"Campos de filtración" rusos en Ucrania, nuevo objeto de discrepancia en la ONU

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Naciones Unidas, 7 sep (EFE).- Los supuestos "campos de filtración" que Rusia podría tener en Ucrania han sido este miércoles objeto de debate en el Consejo de Seguridad de la ONU, en la enésima sesión sobre la guerra que sucede a otra celebrada ayer en el mismo foro y centrada en la planta nuclear de Zaporiyia.

La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Lynda Thomas-Greenfield, llegó a decir en una declaración previa a la reunión del Consejo que su país tiene pruebas de que "cientos de miles" de ucranianos, entre ellos niños, habían pasado por estos campos; desde allí, unos van a prisión, otros son deportados y otros "simplemente desaparecen", dijo.

El destino de unos u otros es decidido según el grado de peligro que supongan para Rusia, dijo la embajadora, que declaró que todo esto es como "un eco de un periodo muy oscuro del pasado", en alusión inequívoca a los campos de concentración nazis.

El embajador ruso Vasili Nebenzia negó la existencia de estos campamentos, y aunque admitió que ha habido traslado de ciudadanos ucranianos hacia Rusia por razones de seguridad, dijo que los afectados "gozan de libertad de movimientos", antes de preguntarse cómo un país que ha creado el penal de Guantánamo tiene legitimidad para acusar a otros de centros de detención ilegal.

Durante el mismo debate, la jefa de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Ilze Brands, dijo que su oficina ha verificado la existencia de esos "campos de filtración", que no cuantificó (tampoco dijo cuántas personas pueden haber pasado por ellos), y dijo que en ellos se practica la recogida de datos personales, algo que se está traduciendo en "numerosas violaciones de derechos humanos, de la libertad y la intimidad".

Las acusaciones a Rusia de montar estos "campos de filtración" no son nuevas: ya a fines de julio la ONG ucraniana Media Initiative for Human Rights dijo haber detectado 18 de esos campos por los que supuestamente habrían pasado "decenas de miles" de detenidos.

Un mes después, el 26 de agosto, la Universidad de Yale, en colaboración con el Departamento de Estado, dijo haber identificado 21 campos, todos ellos en los territorios ucranianos controlados por Rusia, un recuento que contó con verificación de al menos cinco fuentes independientes, pero Rusia descalificó esa afirmación asegurando que era una falsificación con intención de desacreditar la operación rusa.

(c) Agencia EFE