Cómo ha cambiado la opinión pública en relación con Black Lives Matter

Nate Cohn y Kevin Quealy
En las últimas dos semanas, el apoyo de los electores estadounidenses al movimiento Black Lives Matter aumentó casi lo mismo que en los dos años anteriores.

En ocasiones, la opinión pública estadounidense puede parecer empecinada. De hecho, las posturas de los electores sobre el aborto no han cambiado en cincuenta años. El índice de aprobación de Donald Trump entre los votantes registrados cayó dentro de un rango de 5 puntos durante casi todos los días de su presidencia.

Sin embargo, el movimiento Black Lives Matter ha sido una excepción desde el comienzo.

La opinión pública sobre cuestiones de raza y justicia penal ha oscilado de manera firme hacia la izquierda desde que estallaron las primeras protestas por los asesinatos con arma de fuego de Trayvon Martin y Michael Brown. Y desde la muerte de George Floyd bajo custodia policial el 25 de mayo, la opinión pública en relación con la raza, la justicia penal y el movimiento Black Lives Matter ha virado hacia la izquierda.

En las últimas dos semanas, el apoyo a Black Lives Matter aumentó casi lo mismo que en los últimos dos años, según datos de Civiqs, una firma de encuestas de investigación en línea. Con un margen de 28 puntos, Civiqs encontró que la mayoría de los estadounidenses apoya el movimiento, lo cual muestra un aumento de los 17 puntos de aprobación anteriores a la más reciente ola de protestas.

La encuesta no es la única que sugiere que las protestas recientes gozan de un amplio apoyo público. El sondeo semanal de la encuesta de Democracy Fund’s UCLA/Nationscape muestra un aumento considerable en las opiniones desfavorables hacia la policía y un incremento en la creencia de que los afroestadounidenses enfrentan mucha discriminación.

Quizá lo más importante es que los datos de Civiqs señalan que no es la única encuestadora en sugerir que la gran mayoría de los estadounidenses está de acuerdo con los argumentos centrales de Black Lives Matter.

Una encuesta de la Universidad Monmouth encontró que un 76 por ciento de los estadounidenses considera que el racismo y la discriminación son un “gran problema”; esta medición tuvo un aumento de 26 puntos desde 2015. La encuesta halló que un 57 por ciento de los electores pensaba que el enojo detrás de las manifestaciones estaba plenamente justificado, mientras que un 21 por ciento dijo que estaba algo justificado. Las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses creen que es más probable que la policía use fuerza letal contra los afroestadounidenses y que hay mucha discriminación en contra de los afroestadounidenses en la sociedad. En 2013, cuando empezó el movimiento Black Lives Matter, la mayoría de los electores no estaba de acuerdo con todas estas expresiones.

¿El reciente cambio de opinión durará? Los sucesos noticiosos a veces pueden ocasionar un cambio en la opinión pública que se disipa rápidamente. Por ejemplo, después de un tiroteo masivo, los grandes picos de apoyo al control de armas suelen disminuir tan pronto como el recuerdo del derramamiento de sangre se desvanece.

No obstante, hay motivos para pensar que el movimiento Black Lives Matter podría ser distinto. En primer lugar, el cambio continúa una tendencia a largo plazo en la opinión pública que precedió a la muerte de Floyd. En el momento de las elecciones de 2016, las posturas de muchos demócratas liberales blancos sobre la raza estaban a la izquierda de los afroamericanos en general, en lo que algunos denominaron el “gran despertar”.

Tal vez, de manera sorprendente, la elección de Trump pudo haber cambiado la opinión pública todavía más. Existe una arraigada tendencia entre el electorado a adoptar las posturas del partido que no ostenta el poder en relación con varios temas, lo cual suele denominarse opinión pública termostática.

Y ya se trate del matrimonio entre personas del mismo sexo o los derechos civiles, la opinión pública estadounidense tiende a inclinarse hacia el lado que defiende el tratamiento igualitario. La opinión pública no tiene un registro tan claro del viraje hacia la izquierda en temas que no dependen de la igualdad de trato ante la ley, como el control de armas y el aborto.

Dado que la mayoría de los estadounidenses apoyan las protestas, también es posible que los pasos de los actores políticos puedan hacer avanzar la opinión aún más. El apoyo de los funcionarios republicanos electos, como el senador Mitt Romney, podría dar permiso a algunos votantes republicanos potencialmente simpatizantes para reevaluar sus puntos de vista sobre el tema. En general, el consenso público se hace más probable cuando los dos partidos ya han llegado a un acuerdo.

Claro está que también es posible que los acontecimientos puedan mover a la opinión pública en sentido contrario. Las tácticas de algunos manifestantes podrían ser un factor. Por ejemplo, arrodillarse durante el himno nacional puede ser menos eficaz para atraer a los estadounidenses susceptibles de cambiar de opinión que las recientes protestas pacíficas. La sensación de que las protestas se estaban saliendo de control, con saqueos y violencia, también podría dañar la imagen pública del movimiento. Y es posible que este se enfrente a nuevos obstáculos al pasar de la crítica del statu quo a la propuesta de nuevas políticas. Algunas de las políticas que se están debatiendo, como el retiro de financiamiento para la policía, pueden tener un apoyo más limitado que las reformas policiales.

No podemos saber qué ocurrirá. Después de todo, hace unos años nadie habría predicho que la mayoría de los estadounidenses diría que tiene una opinión favorable hacia el movimiento Black Lives Matter.

This article originally appeared in The New York Times.

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