"Brigadas del Adiós" juntan cuerpos de víctimas pobres del coronavirus en Bolivia

Foto de archivo ilustrativa de varios integrantes de una familia en una ceremonia en el denominado "cementerio COVID-19" en Trinidad, Bolivia

LA PAZ, 11 jun (Reuters) - La mayoría de los días Luis Fernando Ortiz, educado en Harvard, deja su trabajo como administrador de una de las mayores empresas de transporte de carga de Bolivia y se pone un traje de bioseguridad para ir a buscar cuerpos.

Ortiz, de 37 años, es miembro de las “Brigadas del Adiós”, un equipo de voluntarios que han surgido en todo el empobrecido país para recoger cuerpos de personas que han muerto por el coronavirus, cuyas familias son demasiado pobres para pagar sus entierros.

Las brigadas llamadas "Avei", que significa adiós en un idioma indígena local, coordinan las recolecciones de cadáveres con familiares y la policía, y los transportan al cementerio más cercano.

También han diseñado ataúdes hechos de cartón blanco, con una cruz rudimentaria pegada en la parte superior, para donar a familias sin los medios para enterrar a sus seres queridos y municipios abrumados por la enfermedad.

En los sitios de entierro se trabajan horas extras para satisfacer la demanda de nuevas tumbas. En Santa Cruz, en el este de Bolivia, un campo de césped bordeado de palmeras, donde los familiares se congregaban después de los funerales, ha sido excavado para dar paso a una fosa común, en la que el personal de la brigada desliza cuerpo tras cuerpo.

"Solo en esta semana hemos movilizado 13 cuerpos y las autoridades comentan proyecciones de muchos más contagiados y por tanto de fallecidos en las próximas semanas”, dijo Ortiz a Reuters mientras los trabajadores de la morgue arrojan una bolsa para cadáveres de las varias descargadas de una camioneta roja en el pozo recién excavado.

Bolivia tenía hasta el jueves 14.644 casos confirmados de coronavirus y 487 muertes, pero como es uno de los países donde se realiza la menor cantidad de pruebas, los expertos médicos dicen que el número real de personas infectadas podría ser muchísimo más alto.

Las brigadas fueron concebidas por beneficiarios de una organización que otorgó subvenciones a jóvenes bolivianos para ayudarlos a estudiar en universidades de Estados Unidos o Europa, muchos de los cuales ahora son altos ejecutivos como Ortiz y dirigen las brigadas.

Sus fundadores quieren evitar en Bolivia lo que les sucedió a las víctimas de Covid-19 en la ciudad más grande de Ecuador, Guayaquil, donde a veces los cuerpos quedaban abandonados en la calle o en las casas de familiares después de que las tasas de mortalidad aumentaran y abrumaran a las autoridades.

Ortiz dijo que todos tenían el deber de ayudar a disminuir el dolor del brote de coronavirus. "Todos estamos siendo afectados", señaló.

"Tengo familiares en terapia intensiva. Estamos buscando un ventilador para el abuelo de mi esposa para salvarle la vida. Todo está colapsado", agregó.


(Reporte de Juan Pablo Roca y Mónica Machicao, escrito por Daniel Ramos; Editado por Nicolás Misculin)