Cabezazos en el fútbol: un problema creciente que comienza en infantiles y una inacción en Latinoamérica que preocupa

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Alexis MacAllister y Enzo Pérez chocan sus cabezas al disputar la pelota en el partido de ida de las semifinales de la Copa Libertadores 2019
Juan Mabromata

“¿Por qué nunca me avisaron que cabecear la pelota de manera reiterada podía generarme un daño en el cerebro?”. La pregunta la hizo J.B.M., un exjugador de fútbol. Se la hizo a la neuróloga Guadalupe María Bruera. “J.B.M practicó desde su infancia este deporte. Era un especialista en el juego aéreo. Hoy con 55 años padece de Parkinson y el hecho de haber sido jugador de fútbol durante 20 años, influyó en el desarrollo de ésta enfermedad. A raíz de su experiencia, hoy nos ofrece su ayuda para evitar que esto le pase a otros jugadores”, comenta la doctora al diario argentino LA NACION.

El caso, que se presenta con iniciales por la privacidad del deportista, es apenas una muestra de un problema mayormente silenciado: el de los futbolistas que padecen graves secuelas por el simple hecho de cabecear una pelota durante años y años… ¿Qué dice la ciencia al respecto? ¿Qué pasa en el mundo y en la Argentina?

En 2020, la Federación Inglesa de Fútbol (FA, sus siglas en inglés) tomó la decisión de prohibir a los niños de entre 6 y 11 años a cabecear la pelota durante las sesiones de entrenamiento. A esta iniciativa se sumaron Escocia e Irlanda del Norte.

Las nuevas pautas que se introdujeron a la guía de entrenamientos para clubes y centros deportivos fueron muy bien recibidas. “Esta actualización es una evolución de nuestras pautas actuales y ayudará a los entrenadores y maestros a reducir y eliminar el cabezazo repetitivo e innecesario del fútbol juvenil”, dijo Mak Bullingham, director ejecutivo de la FA de Inglaterra.

En la Argentina no hay medidas similares en práctica. Dante Majori, presidente del Fútbol Juvenil e Infantil de AFA le confirma a LA NACION que en nuestro país no existe una iniciativa similar al respecto.

El tema de las lesiones cerebrales en el fútbol ha demostrado una creciente preocupación en los últimos años aunque no en todos los ámbitos los responsables se ocupan de la manera indicada.

En 2002, con solo 59 años, el exfutbolista británico Jeff Astle, quien jugó gran parte de su carrera como delantero del West Bromwich Albion (361 partidos y 174 goles de los cuales más de la mitad fueron de cabeza), murió ahogado. “El forense y el patólogo describieron cuán gravemente dañado estaba el cerebro de mi padre”, comentó su hijo Dawn Astle a la CNN en 2019. “El principal sospechoso del trauma era el cabeceo de pelotas de fútbol”, agregó.

Jeff Astle en plena disputa del balón aéreo en un partido entre el  Chelsea vs West Bromwich Albion el 17 de abril de 1965
Evening Standard

Jeff Astle en plena disputa del balón aéreo en un partido entre el Chelsea vs West Bromwich Albion el 17 de abril de 1965 (Evening Standard/)

Los cabezazos reiterados en las prácticas de fútbol producen en el tiempo pequeñas hemorragias al cerebro que a medida que transcurren los años, pueden producir daños a nivel neurológicos , desembocar en problemas de memoria y tener consecuencias más graves como Alzheimer o Parkinson, en los cuales se daña del todo el cerebro”, comentó a LA NACION la Doctora Guadalupe María Bruera, médica neuróloga Jefa de la Unidad de Enfermedades Cerebrovasculares agudas del Hospital Privado de Rosario, Santa Fe.

En 2014, doce años más tarde del fallecimiento de Astle, el neurólogo de la Universidad de Glasgow, Willie Stewart, se ocupó de estudiar el cerebro de Dawn. Llegó a la conclusión de que tenía el mismo aspecto que el cerebro de un boxeador. Le diagnosticó encefalopatía traumática crónica (ETC), una enfermedad neurodegenerativa asociada a la acumulación de golpes en la cabeza.

“Cabecear la pelota de fútbol es una práctica que desde el punto de vista neurológico debería irse abandonando o tal vez reemplazarse por otra técnica. Sería importante que esto suceda ya que uno cree que los cabezazos a la pelota en el fútbol son totalmente benignos, pero hay varios estudios publicados a la fecha que justamente evalúan que las personas que son sometidas periódicamente a cabecear, cuantas más veces lo hayan hecho, mayor será el tipo de trastorno a nivel neurológico”, agregó Bruera.

