Carbón Blanco: los secretos del financista que hizo millonarias inversiones en los Estados Unidos para un capo narco

Gabriel Di Nicola
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Leopoldo Carrena era, según la Justicia, mano derecha de Carlos Salvatore, el fallecido abogado considerado uno de los principales capos narco de la Argentina. Este hombre de 63 años se encargaba, según un expediente judicial, de lavar en los Estados Unidos el dinero que la organización criminal encabezada por el letrado obtenía por el tráfico de cocaína a Europa, cargamentos que salían del país ocultos en bolsas de carbón vegetal. Invertía importantes sumas de dólares en los sectores gastronómico e inmobiliario.

Lejos de Miami, ciudad donde canalizaba las operaciones para blanquear el dinero sucio del negocio de la cocaína, Carrena fue detenido por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). El cerebro financiero de la causa conocida como Carbón Blanco fue arrestado el lunes pasado cuando paseaba por las calles de Mar del Plata, donde vivía en un lujoso edificio de Playa Chica.

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Los fiscales federales Federico Carniel y Carlos Amad, junto con sus colegas Mario Villar y Laura Roteta, funcionarios a cargo de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), solicitaron la detención de Carrena y una serie de allanamientos en Mar del Plata en el marco de la investigación de "la conducta de algunos eslabones de la organización" conocida como Carbón Blanco, según informaron a LA NACION calificadas fuentes del caso.

Los fiscales Carniel y Amad, investigan desde 2013 a la que era una de las organizaciones narcos más grandes de la Argentina. La causa ya tuvo dos etapas decisivas: una, con las condenas a 21 y 19 años de prisión que recibieron hace más de cinco años Salvatore y Patricio Gorosito por el contrabando de cocaína a Portugal y España. Ambos fallecieron por problemas de salud. Salvatore murió en la cárcel de Ezeiza en mayo de 2018 y su socio cuatro meses después, en su residencia en Arroyo Seco, Santa Fe, donde cumplía su sentencia.

La segunda etapa concluyó el 8 de marzo de 2019, cuando el Tribunal Oral Federal (TOF) de Resistencia dictó otra sentencia clave en esta trama contra los acusados de lavar el dinero de Salvatore. Esa vez fueron condenados Ricardo Gassan Sabba, Silvia Vallés Paradiso -esposa de Salvatore-, y Santiago Vallés Ferrer, suegro del capo narco, con penas de prisión de entre siete y nueve años, multas por un valor equivalente a cinco veces el monto de la operación, en cada caso, y el decomiso de los activos de la organización criminal.

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En la investigación, donde se puso la lupa sobre el lavado de los bienes y el dinero de esta organización, habían quedado puntas sueltas de un segundo eslabón que revestía un carácter relevante, según los investigadores judiciales, por tratarse de personas como Carrena, que operaba en los Estados Unidos y había tejido una ingeniería para blanquear dinero bastante sofisticada.

Carrena, que tiene nacionalidad argentina y norteamericana, habría facilitado y gestionado la conformación de sociedades en los Estados Unidos que "fueron utilizadas para inscribir y vender activos atesorados por la organización criminal en esa jurisdicción".

Los logros que Carrena conseguía con las operaciones lo llevaron a Salvatore que lo elogiara en distintos mails que le enviaba al financista. "Nada me gustaría más que poder estar al lado tuyo.. vibras muy bien, lo que tocas lo haces funcionar, tenés el éxito por delante de tuyo", escribió Salvatore el 24 y el 25 de agosto de 2014, según pudo reconstruir LA NACION de fuentes judiciales.

Según la investigación judicial, el ahora detenido creó 43 sociedades en los estados de Florida, Delaware y Nevada. Un informe de Homeland Security de los Estados Unidos incorporado al expediente judicial, sostuvo que la organización narco de Carbón Blanco había creado varias empresas en ese país que no tenían actividad. "No hemos podido todavía determinar la naturaleza o el rubro de varias de estas empresas", sostuvo el organismo norteamericano.

En ese documento se hacía mención a la participación de Carrena, que asistía a la organización criminal "en la recepción de la transferencia de los fondos y la administración de sociedades".

En 2017, el TOF de Resistencia dictó el embargo preventivo de los dos departamentos de Miami, que pidió su decomiso dos años más tarde, cuando además se canceló la personaría jurídica de las firmas sospechadas de haber sido utilizadas en el lavado de activos.

Pero Carrena, según las fuentes judiciales consultadas, "movía los hilos" para evitar los fallos judiciales sobre los bienes. Cinco días después del pedido de decomiso logró que Salvatore le transfiriera por medio de una de las empresas 380.000 dólares. Carrena utilizó otra compañía para tratar de que los investigadores perdieran la pista de una de las propiedades en Miami.

El 10 de junio de 2018 hizo una transferencia a la empresa Renacer 6N LLC por un monto menor de 298.000 dólares. Carrena vendió esa propiedad a 82.000 dólares menos de lo que la había adquirido. La sociedad Renacer 6N LLC fue creada diez días antes de la operación, por lo que se sospecha -según se desprende de la causa- que fue creada solo para esa maniobra.

Se detectó que con otro inmueble, situado en 5601 Collins Avenue, en Miami, Salvatore realizó una operación similar que tenía como objetivo el lavado del dinero. La sociedad que usó fue Ruth Steinberg LLC, constituida el 1 de agosto de 2010, poco antes de adquirir la propiedad. Los traspasos y las operaciones con este inmueble terminaron en manos de una de las firmas que manejaba Carrena, según fuentes judiciales.

El lunes pasado, además de hacer lugar al pedido de detención, el juez federal de Sáenz Peña, Alcides Mianovich, ordenó cinco allanamientos en Mar del Plata vinculados al presunto cerebro financiero de la banda de la operación Carbón Blanco. Uno de los procedimientos se hizo en el lujoso y moderno edificio donde vivía Carrena, en Playa Chica.

También, por orden del magistrado, la PSA se presentó en tres escribanías para buscar documentación.