El caos conservador y la armonía verde marcan la precampaña alemana

Agencia EFE
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Berlín, 17 abr (EFE).- El caótico pulso entre los conservadores para designar a su candidato a la Cancillería y la armonía entre sus perseguidores, los Verdes, domina el ambiente en Alemania ante elecciones generales del próximo septiembre, las primeras desde 2005 sin Angela Merkel en campaña.

Los dos aspirantes conservadores -el centrista Armin Laschet y el derechista Markus Söder- deben ponerse de acuerdo antes de que termine el fin de semana acerca de quién será el candidato común a los primeros comicios nacionales de la era post-Merkel.

A Laschet, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), le impulsa su posición de jefe del partido matriz. A Söder, de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), su mayor popularidad: un 63 % de los ciudadanos le ven capacitado para ser canciller, frente al 29 % favorable a Laschet, según la televisión pública ZDF.

Söder lleva meses entre los políticos mejor valorados del país, en buena parte por la rigurosa gestión de la pandemia en su "Land", donde ha aplicado sin pestañear la línea cautelosa de la canciller. A Laschet, primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país, le ocurre lo contrario. Pero, fuera de la lucha contra la pandemia, se ajusta mejor al perfil centrista y capacitado para el consenso de Merkel.

El pulso entre los dos se formalizó el pasado domingo, al ratificar ambos su aspiración a ser designados candidatos con el respaldo de sus respectivos partidos. Pero una reunión posterior del grupo parlamentario conservador reflejó un inusitado apoyo a Söder también entre los diputados de la CDU.

La perspectiva ahora es que, si no se resuelve el pulso antes del lunes, será el grupo parlamentario el que decida con su voto, el martes, quién es el candidato común. Algo que remite a lo ocurrido en 1979, cuando el voto se decantó a favor del líder bávaro Franz Josef Strauss. A éste se le suponía entonces más capacitado para luchar por la Cancillería que al aspirante de la CDU -Ernst Albrecht-. Pero no logró su objetivo, ya que fue reelegido en su cargo el socialdemócrata Helmut Schmidt.

En el voto dentro del grupo conservador puede influir el miedo a perder escaños. Desde la cúpula de la CDU se insiste en que la decisión debe emanar de las presidencias de cada partido. Juega ahí un papel importante el pronunciamiento de varios nombres de peso a favor de Laschet. Entre ellos, el presidente del Parlamento, exlíder de la formación y exministro de Finanzas Wolfgang Schäuble.

Merkel ha insistido en que no va a tratar de influir en la decisión. Schäuble incluso ha afeado a Söder que no se haya hecho ya a un lado. Otros miembros destacados del partido advierten del peligro de polarización y apremian al consenso sin más dilaciones.

ORDEN VERDE

El proceder de los conservadores contrasta con el juego limpio de los Verdes, pese a que también ahí son dos los aspirantes, los co-presidentes del partido, Annalena Baerbock y Robert Habeck. Ambos están en el cargo desde 2018 y representan a la línea moderada.

Su principal obstáculo es que no tienen experiencia de gobierno a escala federal ni al frente de ningún "Land". Habeck pasó fugazmente por el ministerio de Medioambiente del pequeño "Land" de Schleswig-Holstein, mientras que Baerbock aporta su experiencia como diputada del Bundestag (cámara baja).

Los dos han dejado claro que aspiraban al puesto, pero no han peleado en público entre sí por él. La cúpula de los Verdes anunciará su propuesta el próximo lunes, de acuerdo a la hoja de ruta marcada, tras lo cual la candidatura será sometida a la ratificación del congreso del partido del 12 al 13 de junio.

La imagen que da esta formación, nacida como movimiento de protesta ecopacifista, es de profesionalidad y orden. Los sondeos la sitúan cinco puntos por debajo del bloque conservador, que está en primera posición en intención de voto, con un 27 %.

Hoy por hoy la fórmula más plausible para el próximo gobierno es una coalición entre conservadores y verdes, algo inédito a escala federal. Pero no se descarta un tripartido liderado por los ecologistas, con socialdemócratas y liberales como socios.

Por primera vez en la historia se perfila como viable una Cancillería verde. Y la favorita para ser su candidata es Baerbock, más combativa y competente en temas económicos y sociales que el carismático Habeck.

Sea cual sea el designado, los Verdes están determinados a luchar por el liderazgo de la primera potencia europea. Hasta ahora, su única experiencia en un gobierno federal fue como socios menores en las dos legislaturas del socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005).

Gemma Casadevall

(c) Agencia EFE