En Nueva Caledonia, señales de un frágil y lento retorno a la normalidad

Es un frágil retorno a la calma en Nueva Caledonia. Las principales carreteras han sido despejadas de los bloqueos que impedían el tráfico y, aunque todavía hay enfrentamientos entre la policía y los opositores a la reforma del órgano electoral, la situación en el territorio, donde el estado de emergencia terminó en la madrugada de este 28 de mayo, ha mejorado significativamente.

Con la corresponsal de RFI en Numea, Charlotte Mannevy

Los vehículos encargados de la limpieza han tomado ahora el relevo en Nueva Caledonia de los convoyes de las fuerzas del orden, aunque bajo una buena escolta policial.

Desde hace varios días, los enfrentamientos han disminuido drásticamente y los sitios estratégicos, como el hospital y los depósitos de combustible, vuelven a ser accesibles.

Sin embargo, el fin del estado de excepción no ha cambiado mucho en la vida cotidiana de los habitantes de Nueva Caledonia. El toque de queda sigue en vigor, así como la prohibición de la venta de alcohol y el transporte de armas.

Una movilización que continúa

En cuanto a las colas frente a los comercios, se están reduciendo muy lentamente, ya que el abastecimiento de la capital se está haciendo a cuentagotas.

Y si la movilización contra la reforma del órgano electoral parece estar perdiendo fuerza frente a los más de 3.000 soldados, policías y gendarmes desplegados, está lejos de terminar. Los separatistas han pedido a sus activistas que aflojen la soga, pero siguen exigiendo la retirada del texto.

En el monte, muchos bloqueos de carreteras siguen activos, y los accesos a los centros mineros, un sector clave de la economía del territorio, siguen bloqueados.


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