Capturan en filme los claroscuros del barrio bravo

César Huerta

CIUDAD DE MÉXICO, enero 7 (EL UNIVERSAL).- Hay una señora en una colonia de la Ciudad de México que vende tamales y es querida por todos. En su juventud lideró una banda de delincuentes.

Hay otra que ayuda a chicas en problemáticas sociales complicadas y una más, trans, de casi dos metros de estatura, que sueña con salir de su mundo.

Todas fueron convencidas para rodar "Las lágrimas de Bael", película basada en la vida de un narcomenudista, quien en sus ratos libres trabajaba de Batman en un parque de diversiones, pero sólo como un intento de escapar de la vida que le tocó, que incluía la muerte de un hijo.

Hugo Villaseñor es el director del filme cuyos papeles principales están a cargo de los actores profesionales Alberto Trujillo ("Poderoso Victoria") y Said Sandoval ("Club de Cuervos").

Trujillo se sumergió literalmente en los barrios bajos y bravos de la ciudad para convivir con los personajes reales, los cuales saldrán en la pantalla, aunque no necesariamente representándose a sí mismos.

"Es un falso documental que sigue a un delincuente de poca monta a través de su vida y sus dolores. Pero no queremos retratar que sólo es eso, sino que también tiene un corazón y una dolencia. Seguir su día a día para plantear preguntas: ¿Por qué se mantiene vivo? ¿Con qué esperanza? ¿Con qué sueña un cuate así?", explica José Luis Fajardo, productor del largometraje.

"No es un mundo que hayamos inventado: nos fuimos a una colonia donde había prostitutas, transgéneros y más. Por ejemplo, está Doña Cuquita, la señora que vende tamales, pero cuando era joven tenía a un grupo de chavitos robando en la Doctores y se drogaba, ahora es sólo la señora de los tamales y la película busca eso, encontrar la vida detrás de la apariencia", abunda el ejecutivo.

El protagonista destaca que muchos de los que aparecerán a cuadro son gente que ya pagó su condena: "El director tiene una crudeza y dureza para lo que hace, bien interesante. Yo hago al 'Capitán Gato', el narcomenudista, y Said a otro pillastre, de otra manera", indica.

"Las lágrimas de Bael", ahora en posproducción, se rodó a fines de 2021, pero tras de sí tuvo varios meses de investigación por parte del director.

Villaseñor conoció a un narcomenudista con el que filmó algunas tomas, pero cuando entró el productor se involucró en el rodaje y notó un riesgo al trabajar con "el no actor", porque, como muchas personas en su situación, ha tenido que sortear situaciones que afectaron su estabilidad emocional.

Se decidió a pulir el guion y ya con eso, proponerle al hombre que entrará en el proyecto. Luego desapareció y no volvieron a saber de él, así que llamaron al actor Alberto Trujillo.

"Lo que Hugo (el director) grabó al principio nos enseñó muchas cosas que no teníamos, como saber de este hombre que se dedicaba a delinquir y su motivación era la muerte de su hijo. Todo eso lo llevamos a la película", detalla Fajardo.

"Hugo conocía ese mundo, gracias a eso dio con los líderes de ciertos lugares y era acercarse a decirles lo que queríamos, entonces (quizá) estaba la que decía que quería hacer de vedette y bueno, era sacarla un poco a su modo, porque tampoco es que queramos dejarlos mal, sino con respeto", añade.

Una realidad que les da la espalda

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México emitió un informe el año pasado en el que enumeró las colonias con mayor número de homicidios desde 2018.

La colonia Morelos registró el mayor número de víctimas, con 125 casos (64 casos en el territorio de la alcaldía Cuauhtémoc y 61 en Venustiano Carranza), mientras que en la Centro hubo 54 y 30 en la Doctores.

La producción se adentró en torno a esos territorios y en especial pudo rodar en la colonia Obrera. En esos barrios, detalla Fajardo, sabían de la presencia del equipo y de un actor, a quien arroparon, lo cual fue muestra de que los habitantes de esos sitios no son sólo cifras aisladas.

"El personaje de Alberto siempre está con máscara, un poco para decir que podemos ser cualquiera. Vemos su camino de venta de drogas, pero también otros como su mejor amiga, adoradora de la Santa Muerte, que explica cómo es vivir con eso.

"Hay otros actores, pero se buscó a quienes mimetizaran con todo. Cuando estás en esto, te das cuenta de que en todos hubo un ser humano que en algún momento del camino se perdió", destaca.

El filme contó con el apoyo de otros habitantes, quienes sólo aceptaron salir de espaldas, algo que se respetó.