¿Podría caer la capital de Etiopía en manos de las fuerzas de Tigray y sus aliados?

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FOTO DE ARCHIVO: La gente camina por la estación de autobuses del barrio de Megenagna en Addis Abeba, Etiopía

Por Katharine Houreld

NAIROBI, 5 nov (Reuters) - Las fuerzas rebeldes de la región etíope de Tigray se han acercado a una distancia de un día en automóvil de la capital, Adís Abeba, y amenazan con marchar sobre la ciudad de 5 millones de habitantes.

Sin embargo, el desenlace de esta guerra que ya dura un año podría tardar mucho más en producirse.

Las fuerzas leales al Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF, por sus siglas en inglés) tendrían que abrirse paso a través de territorio hostil en la región vecina de Amhara para llegar hasta Adís Abeba.

También podrían enfrentarse a la resistencia de otros grupos de la ciudadanía etíope, temerosos del regreso al poder de un partido que gobernó con mano de hierro el país durante casi tres décadas, antes de que el actual primer ministro Abiy Ahmed asumiera el cargo en 2018.

Oromia, la región que rodea a Adís Abeba, está dividida. Abiy es en parte oromo, el grupo étnico de esta región y el mayor grupo étnico de Etiopía, por lo que su apoyo fue clave para llevarlo al poder tras años de protestas antigubernamentales.

El primer ministro perdió parte de ese apoyo cuando las fuerzas de seguridad detuvieron a miles de oromos, algunos de los cuales lo acusaron de no hacer lo suficiente por la comunidad. También se detuvo a varios líderes oromo tras unos mortíferos disturbios en los que murieron cientos de personas.

Desde entonces, el TPLF ha forjado una alianza con el Ejército de Liberación Oromo (OLA, por sus siglas en inglés), que también lucha contra el Gobierno central etíope. Esta semana, ambos grupos dijeron que habían tomado ciudades estratégicas en Amhara y que estaban considerando marchar sobre Adís Abeba.

El viernes, el TPLF y el OLA firmarán una alianza en Washington con otros siete grupos rebeldes. [L8N2RW173]

Billene Seyoum, portavoz del primer ministro etíope, declaró que no se puede confiar en la alianza para conseguir la democracia.

"La apertura del espacio político hace tres años proporcionó una amplia oportunidad a los contendientes para resolver sus diferencias en las urnas en junio de 2021", dijo en un mensaje en redes sociales.

Varios diplomáticos regionales, que hablaron bajo condición de anonimato, dijeron que las amenazas de marchar sobre Adís Abeba podrían ser una táctica para tratar de forzar a Abiy a negociar o a renunciar. Getachew Reda, portavoz del TPLF, que no respondió a las peticiones de comentarios, ha dicho que debería nombrarse un Gobierno de transición y que Abiy debería ser juzgado.

Las autoridades etíopes han acusado a las fuerzas de Tigray de exagerar sus victorias territoriales. Los portavoces del Gobierno y del ejército no devolvieron las llamadas en busca de comentarios sobre las amenazas de ambos grupos.

Las fuerzas de Tigray podrían tratar de aumentar la presión sobre el Gobierno de Abiy, cortando el país sin litoral del principal puerto marítimo de la región. También podrían entrar en la capital con sus aliados oromo o detrás de ellos.

"La operación estará encabezada por el OLA", dijo Oda Tarbii, portavoz del OLA. "Esta es simplemente nuestra tierra y por lo tanto está dentro de nuestra jurisdicción".

HOSTILIDAD EN LA CAPITAL

El conflicto en lo que antes se consideraba un aliado estable de Occidente en una región turbulenta ha matado a miles de personas, ha sumido en la hambruna a unas 400.000 en Tigray y ha hecho huir de sus hogares a más de 2,5 millones.

Abiy envió tropas a Tigray el pasado mes de noviembre, acusando a su partido gobernante, el TPLF, de organizar ataques sorpresa contra bases militares en la región. El TPLF dijo que actuó porque el ejército se estaba preparando para atacar después de que la región celebrara unas elecciones en septiembre de 2020, desafiando órdenes federales.

Las fuerzas de Amhara, la segunda región más poblada de Etiopía, se movilizaron en apoyo del Gobierno de Abiy. Tigray y Amhara mantienen una larga disputa fronteriza, y Amhara se hizo con el control de un territorio en el oeste de Tigray. La violencia también ha estallado a lo largo de la frontera entre Oromo y Amhara.

William Davison, analista del grupo de expertos International Crisis Group, afirmó que podría producirse una grave reacción si las fuerzas de Tigray y Oromo tomaran la capital.

"La región de Amhara podría entrar en franca rebelión si las fuerzas de Tigray y el OLA controlan Adís Abeba. Los amharas no sólo se sentirían furiosos con el TPLF y el OLA, sino también con los líderes federales por dejar a Amhara expuesta", dijo.

La lucha por entrar en la capital etíope, en la que se encuentra la sede de la Unión Africana y muchas delegaciones internacionales, podría ser sangrienta.

Adís Abeba ha sido un hervidero de opositores al anterior Gobierno del TPLF desde que el partido llevó a cabo una campaña de represión que se saldó con 30.000 personas detenidas tras las elecciones de 2005.

"No creo que el TPLF llegue a Adís Abeba. No tengo ningún miedo", dijo el jueves Teferi Mekonnen, empleado de 30 años en una gasolinera. "Si el Gobierno me da un arma y me pide que luche, lo haré. Nadie quiere verlos de vuelta".

Abiy también podría volver a pedir ayuda a Eritrea. Las tropas eritreas entraron en Tigray en noviembre para apoyar a los soldados etíopes. Posteriormente, la mayoría de tropas de Eritrea fue retirada en junio, tras una avalancha de informes sobre asesinatos masivos de civiles y violaciones en grupo. Eritrea niega haber cometido abusos.

Cada vez son más los llamamientos de los socios internacionales para que se declare un alto al fuego y se entablen conversaciones, incluidos los pesos pesados de la región, Uganda y Kenia, y donantes internacionales como la Unión Europea y Estados Unidos, que han suspendido esta semana el valioso acceso al comercio libre de impuestos de Etiopía. [L1N2RV06W]

Hasta ahora hay pocos indicios de que ninguna de las partes quiera entablar conversaciones. Pero algunas voces etíopes están empezando a pedir públicamente la paz.

"La autoridad de Abiy ha permanecido intacta hasta ahora", dijo Davison. "Pero dada toda la presión, es posible que se abran las compuertas (del descontento)".

(Información adicional de la redacción de Addis Abeba; edición de Alexandra Zavis y Angus MacSwan; traducción de Darío Fernández)

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