La UE no tiene prisa por reabrir su mercado para las firmas de la City

Agencia EFE
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Bruselas, 7 feb (EFE).- La Unión Europea podría tardar meses en autorizar a las empresas del Reino Unido a prestar servicios financieros en el mercado comunitario desde territorio británico, después de que estas perdieran por el Brexit el "pasaporte" que les daba derecho a hacerlo.

Con el Gobierno británico advirtiendo de que se desviará de las normas comunitarias y la UE decidida a reducir su dependencia económica de terceros, Bruselas tiene pocos incentivos para dar unos permisos sin los cuales muchas firmas podrían verse obligadas a trasladarse de la City al continente.

UN SISTEMA MUY LIMITADO

El Acuerdo Comercial y de Asociación alcanzado in extremis en Nochebuena por el Reino Unido y la UE apenas menciona estos servicios, que quedaron fuera por deseo expreso deseo del Gobierno británico y ahora se regirán por un sistema de "equivalencias" como el que usa la UE con Estados Unidos, Japón o Suiza.

Esto significa que las firmas con sede en Reino Unido solo podrán prestar sus servicios en la UE sin tener que abrir sucursales en uno de sus Estados si la Comisión Europea reconoce que la legislación británica del área en que trabajen es "equivalente" a la comunitaria.

Este sistema se queda muy lejos del acceso ilimitado que tenía hasta ahora la City al mercado comunitario y, en la práctica, está frecuentemente politizado.

Las decisiones de equivalencia son tomadas unilateralmente por la Comisión Europea, tienen una duración limitada, pueden retirarse con un aviso previo de solo 30 días y no cubren todas las actividades financieras, de modo que negocios clave como la banca minorista están excluidos.

El primer ministro británico, Boris Johnson, reconoció en diciembre que el acuerdo no iba tan lejos como les habría gustado para un sector que representa el 7 % del PIB, 1,1 millones de empleos y el 11 % de la recaudación tributaria del país.

COOPERACIÓN PRIMERO, EQUIVALENCIA DESPUÉS

Bruselas tiene pendiente decidir si concede la equivalencia con Reino Unido en 26 de las 40 áreas posibles, pero la comisaria de Servicios Financieros, la irlandesa Mairead McGuiness, ha advertido de que no reanudarán su análisis hasta haber pactado con Londres un marco para cooperar en la regulación de estos servicios.

Bruselas y Londres se propusieron firmar un memorando para ello antes de finales de marzo, pero las negociaciones no han comenzado.

Del mismo, sólo se espera que se cree un mecanismo voluntario para que ambas partes se mantengan informadas de sus iniciativas legislativas y debatan temas ligados a la equivalencia, pero sin darles poder sobre la regulación del otro.

McGuiness insistió ante la Eurocámara en que solo se decidirá la equivalencia "cuando sea del interés de la UE" y en que la intención del Reino Unido de desviarse de las normas europeas "requiere una discusión caso por caso". "Equivalencia y divergencia son polos opuestos", dijo.

Bruselas solo concedió dos equivalencias antes del divorcio porque eran imprescindibles para garantizar la estabilidad financiera: para los depositarios de valores -específica para Irlanda- y para las casas de compensación, hasta mediados de 2022, puesto que la UE depende hasta en un 95 % de la City para la compensación de derivados.

TÉCNICA Y POLÍTICA

"No hay incentivo para que la UE se dé prisa ahora, tanto políticamente como en sustancia", opina Nicolas Veron, investigador del centro de estudios Bruegel y del Instituto Peterson de Economía Internacional, quien espera que apenas haya cambios en el panorama de equivalencias en el próximo año.

La incertidumbre sobre la futura regulación financiera en Reino Unido, la preocupación de la UE por la estabilidad financiera dada su "excesiva dependencia" de la City y los "impulsos mercantilistas" de Bruselas para intentar atraer empresas al continente explican, a su juicio, la falta de premura.

Por un lado, el Gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, recomendó al Parlamento renunciar a la equivalencia si la UE exige a cambio respetar todas sus reglas, avisando de que "si el precio es demasiado alto no podemos ir a por ello sin más”.

Y el ministro de Economía británico, Rishi Sunak, afirmó este mes que la industria financiera debería prepararse para un Big Bang 2.0 -en referencia a la desregulación implementada por el Gobierno de Margaret Tatcher en los 80, conocida como Big Bang- con el fin de aumentar el atractivo del Reino Unido.

Pero más allá de declaraciones de intención, Londres no ha concretado hasta qué punto se alejará de las normas comunitarias en los próximos años ni en qué áreas, algo imprescindible para que Bruselas decida.

Además, apunta Veron, la UE tiene "preocupaciones legítimas sobre la estabilidad financiera" dada su enorme dependencia de un centro financiero fuera de su territorio. "No está claro que en una crisis los incentivos del Reino Unido y la UE en estabilidad financiera vayan a estar alineados", dijo a Efe.

ATRAER EMPRESAS

Los Veintisiete son conscientes de esta debilidad y se han propuesto aumentar su autonomía, por lo que a los motivos técnicos para la cautela se une el cálculo político.

"El incentivo para la UE es reducir su dependencia de Londres, y retrasar cualquier decisión positiva sobre equivalencia es un modo natural de hacerlo", apunta Veron.

Se calcula que, desde el referéndum del Brexit en 2016, unas 400 firmas han transferido operaciones del Reino Unido a algún país de la UE para asegurarse de que podrían seguir dando servicios, lo que ha supuesto el traslado de 7.500 trabajadores hasta octubre pasado, según la consultora EY.

"Si el Reino Unido hubiera obtenido un acuerdo o muchas equivalencias, menos firmas hubieran movido menos cosas la UE. El enfoque de la UE ha funcionado", señala William Wright, del think tank New Financial, en un informe publicado la semana pasada que prevé que los traslados aumenten en los próximos meses.

Por su parte, la industria considera fundamental que Bruselas y Londres pongan en marcha una cooperación efectiva, con reuniones periódicas para mantenerse informados sobre cambios en la regulación, y que prosiga el análisis de las equivalencias, explican desde la Asociación para Mercados Financieros Europeos (AFME).

"Cuanto antes completen la UE y el Reino Unido las evaluaciones y publiquen las determinaciones de equivalencia, mejor será para la industria", dijo a Efe Arved Kolle, director asociado de AFME.

A su juicio, es pronto para saber si la dilación de Bruselas llevará a más firmas a dejar la City por el continente, pero si la UE quiere reforzar sus servicios financieros "debería hacerlo abriendo los mercados donde sea posible y evitando costes y fricción innecesarios".

Laura Pérez-Cejuela

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