Burkina Faso: el líder de la junta militar acepta renunciar y se afirma el golpe de Estado

© Olympia de Maismont, AFP

Paul-Henri Sandaogo Damiba, quien fue depuesto el pasado viernes, aceptó dimitir y entregarle el poder al capitán Ibrahim Traoré. Antes de hacerlo, instaló siete condiciones que fueron aceptadas, entre las que figuraban la continuidad del proceso de estabilización y compromisos con la CEDEAO. Sin embargo, la organización africana reiteró su preocupación. En tanto que los militares desalentaron las agresiones hacia entidades francesas.

Este domingo 2 de octubre, la situación de tensión en Burkina Faso evolucionó y se dirige hacia una resolución, con la consumación del golpe de Estado perpetrado el pasado viernes.

El teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba aceptó renunciar con la finalidad de evitar que escalen las agresiones y se produzcan graves pérdidas humanas y materiales, un gesto que consolida al capitán Ibrahim Traoré y a sus golpistas en el mando.

A través de una mediación de líderes religiosos y comunitarios, Damiba mantuvo contacto con los referentes que realizaron el levantamiento y les comunicó su salida. No obstante, puso siete condiciones para dar un paso al costado, las cuales fueron aceptadas por la nueva Junta Militar.

"El propio presidente Damiba propuso su dimisión para evitar enfrentamientos con graves consecuencias humanas y materiales", afirmaron los mediadores a través de un comunicado.

Dentro de las peticiones figuraba la "búsqueda de la reconciliación nacional", la continuación de la lucha contra el terrorismo yihadista, el respeto hacia el "cumplimiento de los compromisos adquiridos" con la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y garantías de seguridad hacia él y sus colaboradores.

Los mediadores detallaron que el capitán Traoré, de 34 años y presidente del Movimiento Patriótico de Salvaguarda y Restauración (MPSR, junta militar), "aceptó estas siete condiciones". A su vez, llamaron a "la calma, la moderación y la oración" por el país africano, el cual está transitando su segundo golpe de Estado en ocho meses.

Por su parte, en una breve declaración a través de la televisión estatal RTB, los golpistas dieron cuenta que Traoré "está a cargo de los asuntos cotidianos del Estado hasta la jura del presidente de Burkina Faso designado por las fuerzas vivas de la nación".

El nuevo líder transitorio se reunió con los secretarios generales de los ministerios para solicitar continuidad en las labores, pero a un ritmo más alto. En tanto que instó a los manifestantes a que cesen las agresiones contra la Embajada de Francia y edificios afines.

El sentimiento anti-francés en las movilizaciones se propagó después de que los golpistas deslizaran que Francia protegía a Damiba y colaboraba con él para diagramar una contraofensiva desde la base militar en Kamboinsin.

Ante esta situación, cientos de civiles salieron a repudiar las actitudes francesas en el territorio y pidieron el apoyo de las tropas rusas, quienes colaboran en el país vecino Mali.

Con el riesgo de un escenario fuera de control, Traoré intentó matizar las acusaciones más tarde el mismo sábado, en declaraciones a France 24: "¿Hay una contraofensiva? Sí. ¿Respaldado por Francia? No lo creo".

Este domingo, Traoré aseguró que "la situación está bajo control" y que paulatinamente volverán “a la normalidad”. En este sentido, anunció la reapertura inmediata de las fronteras aéreas del país, cerradas desde el viernes.

En la misiva no dio detalles sobre los pasos terrestres, los cuales están clausurados para civiles desde el sábado. No así para vehículos de ayuda humanitaria o que trasladen material para las fuerzas de defensa.

A pesar de estas políticas, la CEDEAO reiteró su "gran preocupación" este domingo y volvió a insistir sobre "la adhesión al calendario adoptado por la cumbre del 3 de julio de 2022, que prevé el retorno al orden constitucional a más tardar el 1 de julio de 2024".

Con EFE y Reuters