Caprichos de unos cuántos

Fernanda Flores Aguirre
Caprichos de unos cuántos

Le podemos llamar sinvergüenza al que de inicio se muestra en contra de las exigencias de la ciudadanía, ¿pero cómo llamamos al que dice estar a favor y después de años de hacernos perder el tiempo hace todo lo contrario?
Hace tres años un grupo de personas nos levantamos para lograr que el Sistema Estatal Anticorrupción no fuera la expectativa de la mayoría, mera simulación. Nos organizamos, trabajamos en equipo y si bien no quedó tal cual lo solicitamos, logramos varios de nuestros objetivos.

Una de los principales razones por las cuales no avanzamos en nuestro país en el combate a la corrupción, es porque los facultados, los que tienen el poder de perseguir los delitos y castigar a los corruptos, le deben el puesto a esos mismos los cuales tienen la obligación de castigar. En pocas palabras, crean y se adueñan del juego para convertirse en los árbitros de su propio partido.
De nada sirve seguir teniendo o creando instituciones, coordinaciones u organismos que no cuenten con la autonomía necesaria para alcanzar los propósitos para las cuales fueron creadas.
Ésta fue la principal razón por la cual intervenimos en la creación del Sistema, en donde la elección y nombramiento de nuevas figuras especializadas en el combate a la corrupción, como el fiscal anticorrupción, iban a ser responsabilidad del Gobernador junto con el Congreso del Estado, es decir, más de los mismos problemas de siempre.
Fueron meses los que en su momento las personas estuvimos en las mesas de trabajo, luchando principalmente porque lo anterior no sucediera, y lo logramos, le quitamos poder al Gobernador y se lo dimos a las personas, asignando la mencionada responsabilidad a un Comité Mixto, en donde participarían cuatro personas de la sociedad civil a través de un comité de participación ciudadana previamente establecido, y tres diputados de diferentes partidos políticos, si bien la ley no nos permitió quitar por completo al Congreso, logramos que ya no hubiera influencia directa del Gobernador y que hubiera mayoría de representantes de la sociedad civil, además que los concursantes al puesto no vendrían de una lista de amigos, sino de una convocatoria abierta a todos los ciudadanos que cumplieran los requisitos.

Pero como todo, el gusto nos duró poco, pues a la nueva legislatura no le importó la opinión de las personas, mucho menos le pareció lo que por meses se analizó, debatió, y concluyó, y hace unas semanas, con la mano en la cintura, de un día a otro, cambiaron la ley y le volvieron a dar el poder al Gobernador entrante. Ahora la selección dependerá del Congreso del Estado, en base a una lista de nombres que vendrá directamente del Gobernador.
Si es cansado estar luchando y lograr que las cosas se hagan bien, es agotador tener que volver a pelear porque se respete lo establecido sólo por los caprichos y miedos de unos cuantos.
PD: El que nada debe, nada teme, y centralizar el poder en el gobierno nunca nos ha traído nada bueno a las personas.
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