Cáncer: a partir de ensayos experimentales exitosos, ¿cómo sigue la lucha contra la enfermedad?

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Una mamografía para detectar un posible caso de cáncer
El sistema inmunológico, la clave del tratamiento experimental

WASHINGTON.- Desde que un pequeño ensayo clínico de una droga contra el cáncer colorrectal logró que la enfermedad entrara en remisión en el 100% de los participantes, los oncólogos y los enfermos se preguntan si la estrategia que utiliza ese fármaco experimental puede aplicarse a otros tipos de cáncer.

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El estudio realizado por el del Centro de Oncología Sloan Kettering de Nueva York tiene muy entusiasmados a los oncólogos, por las crecientes evidencias de la efectividad de la inmunoterapia contra tumores con anormalidades específicas, y sin necesidad de cirugía. Todos los participantes del ensayo tenían tumores con una anormalidad conocida como “desorden de deficiencia en la reparación del ADN”, una mutación que ocurre en entre el 5% y el 10% de los casos de cáncer colorrectal y también presente en tumores de endometrio, vejiga, mamas y próstata.

Aunque la droga se ensayó en pacientes que tienen una mutación tumoral presente en apenas el 4% de todos los casos de cáncer, los resultados sirven de modelo para que otras drogas de inmunoterapia hechas a la medida puedan atacar otro tipo de tumores que debido a su mutación suelen ser resistentes a los tratamientos convencionales, dice Julie Gralow, jefa médica y vicepresidenta ejecutiva de la Sociedad de Oncología Clínica de Estados Unidos.

“Lo más prometedor es el concepto de poder desarrollar una terapia ajustada a un tumor específico y la genómica que lo causa”, dice Gralow. “Ese concepto nos permite ir mucho más allá de este subconjunto de pacientes de cáncer colorrectal.”

El ensayo del Centro Sloan Kettering arrancó a fines de 2019 y participaron 18 pacientes con cáncer colorrectal en fase inicial que compartían la misma mutación y no habían recibido ningún tipo de tratamiento previo. Cada tres semanas y durante seis meses, se les administró la droga dostarlimab. El estudio fue publicado hace diez días y hasta ese momento los tumores habían desaparecido por completo en los 14 pacientes que completaron el tratamiento, y hay cuatro pacientes que siguen en tratamiento, pero con los mismos resultados parciales. Ninguno de ellos necesitó tratamiento se seguimiento posterior.

Es la primera vez que solo con inmunoterapia se logra descartar la necesidad de quimioterapia, rayos o cirugía, tratamientos que pueden curar al paciente, pero que a veces dejan secuelas de por vida, como infertilidad, disfunción intestinal o sexual, o incluso dependencia permanente a las bolsas de colostomía.

Los autores del estudio señalaron que ya pasaron dos años desde que los primeros pacientes tratados recibieron el tratamiento, y que serán monitoreados durante al menos cinco años más, para asegurarse de que los tumores no reaparezcan.

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Sistema inmunológico

Scott Kopetz, profesor de oncología gastrointestinal en el Centro Oncológico MD Anderson, Houston, califica el estudio como “un sólido avance en ese campo de la medicina”, y resalta como “absolutamente innovadora” la forma en que utilizaron la inmunoterapia para tratar los tumores con desorden de deficiencia de reparación de ADN.

“La idea de utilizar la inmunoterapia en pacientes que tienen tumores colorrectales localizados en etapa temprana sin duda está cobrando fuerza”, dice Kopetz. El nuevo estudio “permite entender que si logramos involucrar al sistema inmunológico para que actúe, podemos erradicar esos tipos de cáncer”.

Hasta los cánceres avanzados han mostrado sensibilidad a fármacos como el utilizado en el ensayo, conocidos como “inhibidores de puntos de control”. Esas drogas bloquean una proteína específica de las células cancerosas que las enmascara y hace que el sistema inmunitario no las detecte y no pueda eliminarlas. Kopetz señala que una vez erradicados durante varios años, esos tumores rara vez regresan.

Los resultados de otra investigación muestran que el 70% de las personas con tumores colorrectales metastásicos tratados con inmunoterapia están libres de cáncer cinco años después de recibir tratamiento, un gran avance para las fases más cruentas de la enfermedad. Los cánceres metastásicos son mucho más difíciles de tratar que los tumores que se limitan al recto o al colon.

Advertencias

Pero el estudio contiene advertencias. Kopetz y otros señalan que seis meses no es suficiente para saber si en esos pacientes el cáncer ha remitido de manera permanente. Por lo general, los drogas de inmunoterapia deben tomarse durante uno o dos años antes de que los pacientes puedan dejarlas y estar seguros de que el cáncer ha sido eliminado, dice Kopetz. Sin embargo, a diferencia de la quimioterapia y la radiación, esos fármacos suelen ser bien tolerados durante periodos largos de tiempo.

Pero tal vez la aclaración más importante es que el defecto genético de los tumores de estos pacientes, y que justamente permite que la inmunoterapia sea tan efectiva, es mucho menos común en otras formas de cáncer que en los tumores de colon y endometrio. Así que una persona con cáncer de pulmón o de cerebro y que carezca de ese defecto genético tendría muchas menos probabilidades de curarse con este tipo de tratamiento, señala Kopetz.

David Ryan, director de Oncología Clínica en el Hospital General de Massachusetts, dice que aunque ese tratamiento experimental empiece a estar disponible, no todos los que puedan recibirlo tendrán acceso a especialistas que ayuden a monitorearlos para detectar una recidiva.

“Si se produce una recidiva, hay que detectarla lo antes posible, para que el paciente tenga más oportunidades de curarse”, dice Ryan.

La doctora Gralow, del Centro Sloan Kettering, dice que el estudio reafirma la idea de que el futuro del tratamiento del cáncer está en un enfoque más específico y a la medida de cada tipo de cáncer, como un plan personalizado que aborde las características específicas de cada tumor.

“Los resultados son impresionantes y eso me emociona”, dice en referencia al ensayo clínico. “Porque abre la esperanza de que podamos encontrar atacar de manera específica también otros tipos de cáncer.”

Por Kim Bellware y Lenny Bernstein

(Traducción de Jaime Arrambide)

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