Camacho, el "outsider" de Bolivia solo triunfa en su bastión de Santa Cruz

Agencia EFE
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La Paz, 20 oct (EFE).- Luis Fernando Camacho, el "outsider" de las elecciones de Bolivia, no logró extender su enérgico carisma más allá de su bastión de Santa Cruz y va tercero en la votación, un lugar que el nuevo líder de la derecha más tradicional boliviana ha anticipado que aprovechará para enfatizar su regionalismo.

Este abogado era la cara nueva en la primera línea de la política en Bolivia para estas elecciones y se presentaba bajo la alianza Creemos como una opción renovadora y fundamentalmente anti-MAS, el partido de Evo Morales.

Con un discurso católico, elitista, neoliberal, autoritario y de tintes machistas por momentos recordó durante la campaña al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, con quien se le ha llegado a comparar.

Sin embargo, su propuesta solo caló en su región natal, donde ya era conocido como líder cívico, pero ahora ha pasado a ser un ídolo de masas desde que el año pasado lideró protestas en el conjunto del país contra el Gobierno de Evo Morales tras denunciarse un fraude electoral en favor del entonces presidente.

Su figura se diluyó en el resto del país, donde prácticamente era un desconocido hasta esa crisis, que lo hizo popular a nivel nacional al irrumpir en el Palacio de Gobierno biblia en mano para pedir la salida de Evo, quien horas más tarde se fue del país denunciando un golpe de Estado en su contra.

ARRASA EN SANTA CRUZ

Solo en Santa Cruz es por ahora el candidato más votado con clara diferencia, pues saca el 48,3 % de los votos en esa región, donde ya se han contabilizado el 55 % de los sufragios.

Eso contrasta con otras regiones donde su apoyo es totalmente residual, como es el caso de La Paz, donde tiene el 0,7 % de votos al 42 % del escrutinio, o de Oruro, donde cuenta con el 1,1 % al 47 % del conteo.

Pese a que su proyecto político afirmaba que era nacional, los resultados demuestran que no ha podido escalarlo más allá de su región, la mayor y más próspera del país.

A nivel nacional, con el 56 % de los votos escrutado, tiene un 15,9 % de los sufragios, muy lejos del casi 50 % que las encuestas a pie de urna dan un triunfo rotundo en la primera vuelta a Luis Arce, el candidato del MAS, cuyo arraigo especialmente en el altiplano y en las provincias rurales Camacho no pudo apenas mover pese a su manifiesta fe.

"Santa Cruz ha demostrado una vez más la dignidad, la decencia, los principios y votar por convicción", afirmaba Camacho en su primera alocución pública tras las elecciones, donde no reconoció el triunfo del MAS pese a que ya lo habían hecho la presidenta interina Jeanine Áñez y Carlos Mesa, el principal rival del partido de Morales.

EL REGIONALISMO IRRUMPIRÁ EN PARLAMENTO

En ese mismo pronunciamiento llegó a tildar a Santa Cruz como "el bastión" de la democracia en Bolivia y anticipó que la representación que espera en el Parlamento nacional tendrá como prioridad defender los intereses de los cruceños.

"Por primera vez en la historia, Santa Cruz va a tener una bancada digna del pueblo cruceño", dijo Camacho, pese que haya otros parlamentarios de la misma región que van a ser elegidos por otras fuerzas políticas.

De momento, el escrutinio le da cuatro senadores y será la tercera fuerza en el Parlamento, por detrás del MAS y de Comunidad Ciudadana, el partido de Carlos Mesa que ejercerá de cabeza de la oposición.

Así, más que una opción para gobernar a toda Bolivia, Camacho se ha vuelto la cara del contraste entre el oriente llano y el altiplano rural, dos visiones distintas donde los cruceños reivindican mayor protagonismo tras casi 14 años consecutivos de mandato de Morales, de origen aimara.

Los cruceños han visto tradicionalmente como son la capital económica del país, pero las decisiones políticas se toman en La Paz, lo que ha enfatizado la reivindicación de ese regionalismo.

Ahora esas tensiones se pueden agudizar en los fueros políticos con la irrupción de la bancada parlamentaria de Creemos, que amenaza con hacer política con clave regional en sede nacional, en un eventual escenario donde el MAS parece que no tendrá la mayoría de dos tercios necesaria en el Senado para gobernar sin acuerdos.

NUNCA SE PLANTEÓ RENUNCIAR

A este punto ha llegado Camacho tras hacer caso omiso a los pedidos que desde distintos sectores le hacían durante la campaña para que renunciara a su candidatura y no dividiera así el voto con Mesa, al que los sondeos lo daban como el principal oponente al MAS.

Si los votos de Camacho hubiesen ido a parar a Mesa, el expresidente habría estado ahora más cerca de disputarle la victoria al MAS.

Su fe en que su cruzada desde Santa Cruz contra el MAS iba a lograr desterrar al socialismo boliviano se chocó con una rotunda ratificación de los votantes al partido de Morales, que ha gobernado el país desde 2006 hasta 2019, y que ahora volverá a hacerlo hasta por lo menos 2025.

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