Al buscar asilo en Texas, son enviados a Nueva York con el fin de hacer valer una idea política

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José Rodríguez, quien estaba entre las personas que llegaron de Texas, explicó que salió de Venezuela con 100 dólares en el bolsillo, en Nueva York, el 5 de agosto de 2022. (Sara Naomi Lewkowicz/The New York Times).
José Rodríguez, quien estaba entre las personas que llegaron de Texas, explicó que salió de Venezuela con 100 dólares en el bolsillo, en Nueva York, el 5 de agosto de 2022. (Sara Naomi Lewkowicz/The New York Times).

NUEVA YORK — José Rodríguez tardó casi dos meses en recorrer los primeros 5600 kilómetros desde Venezuela hasta esta ciudad.

Luego tardó menos de dos días en recorrer los últimos 3200 a bordo de un autobús rentado por el estado de Texas.

Rodríguez se encontraba entre los aproximadamente 50 migrantes que llegaron a la Terminal de Autobuses de la Autoridad Portuaria en Times Square en las primeras horas del viernes en medio de una acalorada batalla política sobre la inmigración.

Desde abril, el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, ha estado enviando solicitantes de asilo recién llegados a ciudades demócratas que están a favor de la inmigración en la costa este del país con el fin de presionar al gobierno de Joe Biden para que tome medidas enérgicas en la frontera. La oficina de prensa de Abbott señaló que el autobús que llegó a Manhattan el viernes, el cual salió de Eagle Pass el miércoles en la tarde, llevaba al “primer grupo de migrantes enviado en autobús desde Texas hasta la ciudad de Nueva York”.

Durante semanas, Abbott y el alcalde de Nueva York, Eric Adams, han estado discutiendo en las redes sociales y en la prensa acerca de los inmigrantes. El autobús fue enviado dos días después de que Adams anunció medidas de emergencia para lograr que la ciudad de Nueva York aumentara con rapidez su capacidad de alojamiento.

Las autoridades de Nueva York afirmaron que, en los últimos meses, habían llegado a la ciudad cerca de 4000 solicitantes de asilo. La mayor parte de los autobuses procedentes de Texas —y de Arizona, cuyo gobernador ha seguido el ejemplo de Abbott— se han dirigido a Washington D. C.

Al igual que Washington, Nueva York es “el destino ideal para estos inmigrantes, quienes pueden disfrutar de todos los servicios y el alojamiento que el alcalde Eric Adams ha presumido que existen dentro de esta ciudad santuario”, señaló Abbott en un comunicado el viernes. “Espero que cumpla su promesa de recibir a todos los migrantes con los brazos abiertos para que nuestros pueblos fronterizos saturados y abrumados puedan tener un respiro”.

Migrantes cruzan el río Bravo desde México hasta Eagle Pass, Texas, el 15 de mayo de 2022. (Tamir Kalifa para The New York Times).
Migrantes cruzan el río Bravo desde México hasta Eagle Pass, Texas, el 15 de mayo de 2022. (Tamir Kalifa para The New York Times).

Adams y la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, afirman que sus ciudades han sido sobrepasadas debido a la afluencia de solicitantes de asilo y a que los sistemas de acogida están a su máxima capacidad. Le han suplicado al gobierno federal que les ayude a encontrar y a organizar lugares donde puedan vivir los migrantes.

Hasta el martes, la población del principal sistema de acogida de la ciudad de Nueva York había aumentado, de los 46.000 que tenía a fines de mayo, a poco más de 50.000. No se sabía bien cuánta de la presión bajo la que está el sistema se podía atribuir a los solicitantes de asilo.

El número de personas en los refugios para familias de la ciudad, donde se ha dado la mayor parte de este último incremento, tiende a aumentar en el verano y, pese a que recientemente ha habido un repunte en la frontera con México, durante todo el año llegan refugiados de Latinoamérica en grandes cantidades a Nueva York.

El Departamento de Servicios para los Desamparados de esta ciudad se rehusó a proporcionar las cifras exactas de cuántas de las personas que llegaron a los refugios en fechas recientes procedían de lugares fuera de Nueva York o si el porcentaje había cambiado.

El mes pasado, después de que la ciudad incumplió la ley del derecho al asilo por no ofrecerles habitaciones a algunas personas que habían llegado al refugio de acogida familiar en el Bronx, Adams culpó a los solicitantes de asilo enviados de Texas y Arizona.

Los defensores de las personas sin hogar afirman que hay muchas razones por las que el sistema de acogida de la ciudad se ha saturado, algunas están en parte o en su totalidad dentro del control de la ciudad. Dichos factores incluyen la falta de vivienda asequible, el incremento de los desalojos y un tiempo de espera más largo para dejar los albergues y mudarse a apartamentos.

Aunque algunos de los migrantes que llegaron desde Texas en el autobús rentado el viernes fueron enviados al sistema de acogida, Rodríguez y un amigo que viajó con él, Pablo Gutiérrez, conocían a alguien en Nueva York que pudo ofrecerles un lugar para quedarse. “Tenemos un amigo que va a venir por nosotros aquí”, explicó Gutiérrez.

Rodríguez, un albañil desempleado de 38 años procedente de Maracaibo, en la costa noroeste de Venezuela, mencionó que había salido de su país el 10 de junio con 100 dólares en el bolsillo.

“No tenía dinero para comer”, comentó con la voz quebrada mientras esperaba a su anfitrión en la periferia del centro de la ciudad más tarde ese mismo viernes. “La situación es muy grave en Venezuela”.

Al igual que otros migrantes, Rodríguez y Gutiérrez comentaron que habían aceptado ir a Nueva York porque era gratis. “Escuchamos que en Nueva York hay mucho trabajo”, comentó Gutiérrez, de 30 años, quien solía ser cocinero en su país.

El gobierno de Adams denunció que el viaje en autobús era otra artimaña de Abbott. “Es repugnante el uso continuo que hace Abbott de los seres humanos como instrumentos políticos”, escribió en Twitter el vocero de Adams, Fabien Levy, quien añadió que la ciudad seguiría “recibiendo solicitantes de asilo”, pero que, para poder hacerlo, necesitaba el apoyo federal.

La red Catholic Charities de la arquidiócesis de Nueva York, que ofrece ayuda y servicios a migrantes recién llegados, aseveró el viernes que había ayudado a más de 1000 personas que, al parecer, habían llegado en las últimas semanas a Nueva York directamente desde la frontera sur o tras un pequeño desvío a Washington. Los solicitantes de asilo que cruzan la frontera sur viajan con regularidad en autobús de Texas a la ciudad de Nueva York, aunque casi siempre, en vez de venir directamente, primero se detienen en San Antonio o en algunas otras ciudades del sur.

La oficina de prensa de Abbott no respondió de inmediato a la pregunta de si Texas tenía planeado enviar más autobuses de migrantes a Nueva York.

De cualquier manera, la ola de migrantes sigue llegando. El viernes en la tarde, una familia ampliada de Venezuela —seis adultos y cuatro niños— llegaron al albergue de acogida para familias situado en el Bronx. Mencionaron que habían llegado a un refugio de San Antonio, donde un grupo religioso les compró boletos para Newark, Nueva Jersey. De ahí, viajaron a Nueva York porque escucharon que en esta ciudad podían encontrar trabajo.

“Aunque hubiera otros lugares, siempre supimos que queríamos venir aquí”, comentó Kelvin Ortega, de 27 años.

© 2022 The New York Times Company