Esta combinación de fotos proporcionadas por la Universidad de Boston muestra secciones de un cerebro normal, arriba, y del cerebro del ex jugador de fútbol americano de la Universidad de Texas Greg Ploetz, abajo, en la etapa IV de encefalopatía traumática crónica.
Esta combinación de fotos proporcionadas por la Universidad de Boston muestra secciones de un cerebro normal, arriba, y del cerebro del ex jugador de fútbol americano de la Universidad de Texas Greg Ploetz, abajo, en la etapa IV de encefalopatía traumática crónica.

Esta combinación de fotos proporcionadas por la Universidad de Boston muestra secciones de un cerebro normal, arriba, y del cerebro del ex jugador de fútbol americano de la Universidad de Texas Greg Ploetz, abajo, en la etapa IV de encefalopatía traumática crónica.

En el año 2015 la Federación de Fútbol de Estados Unidos (USSF, sus siglas en inglés) recomendó prohibir a los jugadores menores de 10 años que golpeen con la cabeza la pelota de fútbol. Además obligó a limitar los cabezazos en los entrenamientos para los jóvenes de entre 11 y 13 años. La medida anunciada llegó como consecuencia de una demanda presentada en agosto de 2014 por un grupo de padres en la corte estatal de California, en la que acusaron a varias organizaciones, entre ellas la FIFA y la USSF, de negligencia y descuido en el tratamiento de lesiones cerebrales o contusiones producidas al golpear la pelota con la cabeza o por el choque de cabezas entre jugadores al momento de disputar la pelota en el juego aéreo. Los mismos que iniciaron la demanda sostienen que en 2010 cerca de 50.000 estudiantes jugadores de fútbol sufrieron contusiones.

La USSF y sus cambios obligados en el reglamento

Dentro de la misma demanda, también se solicitó a la FIFA un cambio en el reglamento de fútbol, pero no tuvo éxito. Lo que si se logró fue que la USSF cambie las reglas correspondientes para jugadores más pequeños, siendo obligatorio la prohibición de cabezazos a la pelota en las categorías inferiores de los equipos nacionales de la federación estadounidense y para sus academias.

Bruno Vain es periodista argentino y está radicado hace más de 20 años en los Estados Unidos. Le contó a LA NACION que su hijo Luca asiste a una academia de fútbol llamada Ives Estates Thunder en la cual esta prohibido el contacto de la pelota con la cabeza. “Cuando viene gente de otros países a vivir a Miami y traen a sus hijos a jugar al fútbol no entienden porque cuando cabecean la pelota el árbitro pita la falta”.

“Antes del mundial de Rusia 2018 vino Sampaoli de visita a Miami y cuando le conté cómo eran las reglas para los más chicos no lo podía creer”, agregó Vain.

El Jefe del Departamento Médico AFA Ezeiza, Donato Villani, destacó al respecto que es importante diferenciar el traumatismo de cráneo producto de un accidente durante el partido, con el cabezazo producto de una situación de juego. El primero se está estudiando muchísimo en el fútbol a nivel mundial, ya que la tecnología ha demostrado que esos pequeños traumatismos de cráneo, que a veces pasan inadvertidos durante el juego debido a que el médico en el banco no ve a la distancia como se llevo a cabo la jugada, hace pensar que en el futuro podrían tener algunos problemas de orden neurológico. Por eso hoy en día se han modificado las reglas, teniendo 3 minutos para atender al jugador dentro del campo de juego y tanto FIFA como Conmebol están viendo la posibilidad de hacer un cambio permanente o momentáneo.

Países como Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Estados Unidos prohiben en el fútbol infantil cualquier tipo de contacto entre la pelota con la cabeza
Países como Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Estados Unidos prohiben en el fútbol infantil cualquier tipo de contacto entre la pelota con la cabeza

Países como Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Estados Unidos prohiben en el fútbol infantil cualquier tipo de contacto entre la pelota con la cabeza

Un estudio realizado por la Universidad de Glasgow comparó las causas de muerte de 7676 exjugadores de fútbol escoceses nacidos entre 1900 y 1976 con las de otras 23.000 personas de la población general. Los resultados dieron a conocer que los exjugadores tenían 3,5 veces más de posibilidad de morir de una enfermedad neurodegenerativa con respecto al resto, incluso quienes realizaron este trabajo reconocieron que los exfutbolistas tenían tasas más altas de demencia pero una predisposición menor a morir de patologías cardíacas o cáncer.

