Córdoba: hacen radio para encontrar a sus padres biológicos

LA NACION

CORDOBA.- Encontrarse en los ojos de alguien. Esa búsqueda los mueve desde hace años, cuando supieron que su familia no era la biológica y no les quería revelar sus raíces. Comparten un programa de radio, "Buscando el origen". Crean lazos y ayudan a encontrarse o, al menos, a vivir mejor con la duda. Marcelo Núñez, Oscar Arce y Micaela Cano son parte de los casi tres millones de argentinos que quieren conocer su identidad, una cifra estimada por organismos estatales.

Núñez tiene 51 años, una consultora en seguridad y un hijo de 23 que lo impulsó a hacer pública su búsqueda. Subió en Facebook algunas pistas para dar con su mamá. Mendocina, estudiante de Medicina en Córdoba en los '60, él nació en 1965 y su partida la firmó la partera Elsa Ledesma.

El aviso se viralizó, fue compartido unas 100.000 veces; muchos lo contactaron para que colaborara con ellos. "Si no puedo con lo mío, cómo los voy a ayudar" pensó, pero se le ocurrió la idea de un programa de radio. La FM La Ranchada (103.9) les dio el espacio; allí todos los miércoles desde las 20 buscan, hablan, se escuchan.

"La supresión de identidad te obliga a mostrar tus miserias públicamente sino, no existís -cuenta a LA NACION-. Viví una historia equivocada; era como una jirafa en una manada de elefantes que me querían, me daban de comer, me educaban, pero no me reconocía en ellos. No tenía espejos".

En cada programa cambian los actores pero los sentimientos y las percepciones se repiten. "Algo" los cruza, los hace parecidos. Todos conjeturaron por qué no les contaban su identidad; si era por temor al enojo, por no hacerse cargo de un delito (las familias los anotaron como propios) o por un pacto con los papás biológicos.

Núñez se enteró a los 10 años de que no era hijo biológico de sus padres. "Discutimos más de 40 años por eso, pero se murieron sin decirme nada. Un día, comiendo, pregunté de 'de quién soy hijo'; me encerraron tres días".

Karina Doffo llegó al programa desde Tucumán. Lo escuchó y fue buscando una punta para dar con sus raíces. Supo hace unos meses que su familia no era la original; se enteró preguntando datos por un problema de salud. Por teléfono, su mamá le dijo que era adoptada. "Siempre lo intuí, pero nadie me lo confirmaba; soy apropiada".

"Agradezco y amo a mi familia, pero quiero saber la verdad -continúa-. Como nací en 1975 me hice el análisis en Abuelas de Plaza de Mayo, pero dio negativo". Su partida está firmada por Raquel Moreno, una partera cordobesa conocida por casos de robo identidad. Doffo va entrelazando hilos y espera poder tejer su historia.

Arce tiene 50 años y sabe que su mamá biológica es Norma Farías, que lo tuvo a los 18 años. Sus padres adoptivos, Víctor y Dora, lo buscaron en la Maternidad Nacional. Se enteró de la peor manera; una vecina le gritó a su madre "devolvé ese chico que no es tuyo". En su inocencia y angustia, con un lápiz verde anotó su nombre en la libreta de familia.

"Siempre sospeché, pero cuando sacaba el tema me castigaban, tenía miedo. Tanto que, durante mucho tiempo mi búsqueda quedó en segundo plano".

El 11 de setiembre de 2010, con su mamá ya muerta, su papá habló: "Ese día se desvaneció el concepto que tenía de familia. Fue liberador, me ayudó a entender lo que hacía, lo que silenciaba. Norma había vivido con ellos unos meses, hasta parir; me anotaron como propio. Siempre me pregunto si me recibieron fraternalmente, si pagaron por mí.".

LA COMPAÑÍA DE LA DUDA

Cano, 36 años y cinco hijos, se enteró a los 5 que sus padres no lo eran. "¿Por qué no me parezco a ninguno? pregunté y me dijeron que una señora me había tenido en su panza y me había dado. A los 11 me explicaron que era adoptada, pero que no se acordaban de nada, de dónde era mi mamá, qué hacía, me insistían en que el lugar donde nací se había quemado".

