Canelo y Golovkin quedan a deber tras una pelea llena de expectativas y débil en resultados

·3  min de lectura
MARCOS PEREZ

Saúl “Canelo’‘ Alvarez y Gennady Golovkin quedaron a deber. Prometieron tanto y entregaron tan poco que al final esta tercera entrega ganada por el mexicano palidece en comparación con los primeros dos enfrentamientos marcados por la controversia y las teorías de conspiraciones.

Sin duda, Canelo mereció la victoria sobre al kazajo. Fue el que más buscó la pelea el sábado en la T-Mobile Arena de Las Vegas, pero no se presentó brillante ni rotundo ante un Golovkin que durante la mayor parte del combate se dedicó a sobrevivir y que, sin embargo, estuvo muy cerca de escapar con un empate mayoritario.

¿Quién entiende a estos jueces?

“Es un peleador muy bueno’’, comentó Álvarez después de la pelea. “Es fuerte. Es un gran peleador y por eso estamos aquí. Estoy contento de compartir el ring con él. Voy a seguir adelante para mantener mi legado fuerte’’.

En esta ocasión, Álvarez no dejó lugar a dudas de que era el mejor púgil, aunque las tarjetas de puntuación pueden haber reflejado una pelea más reñida de lo que realmente ocurrió. Con la victoria por decisión unánime, Álvarez sigue siendo el indiscutible campeón mundial del peso súper mediano

Álvarez dominó la pelea -al menos en sus primeros ocho rounds- con la defensa y una fuerte combinación de volados de derecha, jabs y ganchos de izquierda, mientras que Golovkin pasó gran parte de la mitad inicial trabajando detrás de un jab muy ineficaz y tímido, preocupado por la riposta del azteca, cavando un profundo agujero en las tarjetas de puntuación.

Las cosas no mejoraron mucho para Golovkin a medida que pasaban los asaltos. Álvarez aterrizaba jabs y ganchos mientras el asiático perseguía y fallaba con la mayoría de sus golpes, de modo que fue una pelea mucho menos competitiva que su reunión de septiembre de 2017 (empate) o el encuentro de septiembre de 2018 (decisión mayoritaria para el tapatío).

El mexicano no trabajó al cuerpo con potencia ante un Golovkin, de 40 años, que había mostrado una vulnerabilidad a los golpes al cuerpo en sus últimos combates. Álvarez posee una de las mejores manos izquierdas en gancho, pero apenas hizo gala de ellas, porque tampoco le hizo falta, a pesar de que su oponente supo apretar el paso en los últimos asaltos, ya demasiado tarde como para cerrar la brecha.

A pesar de que parecía haber ganado una amplia decisión, las tarjetas de puntuación fueron controvertidas para el tercer encuentro entre los dos. Álvarez se llevó la merecida victoria por decisión, pero con puntuaciones de 116-112, 115-113 y 115-113. Un round más para Triple G y el empate estaría servido en la mesa de la polémica.

Canelo repitió que su meta era enfrentar al ganador del combate entre el campeón de peso semi pesado de la AMB, Dmitry Bivol, y Gilberto “Zurdo” Ramírez el 5 de noviembre para borrar el recuerdo de su derrota en mayo pasado ante el ruso, pero queda claro que esta versión del mexicano no alcanza para voltear un segundo resultado.

La derrota fue solo la segunda de la carrera de Golovkin, quien todavía tiene los títulos de peso medio de la FIB y la AMB, los cuales espera defender, rechazando cualquier sugerencia de que se retiraría después de la trilogía con Álvarez.

“Todo el mundo sabe que esta es una clase de alto nivel’‘, explicó Golovkin. “Este es el mejor peleador del boxeo. Todo el mundo sabe quién es Canelo. Es una pelea enorme. Mira su cara, mira mi cara. Hemos entrenado bien, y esto demuestra que hemos hecho una pelea de muy buena calidad’‘.

Cierto, pero no una gran pelea.