Cannabis medicinal: quiénes podrán cultivarlo o acceder al aceite en farmacias

Mauricio Giambartolomei
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La regulación del autocultivo de cannabis medicinal en todo el país, autorizado por el gobierno de la Nación a través de la publicación en el Boletín Oficial, era una noticia esperada por usuarios, médicos, militantes y cultivadores que pedían la actualización de una ley que amparaba la producción pero, a su vez, con criterios muy restrictivos. La comunidad cannabica festeja, pero ¿quiénes podrán acceder a los productos?

A través del decreto 883/2020, el Gobierno dio a conocer hoy una nueva reglamentación de la ley 27.350 de uso medicinal del cannabis que, en sus fundamentos más importantes, mejora el cuestionado artículo 8 de la norma sancionada en marzo de 2017 e incluye la autorización del cultivo personal y en red de usuarios. Hasta el momento los aceites usados, principalmente, para pacientes con epilepsia refractaria son importados, se venden en el mercado ilegal o son elaborados por una red de auto cultivadores que creció bajo el amparo de la necesidad.

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Con la actualización los pacientes, investigadores y cultivadores podrán registrarse en el Programa Nacional de Cannabis (Reprocann) que los habilita de participar en la dinámica de producción. "Resulta impostergable crear un marco reglamentario que permita un acceso oportuno, seguro e inclusivo y protector de quienes requieren utilizar el cannabis como herramienta terapéutica", se resalta en la publicación de hoy en el Boletín Oficial.

Todo paciente que cuente con una prescripción médica por diversas patologías, de acuerdo a la recomendación de su médico, podrá acceder al cannabis medicinal. Por el momento no hay una lista de enfermedades incluidas, pero los productos podrán ser utilizados no solo para tratar problemas neurológicos como ocurre en la actualidad.

Se podrá acceder a través de determinadas farmacias que contarán con el aceite de cannabis aunque, en el futuro, podrían implementarse otros formatos. De acuerdo a expertos consultados, el 90% del uso medicinal es en cogollos, o sea, la flor cosechada de la planta de cannabis utilizada vía vaporizada. El Gobierno fomentará la producción a través de laboratorios públicos y garantizará que quien no pueda comprar el aceite lo podrá tener gratis como una política de salud pública.

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Se autorizaron tres variantes para acceder a través del cultivo: el autocultivo para uso personal; el cultivo solidario o para terceros, una modalidad novedosa en la Argentina, pero utilizada en Estados Unidos y Canadá, en el que una persona cultiva para donárselo a otra que no puede hacerlo; y el cultivo comunitario, ya implementado por diferentes agrupaciones.

"Estos grupos crecieron en la clandestinidad con fines medicinales y lograron cultivar diversas cepas de cannabis específicas para cada una las patologías. A las farmacias llegarán las variedades para atender las enfermedades más comunes, por eso es importante que se contemple las asociaciones civiles que lo deben hacer sin lucro, sin fines comerciales", explicó Sebastián Basalo, director de la revista THC.

Importación

La nueva reglamentación publicada hoy en el BO no solo habilita a cultivar y comprar los productos en farmacias sino también a continuar con la importación en aquellos tratamientos ya iniciados. "Exportamos el aceite desde Estados Unidos y lo seguiremos haciendo porque fuimos probando distintas variedades y ya tenemos un tratamiento estabilizado. Pero estamos muy contentos que haya una producción nacional, es un enorme logro", contó Laura Alasi, madre de Josefina, de 7 años, que desde los 2 años consume aceite de cannabis por su epilepsia refractaria con base en síndrome de West.

"Ahora estamos con un tratamiento que combina aceites caseros que cultivamos nosotros y el que importamos. Josefina mejoró muchísimo: cuando comenzó el tratamiento tenía 400 convulsiones diarias y tomaba seis fármacos; cinco años después tiene tres episodios por semana, con 100 convulsiones cada uno, y toma un solo medicamento", detalló Laura.

Cada botella de aceite cuesta 618 dólares y Josefina consume tres al mes. "Es muy costoso el tratamiento por eso es muy importante que se fabrique en el país. Sobre todo que se pueda hacer un cultivo en la Argentina y que se estudien las cepas porque habrá mayor información", contó.

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Para Verónica Fuertes, madre de Violeta, la actualización de la ley es un avance muy importante y esperado. "Es una excelente noticia que se pueda plantar para tener más fácil acceso, aunque no es tan simple hacer aceites porque se necesita una determinada cantidad de plantas. Siempre pedimos esto, es un triunfo; la ley estaba muy mal reglamentada, era inaccesible", sostuvo.

En su caso el producto utilizado es el aceite de Charlotte, también fabricado en Estados Unidos, aunque el tratamiento de su hija le exige probar otras variantes. Quizás la próxima sea de producción nacional.