Britney Spears dice que está “traumatizada de por vida” y que no podrá volver a hacer shows en vivo

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Britney Spears escribió que quedó “traumatizada de por vida” tras su tutela de 13 años y que es muy probable que no pueda volver a realizar shows en vivo.

En un post ahora borrado en Instagram, Spears compartió un extenso mensaje en el que reflexionaba sobre el trabajo necesario para realizar sus pasados espectáculos, así como el proceso de preparación de sus actuaciones en directo.

En la primera parte de su mensaje, Spears afirma que no tenía ningún control creativo sobre su música en ese momento, y asegura que el único aspecto visual que le gustaba era el de su sencillo de 2013 ‘Work B****’.

La cantante de ‘Toxic’ también mencionó las desagradables experiencias que tuvo al trabajar con fotógrafos.

“Había las más ofensivas fotos DIZQUE profesionales en cada gira. Quiero decir que al menos podrían haber hecho trampas y haberlas retocado por mí... solo digo... las sesiones de dos días para el nuevo show en Las Vegas son literalmente las peores de la historia... y yo emocionada por las fotos durante cinco meses de gira... nunca me enseñaron ninguna”, escribió Spears.

“Prefiero quedarme en mi piscina y tomarme fotos de mí misma en los estudios antes que trabajar con la gente más ofensiva de mi vida”.

A continuación, la cantante de 40 años reveló que se sentiría incómoda actuando con varios bailarines de su equipo.

“Estoy bastante traumatizada de por vida y sí, estoy súper enojada y no, es probable que no vuelva a actuar solo porque soy testaruda y quiero dejar claro lo que pienso”, escribió antes de terminar su mensaje con un “ándate a la mie**a”.

La última vez que Spears actuó en vivo fue el 31 de diciembre de 2017 en Las Vegas.

 (Britney Spears/Instagram)
(Britney Spears/Instagram)

El mes pasado, Spears lanzó un nuevo tema titulado ‘Hold Me Closer’ en colaboración con Elton John.

La canción, que es una versión diferente del sencillo de 1971 de John ‘Tiny Dancer’, salió al público el viernes 26 de agosto.

El lanzamiento supuso el primer sencillo de Spears en seis años, y la primera vez que oímos música nueva desde que terminó su tutela.