Córdoba. Mató a un chico de 16 años y no frenó; lo detuvieron después

Gabriela Origlia
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CÓRDOBA. El domingo a la madrugada, Luciano Gassmann, de 16 años, salió de una reunión con amigos en un pub de Río Segundo (Córdoba). Estaba por cruzar la ruta cuando un auto volanteó hacia la banquina y lo atropelló. El conductor no frenó; siguió su camino a la misma velocidad. El adolescente fue trasladado a un hospital y murió. Esta tarde habrá una marcha de silencio pidiendo justicia.

Horas después del siniestro la policía demoró al conductor, que pronto quedó en libertad; esta mañana, después de una serie de allanamientos, el fiscal Alejandro Peralta Otonello ordenó la detención de Gonzalo Soria, de 25 años, que conducía el automóvil, un Fiat Trekking que quedó secuestrado, al igual que otras pertenencias suyas.

El fiscal imputó a Soria el delito de homicidio culposo agravado por la conducción de un automotor y por haberse dado a la fuga sin socorrer a la víctima. Ordenó su traslado al Establecimiento Penitenciario Nº9 (UCA) y no a una comisaría, para evitar inconvenientes.

Los amigos de Gassmann -"Lucho", como le decían- cuentan que el conductor en ningún momento redujo la velocidad, y que después de subirse a la banquina y atropellarlo, continuó. Hay otras versiones que indican que Soria había discutido con los chicos en el bar donde ellos estaban reunidos. La Justicia investiga los hechos.

El padre de Luciano, Alejandro Gassmann -con quien vivía el adolescente- cuenta que era la tercera vez que el chico salía y que a Soria no lo conocía. "Hay dos testigos. Uno que venía a 100 metros y el otro que es clave, es amigo de mi hijo. Venía a su lado y alcanzó a saltar. Lucas empujó a otros tres y los salvó. La mitad del cuerpo tenía barro y la otra mitad, sangre".

Esta tarde, en Río Segundo, se realizará una "marcha del silencio" que saldrá desde la escuela Manuel Belgrano, de la que era alumno Luciano, y llegará hasta la plaza central. La mamá, Laura Baudagna, dice que la movilización es a instancias de los amigos y compañeros de su hijo. "En silencio, con tranquilidad, con velas para iluminar. Sin odio", dice.

"No entiendo cómo no paró, cómo no frenó. Se le rompió el espejo, sintió un ruido", comentó Baudagna y admitió que hay varias versiones de cómo fue que el auto los atropelló. "Los chicos están en shock, no pudimos hablar mucho. Queremos saber la verdad porque a mi hijo no me lo va a devolver nadie", agrega.