El camino hacia la aprobación de las madres solteras chinas está repleto de salidas en falso

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Teresa Xu presentó una demanda contra la prohibición de China de que las mujeres solteras congelaran sus óvulos. (Yan Cong/The New York Times).
Teresa Xu presentó una demanda contra la prohibición de China de que las mujeres solteras congelaran sus óvulos. (Yan Cong/The New York Times).

Durante unas cuantas semanas victoriosas, Zou Xiaoqi, una madre soltera que reside en Shanghái, sintió que su gobierno le tenía consideración.

Tras dar a luz en 2017, Zou, una trabajadora del sector financiero, acudió al tribunal a impugnar la política de Shanghái que consiste en otorgar prestaciones por maternidad solo a las mujeres casadas. No tuvo mucho éxito, perdió una demanda y dos apelaciones. Luego, a principios de este año, de pronto la ciudad dejó de exigir el acta de matrimonio. En marzo, una Zou emocionada recibió en su cuenta bancaria un depósito por las prestaciones del gobierno.

Apenas había comenzado a celebrar cuando, tan solo unas semanas después, el gobierno volvió a instaurar esa política. Una vez más, las mujeres solteras no tendrían acceso a los pagos del gobierno para cubrir gastos de atención médica ni a los permisos con goce de sueldo.

“Siempre supe que existía una posibilidad”, comentó Zou, de 45 años. “Si quieren que les regrese el dinero, supongo que lo haré”.

Esta marcha atrás por parte de las autoridades de Shanghái representa una reflexión más generalizada en China sobre las antiguas posturas hacia la familia y el género.

En China, la ley no prohíbe de manera explícita que las mujeres solteras tengan hijos. Pero las políticas oficiales de planificación familiar solo consideran a las parejas casadas y, desde hace mucho tiempo, las autoridades locales han otorgado prestaciones con base en esas disposiciones. Solo en la provincia de Cantón, que colinda con Hong Kong, se autoriza que las mujeres solteras soliciten seguro por maternidad. En muchos lugares, las mujeres todavía reciben multas u otras sanciones por tener hijos fuera del matrimonio.

No obstante, debido a que en los últimos años ha caído la tasa de natalidad en China y una nueva generación de mujeres está adoptando los ideales feministas, esos valores tradicionales se han visto cada vez más cuestionados. Ahora, un grupo pequeño, pero firme, de mujeres está exigiendo prestaciones aseguradas por maternidad, independientemente de su estado civil y, más en general, que se reconozca su derecho a tomar sus propias decisiones reproductivas.

Sin embargo, el giro de 180 grados en Shanghái muestra con claridad los retos para las feministas de China, donde las mujeres se enfrentan a una discriminación muy arraigada y a un gobierno que sospecha del activismo.

También expone la renuencia de las autoridades a abandonar décadas de control sobre la planificación familiar, incluso ante presiones demográficas. El lunes, el Partido Comunista en el poder anunció que pondría fin a su política de dos hijos y, con la esperanza de incrementar la tasa de natalidad en descenso, autorizaría que las parejas tuvieran tres hijos. Pero sigue sin dar un lugar a las madres solteras.

“Nunca ha habido un cambio en la política”, comentó por teléfono una persona que trabaja en la línea de emergencia del seguro por maternidad de Shanghái. “Las madres solteras nunca han cumplido con los requisitos”.

Zou, quien se enteró que estaba embarazada después de terminar con su novio, comentó que seguirá luchando para lograr que la tomen en cuenta pese a que no necesita el dinero.

“Se trata del derecho a decidir”, comentó. En la actualidad, cuando una mujer soltera se embaraza, “o se casa o aborta. ¿Por qué no darles a las personas el derecho a elegir una tercera opción?”.

Como el nivel de escolaridad ha aumentado en los últimos años, más mujeres chinas se han rehusado a casarse, a tener hijos o ambas cosas. Según las estadísticas del gobierno, en 2020, solo se casaron 8,1 millones de parejas, la cifra más baja desde 2003.

Con el rechazo al matrimonio ha llegado una mayor aceptación de las madres solteras. No existen estadísticas oficiales de madres solteras, pero un informe de 2018 de la Federación de Mujeres de China respaldada por el Estado calculaba que, en 2020, habría al menos 19,4 millones de madres solteras. Esta cifra incluía a mujeres viudas y divorciadas.

Cuando era pequeña Zhang A Lan, una cineasta de 30 años de la parte central de la provincia de Hebei, se decía que las madres solteras eran pecadoras y habían sido deshonradas, comentó. Pero para cuando decidió tener un hijo sin casarse, hace dos años, resultaba común ver que la gente cuestionara esos viejos estereotipos en las redes sociales.

“Es evidente que el matrimonio no es un prerrequisito para tener hijos”, comentó Zhang, quien el año pasado dio a luz a un varón.

No obstante, muchas mujeres hablaron de una diferencia persistente entre las opiniones que se ven en internet y la realidad.

A muchos chinos aún les preocupan la carga económica y el estigma social que enfrentan las madres solteras, afirmó Dong Xiaoying, una abogada de Cantón que trabaja para defender los derechos de las madres solteras y las parejas homosexuales. Debido a que China no reconoce las uniones entre personas del mismo sexo, también a las lesbianas les niegan los derechos de la maternidad.

Dong, quien desea tener un hijo fuera del matrimonio, mencionó que sus padres consideran que esa decisión es descabellada.

“Es un poco como salir del clóset”, señaló Dong, de 32 años. “Sigue habiendo mucha presión”.

El giro de 180 grados de Shanghái fue el mejor ejemplo de los mensajes contradictorios de las autoridades con respecto a los derechos reproductivos de las mujeres solteras.

Este año, cuando, al parecer, la ciudad extendió las prestaciones por maternidad, las autoridades nunca mencionaron de manera explícita a las mujeres solteras. Su anuncio solo decía que ya no se llevaría a cabo “una evaluación de la planificación familiar” que requiriera un acta de matrimonio.

Pero en abril, les volvieron a pedir a las mujeres su acta de matrimonio cuando hicieron la solicitud en línea.

“Los administradores locales no quieren asumir la responsabilidad”, señaló Dong. “Ningún alto funcionario a nivel nacional ha dicho que se puedan relajar estas reglas de planificación familiar, así que no se atreven a ser quienes abran esta posibilidad”.

Muchas mujeres esperan que la presión de una población cada vez más valiente haga que estas disposiciones sean insostenibles.

En 2019, Teresa Xu, de 32 años, fue testigo de ese giro de primera mano cuando presentó una demanda contra la prohibición de China de que las mujeres solteras congelaran sus óvulos. Al principio, el juez la trató como si fuera una “niñita tonta”, comentó. Pero a medida que su caso obtenía apoyo en las redes sociales, los funcionarios se volvieron más respetuosos.

Sin embargo, su caso sigue pendiente y, en más de un año, las autoridades no le han dado ninguna noticia. Xu afirmó que tenía confianza en que se resolvería a largo plazo.

“No hay manera de predecir que harán en los próximos dos o tres años. Pero creo que cuando se trata de la evolución y de los deseos de la sociedad, no hay manera de negar ciertas cosas. No hay modo de revertir esta tendencia”, comentó.

This article originally appeared in The New York Times.

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