El brillo de Europa atrae a los menores hacia Ceuta

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Castillejos (Marruecos), 21 may (EFE).- Desde las costas de Castillejos, Ceuta brilla como El Dorado europeo. Para alcanzarla, cientos de menores marroquíes han intentado en los pasados días forzar el espigón fronterizo de la ciudad española y norteafricana, convirtiéndose en el centro de atención de una crisis migratoria nunca vista en esta región.

Ha sido una semana tumultuosa en esta localidad fronteriza de Castillejos, que se desató el pasado lunes con largas caravanas de familias marroquíes, pero principalmente jóvenes y menores de edad que intentaban forzar la entrada a Ceuta.

Ahora quedan solo quedan contados chavales deambulando por Castillejos, unos mendigando dinero para poder pagarse el precio de vuelta a sus domicilios, pero otros aún no han desistido y se aferran a su sueño de alcanzar ese rincón de Europa en África.

Para evitar el cordón policial desplegado en el perímetro que rodea los diferentes accesos hacia la carretera principal hacia Tarajal, los menores se suben estos días a una colina residencial a varios kilómetros de la frontera, y se sientan en un muro bajo con las mirada fija en Ceuta, que desde donde está parece al alcance.

"Voy a intentarlo (cruzar) por la noche, porque bajará la guardia y muchos policías se van a dormir", dice confiado Haroun, un menor marroquí de 16 años. El pasado lunes, fue de los que logró atravesar a nado a Ceuta pero las autoridades españolas le "pusieron una toalla" y le expulsaron por el espigón fronterizo.

Haroun dice haber llegado a Castillejos tras hacer el viaje a pie desde su localidad de Ksar Sghir (a veinte kilómetros), desde donde salió el lunes a las siete de la mañana.

Con aspecto humilde, y pese al cansancio del periplo y el fracaso de su primera tentativa, Haroun no desiste: "Soy huérfano de padres y llevo años viviendo en la calle. Ahí, en Ceuta, van a dar un lugar donde vivir y estudiar, y después me darán trabajo", cuenta convencido. A su alrededor, sus amigos cabecean, confirmando sus sueños.

Igual se expresa Houdaifa, de 17 años, que entró dos veces a Ceuta en los pasados días y fue devuelto "en caliente". Para él, no cabe duda de que hay más oportunidades en España y Europa l que en Marruecos, y pone de ejemplo el caso de un amigo suyo que emigró de forma irregular a España y de allí pasó a Francia, donde "ahora vive muy bien y no le falta dinero".

Houdaifa se ha puesto un plazo: intentará cruzar tres días más, y si fracasa, volverá a su casa.

Unos y otros invocan distintas razones, pero todos coinciden en la falta de oportunidades en Marruecos para las clases bajas de la sociedad, las duras condiciones de vida de sus familias y el estímulo compartido de una Europa que acoge y que da oportunidades. Algunos dicen que regresarán cuando se hagan ricos.

NIÑOS QUE MARCHAN SIN SABERLO SUS MADRES

Soufiane, un joven de 15 años, fue uno de los primeros que se marcharon con lo puesto y atravesaron el espigón fronterizo en los primeros días de la crisis migratoria, pero su propia madre entró a buscarlo por el mismo hueco fronterizo por el que se había infiltrado su hijo y lo obligó a volver.

"En Ceuta -repite Soufiane- te acogen durante tres años y garantizan tu alimentación y estudios, y luego vas a encontrar trabajo rápidamente", cuenta a Efe, lamentando haber sido encontrado por su madre.

Otras madres tienen peor fortuna: una mujer con ojos llorosos se desplaza entre los grupos de menores y pregunta, desesperada "¿Alguien de vosotros ha visto a mi niño?", y les muestra su teléfono móvil, donde conserva una imagen de su niño de 14 años, del que no sabe nada desde el pasado martes.

Acompañada por su marido, la madre de Adel dijo que lleva tres días buscando a su hijo. "Huyó a Castillejos sin decirnos nada, alguien le habrá llenado la cabeza, ahora no sé qué hacer, siento que se me parte el corazón, no quiero pensar lo que le habrá ocurrido a mi hijo, y más cuando veo a todos esos niños tirados por las calles de Castillejos", dice la madre conmovida.

De las 8.000 personas que entraron en Ceuta en plena crisis migratoria, unos 6.500 fueron devueltos a Marruecos, según cifras del Ministerio de Interior español. Ahora la delegación de Ceuta se concentra en la situación de los 800 menores que permanecen en la ciudad española.

Desde las calles de Ceuta, El Dorado tal vez no brilla tanto.

Fatima Zohra Bouaziz

(c) Agencia EFE