino
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Viviana Villena frente a su casa en Cariló, donde no todavía no pudo ingresar porque está usurpada por un grupo de personas desde principios de este año
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

CARILÓ.- Luego de tomarle declaración a la propietaria, que volvió a presentar toda la documentación que la certifica como titular del inmueble, el fiscal, que por segunda vez recibió la denuncia por ocupación ilegal de una casa en Cariló, solicitó la restitución a sus dueños y anticipó a LA NACION que pedirá la imputación de los ocupantes ilegales.

Viviana Villena, presidente de la sociedad que es responsable de esta propiedad que linda con el Cariló Golf Club, dijo a LA NACION que en sede judicial quedó claro lo que era evidente. "Los ocupantes se habían quedado desde enero exhibiendo un contrato precario que ni identificación de los firmantes tenía", explicó, y exhibió una copia de esas dos carillas sin sellos y ni siquiera número de documento de identidad de quienes serían locador y locatario.

Oriunda de Bella Vista, desde esta semana habilitada al ingreso a Pinamar después de casi ocho meses de restricciones derivadas de las medidas nacionales de aislamiento y prohibición de circulación en rutas, Villena regresó a la vivienda en Leñatero 565, propiedad desde hace dos años y medio de una sociedad de la cual es presidenta.

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El 5 de enero último había tenido la primera sorpresa: vino a pasar unos días de vacaciones con su familia y se encontró con gente en el interior. Entonces recurrieron a la Justicia y la resolución de entonces, a cargo del titular de la Unidad Fiscal N°5, Eduardo Elizarraga, fue dejar todo como estaba para evaluar la situación. Eso significó que los extraños se quedaran disfrutando de la casa y los dueños, luego de estar allí unos días a la deriva, volver a su domicilio en Bella Vista.

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

Pero anteayer el impacto fue aún mayor porque no solo seguía ocupada. La propiedad estaba pintada en su totalidad de otro color, los intrusos le habían colocado una suerte de cascada a modo de adorno en la entrada y hasta le habían puesto nombre a la casa: "Volver a vivir". Ayer temprano, cuando volvió, puertas adentro se escuchaba a más de una decena de personas disfrutando de la pileta.

Villena logró que por la tarde la recibiera el fiscal. También a Gustavo Durán, su apoderado. Declararon durante más de dos horas para fundamentar la titularidad del inmueble y lo ilógico de tener que ver desde la calle como extraños utilizaban su casa.

"El fiscal ahora entendió que somos los legítimos dueños y anticipó que pediría el desalojo para que podamos volver a tomar posesión de la casa", dijo Villena a LA NACION apenas salió de la sede de la UFI N°5 de Pinamar.

Restitución

Elizarraga confirmó hoy a LA NACION que Villena recuperará la casa. "Anoche pedí la restitución del inmueble", aseguró. Ahora debe esperar que desde el Juzgado de Garantías se tome una resolución y, si así lo considera, disponga el desalojo. Al menos ayer por la tarde ya no se veía movimiento en el interior, por lo que se suponía que los intrusos se habían retirado. En el lugar permanecía un móvil policial.

En el área de garaje, que no tiene portón, habían quedado al menos dos cuatriciclos, una motocicleta y un carro para transportarlos. Nada de eso pertenecía a Villena. "De acá no nos vamos hasta que volvamos a tomar posesión de la casa", dijo a LA NACION, desde el parque de la vivienda que todavía le resulta irreconocible. Cuando la había visto por última vez, en enero, estaba pintada en tonos de marrón. Ahora luce en la gama de colorados con detalles blancos en torno a las aberturas.

El funcionario judicial también anticipó que por ahora solo pidió que se cumpla con el desalojo de los ocupantes ilegales en caso que todavía estuvieran en el interior. "Serán imputados por usurpación en breve", dijo.

Autoridades municipales cuestionan el desempeño del fiscal en esta y otras causas. Ya en septiembre el intendente de Pinamar, Martín Yeza, presentó ante el Consejo de la Magistratura un pedido de desafuero de Elizarraga fundamentado en una serie de irregularidades advertidas durante su desempeño en el cargo.

Este caso tiene una segunda investigación ya que, según se pudo constatar, quienes ocupaban la vivienda tenían varios vehículos estacionados en el acceso. Uno de ellos, una camioneta Jeep modelo 2018, tenía documentación clonada y fue secuestrada. El verdadero titular de ese dominio estaba con su unidad en Capital Federal. Esa causa recayó en la fiscalía a cargo de Juan Pablo Calderón.

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Lo curioso del caso fue que, enfocadas las sospechas en esa camioneta y decidido su traslado a la comisaría local para sus posteriores peritajes, desde el interior de la casa salió una mujer y entregó las llaves para que pudieran trasladar la unidad sin necesidad de la grúa que ya se había solicitado.

Vecinos consultados por LA NACION destacaron que una de las particularidades advertidas en la vivienda de Leñatero 565 era la rotación de vehículos de alta gama. Cuando los propietarios del inmueble llegaron anteayer encontraron tres automóviles último modelo. Una persona que estaba en el interior y que dijo ser empleada doméstica acercó documentación de la Jeep con patente duplicada. La tarjeta verde que entregó correspondía a una VW Amarok cero kilómetro que no estaba en el lugar. Por eso se sospecha que allí podría estar la punta de una investigación hacia una banda que comercialice autos de procedencia ilegal.