Cafetaleros Costa Rica preocupados por falta recolectores para cosecha por epidemia de coronavirus

Por Alvaro Murillo
Foto de archivo de un grupo de trabajadores con canastas en medio de la cosecha de café en una plantación en Grecia, Costa Rica

Por Alvaro Murillo

SANTA MARÍA DE DOTA, Costa Rica, 30 jun (Reuters) - Productores de café de Costa Rica temen que el augurio de la buena cosecha anunciada por la abundante floración de los cafetales se torne en el presagio de una crisis, en caso de no hallar sustitutos a los recolectores que quedaron fuera cuando el país cerró sus fronteras por la epidemia de coronavirus.

En un intento por blindar su territorio de contagios del virus, Costa Rica cortó el paso a ciudadanos de Nicaragua y Panamá a mediados de marzo, dejando fuera también a la mayoría de los extranjeros que cada año recogen las cerezas de los cafetos, un 65% del total de la mano de obra.

"Estamos preocupadísimos. Dependemos de la mano de obra extranjera para coger el café y ahora no sabemos si la vamos a tener", dijo Geovanny Rodríguez, un agricultor en Santa María de Dota, en la región Los Santos, que aporta casi la mitad de los granos arábiga que produce Costa Rica.

Cuando se cerraron las fronteras los productores no imaginaron el problema con el que tendrían que lidiar, pues la cosecha parecía muy lejana. Ahora deben buscar rápidamente en casa a quiénes quieran tomar un trabajo que hace 20 años los costarricenses dejaron de hacer.

Algunas regiones empezarán a cosechar en agosto y el Instituto Costarricense del Café (Icafé) prevé que se necesitarán 74,000 trabajadores en el auge de la recolecta, hacia finales del año, cuando también se requerirán cortadores para la siega de cítricos y melón.

"Nunca había imaginado cómo sería una cosecha sin la gente que viene de afuera", dijo Edifemo Bravo, nicaragüense trabajador permanente de una cooperativa desde hace 11 años, mostrando una rama cargada de granos verdes en el cafetal a su cuidado.

La nación centroamericana registra 3,269 casos de coronavirus desde marzo, y 15 muertos, uno de los niveles más bajos del América Latina, pero el ritmo de contagios se ha acelerado y en las últimas semanas se reportaron más de la mitad, principalmente en poblaciones cercanas a Nicaragua y en barrios urbanos marginales.


RECOLECTORES ¿COSTARRICENSES?

La posibilidad de reabrir fronteras pronto es nula y el Icafé ha puesto sus esperanzas en un estricto protocolo sanitario aprobado recientemente para permitir el ingreso de indígenas panameños de la etnia ngöbe-buglé y en la población nicaragüense ya en el país, aunque no tiene un estimado de cuántos trabajadores se puedan juntar.

No hay tratos por ahora para un protocolo sanitario con Nicaragua, que aporta el 45% de los trabajadores temporales; además, la policía ha reportado que ha frenado el ingreso ilegal de más de 15,000 nicaragüenses durante la emergencia sanitaria.

La otra posible mano de obra, la costarricense, perdió el interés en los cafetales hace muchos años, conforme las aspiraciones de las nuevas generaciones estaban puestas en empleos mejor remunerados y no en mal pagado trabajo en el campo, para el que ahora muy pocos están preparados.

"Eso es una debilidad que tenemos. Dependemos de la mano de obra extranjera y ahora estamos ante un riesgo inédito", reconoció Xinia Chaves, directora de Icafé.

El Icafé y el Ministerio de Agricultura iniciaron una campaña para invitar a los costarricenses a inscribirse como recolectores, aunque productores dudan de su éxito pese a la oportunidad de empleo que representa en un contexto de pérdida de trabajos por el impacto de la pandemia.

"Unos pocos costarricenses sí irán a la cogida (temporada de recolecta) porque ha aumentado el desempleo", estimó Jorge Mena, dueño de una pequeña parcela de 1.2 hectáreas. "Pero no serán suficientes y tampoco es algo que sepan hacer todos", sentenció.

El café generó 285 millones de dólares en divisas en 2019 y, aunque representa solo 2.5% de las exportaciones costarricenses, tiene un efecto fuerte sobre la economía social, con 38,900 productores del grano que este año fue declarado símbolo nacional.


(Editado por Adriana Barrera y Javier Leira)