Campo de Golf del Campestre y ex Casino de Agua Caliente: Patrimonio Cultural de Baja California

Maria Eugenia Curry
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Campo de Golf del Campestre y ex Casino de Agua Caliente: Patrimonio Cultural de Baja California
Campo de Golf del Campestre y ex Casino de Agua Caliente: Patrimonio Cultural de Baja California

Con fundamento en la Ley de Preservación del Patrimonio Cultural del Estado de Baja California, el Campo de Golf y el resto de los vestigios del ex Casino de Agua Caliente deben ser declarados Patrimonio Cultural del Estado de Baja California. Asimismo cualquier persona, organización, institución o miembro de las Comisiones de Preservación municipales o del Consejo del Patrimonio Cultural de Baja California puede solicitar la declaratoria de objetos, sitios, edificios, estructuras o zonas de valor cultural asociados a la historia de Agua Caliente. Con una solicitud de declaratoria o declaratorias se promueve la elaboración de expedientes técnicos, dictámenes y planes de manejo que evitan que los bienes culturales sean destruidos o alterados.
Las intervenciones al patrimonio cultural declarado pueden incluir la conservación, restauración, rehabilitación, reconstrucción histórica, uso adaptativo o remodelación mediante la aplicación de normas y estándares de preservación avalados por expertos. Estos profesionistas en preservación pertenecen casi siempre a organismos o instituciones reconocidas como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) o al Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS).

El Conjunto formado por el Casino de Agua Caliente fue diseñado en 1927 por los arquitectos Wayne y Corine McAllister de San Diego conformado por hotel, casino, alberca, jardines, bungalows, hipódromo, aeropuerto, torre campanario y campo de golf, en una zona de manantiales de lo que ahora es la ciudad de Tijuana. Lo que queda de este complejo es reconocido socialmente por su valor histórico, arquitectónico, paisajístico y cultural formando parte de la memoria colectiva de la ciudad.

Agua Caliente es recordado como un episodio de la historia regional en donde las políticas de restricción al juego y las bebidas alcohólicas de los Estados Unidos propiciaron el nacimiento de un espacio en México que permitió a los estadounidenses actividades prohibidas en su país. La historia de Agua Caliente tiene aspectos positivos y negativos como muchos otros sitios y monumentos históricos. Los testimonios materiales, naturales e intangibles que conforman el patrimonio cultural constituyen un legado esencial para que las futuras generaciones conecten el pasado de la ciudad con el presente y planeen un mejor futuro.

Agua Caliente fue cerrado en 1937 por la prohibición de los juegos de azar del gobierno federal encabezado por el presidente Lázaro Cárdenas que ocasionaron que el casino dejara de ser un negocio rentable. Las instalaciones fueron sustituidas por varias escuelas que se sobrepusieron a los restos de lo que quedó en pie como son el Minarete, la alberca, la rampa y la llamada Fuente del Fauno y otras estructuras rodeadas aún de árboles y vegetación de la época del Casino. Los bungalows pasaron a ser viviendas de profesores, mientras que el hipódromo y el campo de Golf se mezclaron con la urbanización de la ciudad. La torre campanario se destruyó en un incendio pero se replicó utilizando planos originales que le dan valor como una reconstrucción histórica.

Todos estos elementos aunque dispersos, conservan características valiosas que ameritan ser documentados para su preservación e interpretación histórica. Si queremos entender la evolución de Tijuana en el periodo de 1920-1950, un primer paso a seguir es descifrar el significado de cada uno de los elementos de Agua Caliente y enmarcarlos en su contexto histórico. Al armar las piezas del rompecabezas que ahora se encuentran sueltas y dispersas entenderemos la evolución de este complejo que llegó a ser considerado único en su género en el mundo.

El campo de Golf del Campestre aparentemente conserva el diseño original según comparación con el plano dibujado por William Bell en 1926 para un campo de 18 hoyos a pesar de haberse utilizado parte de éste como área verde de la ciudad y agostadero de ganado mayor a principios de los 40s.
En el libro “Club Campestre de Tijuana. 50 años de historia 1948-1998” de José Gabriel Rivera Delgado y Carlos Alberto García Cortes se menciona que el campo de golf se hizo en los terrenos que Abelardo L Rodríguez había comprado a Alejandro Argüello en 1926. En 1927 se conforma la Compañía Mexicana de Agua Caliente y se proyecta el complejo turístico del mismo nombre. El diseño se hace entre 1926-1927 y en 1928 se inaugura el espacio. En 1929 se abre el Hipódromo. La ley de preservación de Baja California considera los bienes con más de 50 años susceptibles de ser declarados patrimonio cultural.
El Club Campestre nació en 1948 como una alternativa de socialización familiar. Una de las primeras acciones de la Mesa Directiva fue reacondicionar el campo de golf para el “disqueo” y “rastreo” de los primeros 9 hoyos porque estaban muy deteriorados incluyendo la instalación de la tubería en cada uno de ellos. La rehabilitación del campo abarcó siembra de pasto para los fairways y los greens y la obtención de agua para el mantenimiento. Otros trabajos fueron la adquisición de las semillas de zacate fino para el reacondicionamiento de los greens de la empresa German Seed and Plant Company de la ciudad de San Diego. El Campestre ha sido modificado por incendios y remodelaciones a través del tiempo.

El diseño del campo de golf fue realizado por el notable arquitecto de campos de golf William Park Bell de Pennsylvania. Bell es considerado uno de los más importantes arquitectos de campos de golf de California en donde realizó más de 50 proyectos además de hacer otros en Nevada, Arizona, Utah, Oregón y Hawái. Fue miembro fundador de la Sociedad Americana de Arquitectos de Campos de Golf y presidente de la misma en 1952.
La declaratoria del Campo de Golf como patrimonio cultural de Baja California es viable independientemente de su régimen de propiedad para garantizar con ello que conserve sus características como paisaje cultural. Con ello se puede evitar que su futuro llegue a ser similar al del Toreo de Tijuana o de la Puerta México por mencionar solo dos infortunados casos.
Maria Eugenia Curry
Maestra en Restauración y Candidata a doctora en Historia Urbana.
Representante de ICOMOS México. Vicepresidenta ICOMOS México Región I.