¿La carga utrarrápida hace que tu smartphone tenga una vida más corta?

La carga ultrarrápida es una bendición que permite aumentar la duración de la batería de tu celular en tan solo unos minutos. Pero existe cierta controversia en torno a esta función que está presente en multitud de smartphone Android. Concretamente, sobre si la tecnología ultrarrápida que los recarga en pocos minutos es mala para la vida útil de la batería.

Ha habido muchas historias de fallos prematuros y algunos casos de sobrecalentamiento, incendios y explosiones. Más importante que las preocupaciones sobre el dispositivo, es la cuestión de la seguridad de estar cerca de un teléfono Android que absorbe energía a una velocidad de carga tan alta.

¿La carga rápida hace que tu smartphone tenga una vida más corta? (Getty Creative)
¿La carga rápida hace que tu smartphone tenga una vida más corta? (Getty Creative)

Cuando los teléfonos inteligentes aparecieron por primera vez en el mercado, las mayores exigencias impuestas a sus baterías hacían que el tiempo de funcionamiento fuera más corto de lo ideal. No era raro que la batería de un teléfono se agotara en cuestión de horas.

Cargarlo también era una tarea pesada en comparación con los smartphones modernos, cuyas baterías pueden dar a los usuarios horas de uso con sólo unos minutos enchufado al cargador. En los primeros smartphones, este problema se resolvía con baterías extraíbles, que permitían un uso continuado simplemente cambiando las baterías cargadas. Para bien o para mal, esos días han pasado y las baterías de los teléfonos inteligentes ya no son reemplazables por el usuario.

La carga rápida no debería arruinar la batería de un teléfono Android, ni siquiera cuando los fabricantes elevan la potencia suministrada a más de 100 W. Esto no quiere decir que la muerte prematura de un smartphone por problemas de batería no pueda ocurrir.

La clave está en el calor

La verdad es que la velocidad de carga no es realmente el problema, sino más bien el calor que puede generarse como resultado del rápido flujo de energía. Fabricantes como OPPO, Xiaomi y otros se esmeran en implementar sistemas de refrigeración para evitar problemas con la carga rápida. Los sensores detectan la acumulación rápida y ralentizan la velocidad de carga cuando es necesario.

Más allá de los sistemas de refrigeración y la regulación de la velocidad de carga, hay estrategias de diseño que pueden ayudar, como dividir la batería de un smartphone en varias celdas para reducir la cantidad de energía que entra y el calor que se genera, manteniendo al mismo tiempo una velocidad de carga elevada.

Esto también proporciona la flexibilidad necesaria para los teléfonos plegables como el Galaxy Z Fold 4 de Samsung, que tiene una batería en cada lado del dispositivo. Poner más de la electrónica que genera calor en el adaptador de corriente en lugar de en el teléfono también ayuda. A pesar de estos esfuerzos, la mayoría de los fabricantes de teléfonos inteligentes pretenden que un teléfono conserve sólo alrededor del 80 por ciento de su batería después de dos años de uso.

En realidad, los hábitos individuales pueden tener un mayor impacto en la duración de la batería que la degradación de la carga. La edad general del smartphone y el número de veces que la batería se ha sometido a ciclos de carga y descarga afectan al nivel máximo de carga. Ajustar el brillo de la pantalla al máximo nivel agota la batería más rápidamente y requiere una carga más frecuente.

Mantener una batería de litio totalmente cargada o completamente descargada también acorta su vida útil. Hay muchos factores que afectan a la capacidad de la batería de un smartphone Android y la carga rápida no merece el grado de escepticismo con el que a menudo se la recibe.

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