"Los cárteles mexicanos son peores que ISIS": familiares de mormones asesinados piden aceptar ayuda de EEUU

Por Lizbeth Diaz
Vista general de la comunidad La Mora, en Sonora. (Photo by HERIKA MARTINEZ/AFP via Getty Images)

Por Lizbeth Diaz/BAVISPE, México, 8 nov (Reuters) - Indignados familiares de seis niños y tres mujeres que fueron asesinados en una emboscada en México instaron al gobierno de Andrés Manuel López Obrador a aceptar la ayuda ofrecida por Estados Unidos para enfrentar a los cárteles de la droga.

Los funerales de las víctimas iniciaron el jueves, días después de que fallecieran tras quedar atrapadas en lo que el gobierno calificó como fuego cruzado durante una batalla entre el cártel de Juárez y el de Sinaloa.

Entierro de Dawna Ray Langford, 43, y sus hijos Trevor, 11, y Rogan, 2. (AP Photo/Marco Ugarte)

Las madres y los niños pertenecían a una comunidad méxico-estadounidense que desde hace varias décadas vive en un remoto lugar del norte de México, hasta donde los dolientes llegaron después de recorrer cientos de kilómetros desde Estados Unidos.

La tristeza y la ira se apoderaron de los familiares y algunos instaron al presidente mexicano a aceptar la oferta de ayuda de Donald Trump para aplastar a las bandas del crimen organizado.

"Realmente creo que los cárteles en México se han movido a otro nivel de barbarie, son tan malos o peores que ISIS. ISIS tiene (al menos) una ideología", dijo Rosa LeBarón, de 65 años, cuyos primos, sobrinas y sobrinos murieron en el ataque, en referencia al grupo yihadista fundamentalista Estado Islámico.

"¿Por qué lo hacen? Por codicia y pura maldad", agregó, tras asegurar que México debe dejar de lado el orgullo y aceptar la ayuda externa de un país vecino o una coalición internacional, como Naciones Unidas, para acabar con los cárteles.

Más de 250,000 mexicanos han sido asesinados y decenas de miles se encuentran desaparecidos desde que, a fines de 2006, el expresidente Felipe Calderón lanzó una "guerra contra el narcotráfico".

López Obrador insistió el viernes en que seguirá enfocando sus esfuerzos para combatir la violencia en las causas que la generan, como la pobreza y la falta de empleo.

Entrada a la Colonia LeBarón, en Chihuahua. (AP Photo/Christian Chavez)

"BALAS MÁS GRANDES"

Julián LeBarón, otro pariente de las víctimas y activista local, dijo que agradecería la ayuda externa para encontrar a los asesinos y responsabilizarlos, y agregó que no creía que el gobierno de México fuera capaz de detener la violencia.

"Si nos ofrecen ayuda de Estados Unidos o de Canadá o si nos ofrecen ayuda los extraterrestres claro que lo vamos a aceptar", dijo a la prensa local. "Las instituciones están corrompidas, están podridas hasta la médula".

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López Obrador sostiene que México puede resolver sus problemas de seguridad sin "la intervención de un gobierno extranjero", aunque ha dejado la puerta abierta a la cooperación del FBI siempre que no se viole la soberanía nacional.

La masacre, ocurrida el lunes por la mañana en un camino sin pavimentar en el fronterizo estado Sonora, provocó indignación en Estados Unidos justo cuando Trump se prepara para su campaña de reelección en 2020.

Miembros de la familia LeBarón observan el auto donde parte de sus nueve familiares fueron asesinados y quemados en Bavispe, Sonora, el 5 de noviembre de 2019

Josh Hawley, un senador republicano de Missouri, reaccionó en Twitter diciendo que Estados Unidos debería imponer sanciones a los funcionarios mexicanos "que no confronten a los cárteles".

El senador republicano de Arkansas, Tom Cotton, le dijo a Fox News a principios de esta semana que lo único que puede contrarrestar las balas son "más balas y más grandes".

Los asesinatos le siguen a una serie de tiroteos masivos que han presionado a López Obrador para que cumpla con su promesa de campaña de pacificar al país después de años de violencia.

Sin embargo, el mandatario se ha resistido a tomar una línea más dura contra el crimen, y en su lugar sigue una estrategia de no confrontación que ha bautizado "abrazos, no balazos".


(Reporte adicional de Andrew Hay en Canon, Nuevo México y Noé Torres y Daina Solomon en Ciudad de México; Editado por Diego Oré y Javier Leira)