La peligrosa y engañosa afirmación de un cardenal español sobre la fabricación de vacunas contra el coronavirus

Newsweek México

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, afirmó durante una misa que el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus utiliza “fetos abortados”, información engañosa que se difunde en redes sociales y es desmentida continuamente.

Durante su homilía con motivo de la misa del Corpus Christi, Cañizares dijo en la catedral de Valencia que “el diablo existe en plena pandemia, intentando llevar a cabo investigaciones para vacunas y para curaciones. Nos encontramos con la dolorosísima noticia de que una de las vacunas se fabrica a base de células de fetos abortados”.

“Eso es inhumano, eso es cruel, y ante eso no podemos alabarlo ni bendecirlo, todo lo contrario. Estamos a favor del hombre, no contra el hombre. Primero se le mata con el aborto y después se le manipula. Tenemos una desgracia más, obra del diablo”, agregó.

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¿Vacunas con fetos humanos?

La vacunas exponen al cuerpo humano a patógenos como virus y bacterias, pero en una versión debilitada, para que desarrolle anticuerpos y pueda combatir una futura infección. Actualmente, las vacunas protegen a la humanidad contra más de 25 enfermedades debilitantes o potencialmente mortales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El cardenal no citó fuentes de la información, pero la polémica se ha extendido en redes sociales previo a la pandemia de coronavirus, principalmente en grupos ultraconservadores y antivacunas.

Para crear las vacunas es necesario cultivar los virus en células humanas que puedan infectar. Sin embargo, como explica el sitio Salud sin bulos, las células fetales que se utilizaron en la fabricación de algunas de éstas fueron obtenidas en la década de 1960. 

“No se requirieron células fetales nuevas o adicionales para mantener las dos cepas celulares. Las células de los cultivos celulares crecen en una placa de cultivo, a menudo con un medio de crecimiento de apoyo, como el colágeno”, explica el medio.

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Un texto publicado en la revista Science explica que, para la creación de algunas vacunas para el COVID-19 se usan una de las dos líneas celulares fetales humanas: HEK-293, una línea celular de riñón ampliamente utilizada en investigación e industria que proviene de un feto abortado en 1972; y PER.C6, una línea celular patentada propiedad de Janssen, una subsidiaria de Johnson & Johnson, desarrollada a partir de células de la retina de un feto de 18 semanas abortado en 1985.

Arthur Caplan, bioético de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, explicó a la revista científica que “hay mejores maneras de ganar la guerra del aborto que decirle a la gente que no use una vacuna. Estos son abortos desde hace mucho tiempo. Estas células tienen décadas de antigüedad, e incluso los principales líderes religiosos como el Papa han reconocido que, por el bien mayor, no vale la pena el simbolismo para poner en riesgo a la comunidad”.