¿Canta victoria Oceanía ante la pandemia?

Por Víctor Ortega

México (Notimex).- Mientras gran parte de los cinco continentes aún toma medidas de contención para evitar los contagios por coronavirus, e incluso algunos las intensifican, en dos países de Oceanía ya parece cantarse victoria contra el nuevo tipo de neumonía: Nueva Zelanda y Australia.

El martes 28 de abril, el Ministerio de Salud australiano vaticinó “motivos para la esperanza”, pues la autoridad sanitaria indicó que está próximo el final para la cuarentena que dio inicio el 18 de marzo. No obstante, siguen con su retórica persecutoria en contra del origen de la COVID-19, tal como lo ha hecho Estados Unidos o Francia.

En tanto, Nueva Zelanda fue más allá de la esperanza y su primera ministra, Jacinda Ardern, un día antes del anuncio de Australia, indicó a los medios nacionales que se le ganó la batalla al patógeno.

Ésta reportó, en su conferencia diaria sobre la situación epidemiológica, la cifra mínima de letalidad de la enfermedad, gracias a medidas de distanciamiento social que se elevaron rápidamente a una cuarentena, cuando tan sólo el archipiélago reportaba 100 contagios a mediados de marzo.

Incluso, durante la segunda semana de enero, el sector de salubridad neozelandés se preparaba para recibir enfermos por coronavirus, pues allá durante el otoño es normal tener enfermos de las vías respiratorias, como lo informó la radiodifusora local, Radio New Zealand (RNZ).

A esa alerta se le sumaría el potencial pandémico que decretó la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 15 de febrero. Aquel día, Tedros Adhanom anunció al mundo que el nuevo tipo de neumonía tenía potencial para convertirse en pandemia.

No obstante, llamó a la calma y a apegarse a los hechos, no al miedo. Aun así, el nuevo patógeno, alusivo por su forma a un artículo de realeza, se decretaba como causante de una crisis sanitaria mundial el 11 de marzo por la OMS.

Sin embargo, una semana después, Ardern decretó confinamiento obligatorio para toda la nación, lo cual derivó en el lema “dale duro y dale pronto”, para el plan de ataque contra el coronavirus.

En sólo tres semanas de confinamiento, de acuerdo con sus palabras, consiguió “aplanar la curva”, de manera tal que hasta el momento suma unos mil 244 casos y 19 fallecidos, según cifras de la OMS.

Respecto a sus políticas para paliar la pandemia, Ardern bajó su salario un 20 por ciento al igual que la mayoría de los funcionarios públicos de su gabinete.

Incluso, confirmó que el confinamiento tendría que ser una solución de corto plazo para que su administración pudiera subsanar gran parte de los salarios de los trabajadores en la nación, parte de la mancomunidad británica.

Sin embargo, el país insular, al igual que el resto del mundo, reportó pérdidas en materia laboral. Muchas de ellas han sido mitigadas por el mismo sector alimentario, que ha recontratado a algunos para trabajar en los sistemas de repartición de insumos para apoyar el distanciamiento en cuarentena.

Una de las beneficiadas por el gobierno es Angela Trolar, quien, por ser empleada de tiempo completo, como maestra de inglés en la metrópoli de Hamilton, en la isla norte, recibe 585 dólares nacionales (354 estadunidenses) a la semana.

Ella tiene que hacerse cargo de su madre de 95 años, y su única angustia es que ella padezca por su avanzada edad y no por la COVID-19.

“Nueva Zelanda ha estado, estrictamente, en confinamiento desde hace cinco semanas, más de las tres que reportan los medios, y la mayoría de la gente está cooperando. Los que no, son arrestados”, aseguró la docente neozelandesa en declaraciones para Notimex.

“La gente que no puede trabajar ha sido apoyada, como los adultos mayores, reciben su salario usual, como yo. El gobierno lo está pagando”, aseguró.

Explicó que, respecto a las personas de la tercera edad, la administración de Ardern los cuida bastante “bien”. “A mi madre incluso le traen las comidas ya preparadas a la casa”.

Agregó que, gracias al relajamiento de las medidas de prevención, su hermana puede visitarlas una vez a la semana e incluso les ayuda con la limpieza de hogar. Aun así, agregó que su madre prefiere que respete el distanciamiento y que ésta se abstenga de ir, pues ella pueda valerse bien por sí misma.

“Nos visita una vez a la semana, hace algo de limpieza, pero mi madre prefiere que permanezca en su hogar, ella es alguien que puede valerse por sí misma pese a su edad”, dijo.

Explicó que, para matar el tiempo, su madre telefonea más que nunca a sus otras cinco hijas, aunque no le preocupa la cuarentena, sino que ésta pase pronto. “La mantiene nerviosa y contenta al mismo tiempo”, explicó Trolar, debido a las buenas noticias que el gobierno da diariamente.

En tanto, la maestra de 58 años aseguró que tal vez Nueva Zelanda sea el lugar más seguro para vivir en esta crisis sanitaria pues, según ella, “debido a lo pequeña de la nación, es fácil controlar a la enfermedad, a sus ciudadanos y sus fronteras. El gobierno intenta ser lo más transparente posible con la población.

“Apoyamos con no salir a las calles y respetamos el confinamiento. Al momento, nos siguen subsidiando con nuestro salario si respetamos las medidas”, pero, principalmente, indicó, Nueva Zelanda es un país que encuentra soluciones originales a las problemáticas.

“Los neozelandeses encontramos soluciones originales a las problemáticas, nosotros no necesitamos copiar de otros países.

“Nueva Zelanda es distante, sí, incluso ya era un país aislado (antes de la pandemia). Incluso yo escaparía de aquí ante cualquier emergencia junto con mi familia”, afirmó Trolar sobre la nación insular que le dio duro y pronto al coronavirus.

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