El fútbol americano no queda al margen

El Doctor Bennet Omalu fue el primero en descubrir la encefalopatía traumática crónica (ETC) en el cerebro de un exjugador de la NFL. La ETC es una enfermedad neurodegenerativa provocada por la acumulación de traumas cerebrales que genera demencia, pérdida de memoria, depresión, agresividad, confusión y falta de control emocional.

En el fútbol americano los golpes de cabeza son moneda corriente. Es por eso que la National Football League (NFL) tuvo que tomar medidas luego de recibir demandas de 4500 exjugadores. En 2015 un tribunal federal de los Estadios Unidos aprobó un convenio mediante el cual la NFL accedió a desembolsar 765 millones de dólares para indemnizar a los exjugadores con daño cerebral y para financiar la investigación sobre lesiones cerebrales. Hoy la liga ha modificado sus reglas de juego para poder reducir los impactos en la cabeza durante el juego.

Iniciativas lentas en la AFA

Hasta el momento la AFA no tiene ningún proyecto igual o similar al que sí tienen Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y los Estados Unidos. La última novedad en el fútbol infantil fue el proyecto de “tarjeta verde” que consiste en premiar a aquellos chicos que tienen un buen acto de disciplina dentro del campo de juego. Si un niño choca con un rival, lo acompaña y lo ayuda, el árbitro le mostrará la tarjeta verde con la intención de promover la disciplina, la buena conducta y la solidaridad en los mas pequeños.

Rubén Rossi es un reconocido formador de jugadores y destaca estar de acuerdo con no hacer actividades en las cuales los niños puedan golpearse la cabeza. “En estas etapas, estos golpes son muy sensibles y hay que tener mucho cuidado cuando se hacen actividades de confrontación directa porque no solo pueden producirse lesiones graves sino que también el niño puede lastimarse con posibilidad de que ésta lesión desemboque en un miedo o trauma, no solo el miedo al cabezazo sino también a la pelota”, sostiene Rossi. “El formador debe procurar que el niño se enamore de la pelota, no que le tenga miedo” , concluye.

Lloyd Isgrove de Bolton Wanderers recibe tratamiento después de un choque de cabezas durante el partido entre Sunderland y Bolton Wanderers en Inglaterra.
Alex Dodd - CameraSport

Lloyd Isgrove de Bolton Wanderers recibe tratamiento después de un choque de cabezas durante el partido entre Sunderland y Bolton Wanderers en Inglaterra. (Alex Dodd - CameraSport/)

El poco conocido “VAR médico”

A raíz de los traumatismos de cráneos en el fútbol, la FIFA implementó la llegada del VAR médico que tuvo su estreno en el mundial de Rusia 2018.

Los médicos de las 32 selecciones tuvieron a una persona del equipo medico ante una pantalla y conectado a través de un auricular, con el doctor principal. El objetivo del mismo era que en caso de lesión importante, sobre todo con los golpes de cabeza, desde el monitor se pudiese observar de manera detenida y minuciosa tanto la acción del choque como la reacción del futbolista hasta que el médico llegue a su auxilio.

En ese tiempo, el que esté ante el monitor podrá advertir a su colega de si parece grave, si ha habido una pérdida de conocimiento, aunque la recuperación haya sido inminente, o de cualquier detalle sucedido entre el golpe y la atención.

Con esa información el doctor podrá solicitar lo que FIFA ha definido como la Regla de los tres minutos. El árbitro concederá ese tiempo para que el doctor explore al jugador analizando signos y síntomas de alarma: pérdida de conocimiento, dolor intenso de cabeza y/o cuello, desorientación, dificultad en el habla, vómitos, visión doble, mirada perdida, irritabilidad o agresividad fuera de lo normal.

Cuando el árbitro pregunte al médico si el jugador puede seguir o no será la decisión de este la que valga, no la del entrenador. Si el doctor pide el cambio, el abandono del terreno de juego será obligatorio. Por eso la FIFA ha decidido que sea un médico del equipo, con todo el apoyo técnico posible, el que tome la decisión y no uno de la propia FIFA.

La Argentina es un país que en materia deportiva suele tener a Europa como modelo a seguir. Hoy la AFA no cuenta con proyectos que se enfoquen en un área tan específica como preocupante. Repasar los datos y volver a mirar hacia afuera parece, más que una sugerencia, un necesario y urgente punto de partida.

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