Nos vamos a caer a golpes hasta sangrar y luego nos tomaremos una cerveza, afirma el Monster de Cuba y Miami

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La lista iba de un lado a otro delante de Ulysses Díaz. Los nombres se sucedían frente a los ojos de Francesco Ricci. Al final, quedaron ellos dos solos contemplando la posibilidad de pelear por la faja mediana de Bare Knuckle Fighting Championship (BKFC).

Como movidos por telepatía, los dos se llamaron para sondear que pensaba el otro. Después de todo, el cubano y el italiano son amigos desde hace mucho tiempo, casi desde que decidieron firmar justo el mismo día con la principal empresa de boxeo a mano limpia.

“Era una situación complicada y no entra a esta pelea hablando nada malo de Francesco, porque no tengo motivo ninguno para hacerlo’‘, expresó Díaz, una de las figuras más conocidas de los deportes de combate en Miami. “Recuerdo que coincidimos en que se trataba de una pelea con un título y que la oportunidad era muy buena para los dos’‘.

Ahora son parte de la pelea coestelar del evento de BKFC 26, que protagonizan Elvin Brito y otro héroe local, Luis Palomino, quien intentará convertirse en el primer campeón en dos divisiones de la empresa, sumando la de las 165 libras a la que ya posee en 155.

Si la mala leche afloró en la conferencia de prensa entre Brito y Palomino, Díaz y Ricci se mantuvieron dentro de los límites estrictos del respeto y recordaron todo lo que habían hecho juntos, porque el italiano ya es un hijo adoptivo de Miami y se le puede encontrar en cualquier gimnasio, entrenando lo mismo con Yoel Romero que con cualquier boxeador de la región.

“Solo tengo respeto para Uly’‘, apuntó el europeo. “Vamos a hacer lo que tenemos que hacer. Al final del día somos contratistas de la violencia y nos pagan para esto. Y si además hay una faja que puede abrirnos posibilidades, cualquiera de los dos que la gane, voy a estar contento’‘.

Esta será la segunda ocasión en que Díaz combata por una faja de BKFC, porque ya cayó en una ocasión previa frente a una figura reconocida de las artes marciales mixtas como Thiago Alvez, quien decidió abandonar BKFC y dejar su cetro vacante por un posible regreso a la UFC.

Díaz estuvo muy cerca de convertirse en campeón cuando le propinó un sonado nocaut al veterano, pero Alves supo capear el temporal y con un boxeo inteligente y efectivo -actualmente es maestro de striking en American Top Team- superó en junio del 2021 al cubano por nocaut en el tercer asalto.

“Aprendí mucho de esa pelea y creo que ahora soy un guerrero más inteligente’‘, agregó Díaz, quien entrena con el reconocido profesor Orlando Cuéllar. “He realizado un gran campamento y ahora esta oportunidad de ser el rey en la división mediana no se me escapa’‘.

Si Díaz es visto como un gladiador sin miedo, a Ricci también se le aprecia por su fortaleza, al punto que después de ganar una pelea en el evento BKFC en noviembre del 2020 tuvo que ser hospitalizado en estado de coma, debido a un golpe que recibió en el cuello.

Tres semanas estuvo el italiano en estado de coma inducido antes de ser dado de alta médica, pero muchos pensaron que nunca más volvería a combatir, pero en junio del siguiente año ya estaba en pie de guerra y ha sumado dos triunfos después de aquella experiencia traumática.

De ahí que Díaz sabe que le espera cuando suene la campana.

“Ricci es muy duro y yo no doy tregua ni cuartel, así que será una guerra intensa y brutal’‘, recalcó Díaz. “Pero después de que termine todo, nos daremos la mano y nos tomaremos una cerveza’‘.

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