La canción del año: ‘Patria y Vida’, una bofetada melódica a una revolución fracasada | Opinión

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Por Gina Montaner*

(FIRMAS PRESS)

El régimen castrista está a punto de cumplir 63 años, situándose como la dictadura más longeva de Occidente. Desde la perspectiva de quienes hoy en día gobiernan en Cuba, cuya única razón de ser a estas alturas es la de mantenerse en el poder, se trata de un triunfo.

Sin embargo, la perpetuación de un modelo político que sólo genera pobreza y falta de libertades constituye en sí mismo un fracaso estrepitoso. Todo lo demás es luz de gas.

Es verdad que luchar contra un gobierno totalitario es una batalla cuesta arriba. Difícilmente una sociedad a la que se le han arrebatado las herramientas para abrirse paso en un Estado de derecho puede derrocar la fuerza bruta de su opresor. Por ello, a lo largo de más de seis décadas los opositores en la isla han hecho lo que han podido (que no es poco) para propiciar un cambio.

Han sido muchos los grupos y figuras disidentes que se han arriesgado, en muchas ocasiones pagando con largas condenas en la cárcel o incluso con la vida, tal y como sucedió con Oswaldo Payá y Harold Cepero, quienes fueron asesinados en julio de 2012 en un operativo de la Seguridad del Estado.

Se acerca la fecha en la que el castrismo celebra su permanencia en el poder y eso, cuando menos, invita a la melancolía al no divisarse de una manera clara el final de la pesadilla.

Pero en 2021 ocurrieron hechos en Cuba que son dignos de mencionar por su trascendencia: los jóvenes nacidos y formados bajo el comunismo no han tenido reparos en mostrar el profundo rechazo que les provoca un gobierno vetusto que les ha arrebatado hasta la más mínima posibilidad de insertarse a la modernidad de las que gozan las sociedades libres y prósperas.

El estallido del pasado 11 de julio, con miembros del Movimiento San Isidro y la propia población manifestando su descontento en las calles y exigiendo el cambio, fue una sacudida que sorprendió a un régimen habituado a imponer el silencio colectivo. Antes una canción, Patria y Vida, había despertado un entusiasmo sin precedentes entre una juventud que vive conectada al mundo por medio de las redes sociales y aspira a esa otra vida que, parafraseando el título de la famosa novela de Milan Kundera, está en otra parte.

Por mucho que los corifeos del castrismo pretendan restarle importancia a esta canción que ya es un himno de resistencia cívica, sus burdos intentos son en vano, porque fue elegida en los Grammy Latinos de 2021 como Mejor Canción Urbana y del Año. Hasta la revista Rolling Stone la destacó entre los 50 mejores temas del año y el videoclip, con su mensaje reivindicativo, ha tenido resonancia internacional.

Sin duda, gran parte del éxito de Patria y Vida se ha debido a la participación de excelentes músicos como Gente de Zona, Descemer Bueno, Maykel Osorbo, El Funky y Yotuel. Este último, en un coloquio recientemente celebrado en Miami junto a Rosa María Payá, líder de Cuba Decide, y el analista Álvaro Vargas Llosa, comparó la vida en la isla con la existencia en cautiverio en un zoológico, fuera del hábitat natural que propicia el bienestar y desarrollo individual. Por supuesto, el ex integrante de Orishas se solidarizó con Osorbo y el artista y fundador del Movimiento San Isidro, Luis Manuel Otero Alcántara (quien también aparece en el videoclip), ambos actualmente presos e incomunicados.

La repercusión internacional de Patria y Vida, un canto que eleva las voces de toda una generación que ya no quiere “más doctrinas”, es la bofetada melódica que zarandea a una revolución que nunca fue. Contra la canción del año poco puede hacer una dictadura caduca aferrada a un manojo de mentiras.

Siga a Gina Montaner en Twitter: @ginamontaner. ©FIRMAS PRESS

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