Un conocido de la familia, años después, le contó que nació en una clínica clandestina, la de Mafalda de Journade, quien traficó bebés desde 1952 hasta comienzos de los '90. "Mi partida tenía la firma de un médico de Río Segundo, donde vivíamos; era apropiada. Crecí con odio hacia esa mamá de la que me hicieron creer que había llevado una vida equivocada".

Una irregularidad en el parto de su tercer hijo la hizo repensar su historia, suponer que se la podrían haber quitado a su madre. Como es de 1980 fue a Abuelas; su patrón genético no coincide con ninguno del banco de datos. Núñez, en su desesperación, hizo lo mismo, pero no lo aceptaron. "Pensé que tal vez tenía un hermano en esa época, que mi padre podría estar en el registro".

Arce afirma que si encontrara a su madre le preguntaría si tiene hermanos y por qué no lo buscó. Alguien le comentó de una mujer que podía ser su hermana menor, cuando consiguió datos precisos sólo halló una tumba. "No me interesa desterrar viejas redecillas, quiero que mi hija complete su árbol genealógico que hoy, de mi lado, sólo tiene mi foto".

"Hay un sentimiento permanente de no encontrarse, de no tener tu lugar en esa familia que te crió con amor, pero también con mentira. Tenemos la necesidad y el derecho a saber", repite Cano.

Núñez -desde que hace el programa y comparte historias- tiene la sensación de que todos vivieron como en una película, actuando de hijos. "De primero a quinto año del secundario todos los días soñaba con que alguien me parara y me dijera 'te voy a contar parte de tu vida". No buscan desde la lástima ni desde la venganza, buscan para encontrarse.

REENCUENTRO

Solange, de 24 años, lleva 20 sin ver a su papá, Nicolás. El dejó a su familia y nunca regresó; ella empezó a buscarlo, quería hablar con él. Sus dos hermanas la acompañaron y está todo listo para el reencuentro.Viven los dos en Córdoba, pero a 150 kilómetros de distancia.

La joven se puso en contacto con Ramón González, fundador del grupo "Padres Biológicos" -y participante frecuente del programa de radio- para que la ayudara en la búsqueda. "La ilusión es enorme, por eso son importantes estos espacios públicos", dice González a LA NACION. Sabe de lo que habla, reencontró a su familia después de medio siglo. Cuando nació en Chaco su mamá lo dejó "de manera provisoria" con un matrimonio, cuando volvió a buscarlo no lo pudo recuperar.

"A los 23 me vine a Córdoba y en el 2011 puse un aviso en Facebook, se armó un grupo. Hice mucho hasta que di con mi familia. Tengo 17 hermanos y mi historia reconstruida. Con los chicos de la radio nos ayudamos y así vamos avanzando".

EL ESTADO

Núñez resolvió judicializar su búsqueda hace unos dos años para que la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba abriera los registros de los años en que habría estudiado su mamá. "El sistema es perverso de los dos lados; para los papás que quieren adoptar legalmente y esperan años y para los que queremos saber nuestros orígenes".

En el Congreso hay varios proyectos de ley sobre la identidad biológica. Norma Morandini, titular del Observatorio de Derechos Humanos del Senado, fue una de las que trabajó en el tema. "En sus orígenes hay un acto mentiroso, un robo, una adulteración, una vergüenza o, simplemente, una desesperación. Un vacío con el que cargan y les impulsa tras la verdad en busca de las respuestas primeras", dice a LA NACION.

Prefiere no estimar cuántos son, pero admite que podrían rondar los tres millones; insiste en que hay que garantizarles el derecho a la identidad biológica también a quienes nacieron fuera de la dictadura pero que también la tienen sustraída. El banco nacional de datos genéticos por un proyecto aprobado en 2009 restringió su universalidad y toda la gente que está fuera del período militar tienen que ir a laboratorios privados. "El Estado no les da un trato igualitario".

Hay que "humanizar lo que hoy es un trato inhumano; hay demoras para los que van a la justicia, trabas, puertas que se cierran". Por los años que lleva trabajando está convencida de que "hay una red de mentiras que se construyó con la complicidad en las maternidades, abogados, médicos, adopciones ilegales".