Brian Castaño se topó con un fallo que no premió su gran noche en Texas: empató con Jermell Charlo

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Por golpes como éste Brian Castaño y la prensa de su país creen que debió ganar el argentino contra Jermell Charlo en San Antonio.
Amanda Westcott/SHOWTIME

Quizás hubo algún terremoto imperceptible, acaso se desató un extraño huracán de emociones que alteró las coordenadas de la lógica. O en una de ésas fue un simple acto de injusticia para el pugilismo nacional. ¿Quién sabe? Lo único real es que el bonaerense Brian Castaño empató de manera inmerecida con el estadounidense Jermell Charlo y no pudo convertirse en el primer boxeador latinoamericano en quedarse con todos los cinturones de la categoría medianos juniors, en el estadio AT&T Center de San Antonio, Estados Unidos.

A los 31 años, el boxeador nacido en La Matanza cumplió su plan de lucha y el de los miles de fanáticos que siguieron con muchas expectativas el combate. Pero sorprendieron las tarjetas de los jueces: 114-113 para él, 114-114 y 117-111 para el norteamericano. El inexplicable fallo privó al argentino de un triunfo para el que hizo méritos suficientes y le impidió satisfacer su objetivo de adosar a su corona de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) las del Consejo Mundial (CMB), la Asociación Mundial (AMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB). De lograrlo habría ingresado al selecto grupo de cinco boxeadores que ostentan el logro de ser campeones de las cuatro entidades principales de esta disciplina: Bernard Hopkins y Jermain Taylor, en la división medianos; el ucraniano Oleksandr Usyk, en el peso crucero, y Terence Crawford y el escocés Josh Taylor, en superlivianos.

La salida hacia el ring

En un combate vertiginoso y de alto vuelo técnico, Castaño manejó los tiempos, los golpes y la excitación de los 18.000 espectadores en el estadio de San Antonio Spurs donde Manu Ginóbili supo regalar tantas alegrías y consagraciones. Con un manejo admirable de piernas y un caudal interminable de golpes por línea interna, Brian cumplió a rajatabla la estrategia de presionar e incomodar a su rival desde el primer tañido de campana. Y también sintió el amargo sabor que ofrecen las complicaciones y los fallos localistas.

Sin amilanarse ante las potentes manos del gemelo Charlo, el argentino siempre apostó por acortar las distancias frente a un adversario más alto y de brazos más largos, para, desde ahí, castigarlo. Con esa táctica no falló: conectó un altísimo número de manos y de impactos. Y, sin dudas, estuvo mucho más certero que el local, que intentó llevar la pelea a su terreno pero careció de continuidad para capitalizar los momentos favorables a él.

La presentación a Castaño

El texano, de 30 años y protagonista ahora de un registro de 34 triunfos (18 KO), 1 empate y 1 derrota, trabajó insistentemente para hacer prevalecer su mayor envergadura física y evitar la corta distancia. Sin embargo, nada logró parar el avance asfixiante de Castaño. Sobre todo, desde la tercera vuelta, cuando llegó con mucha claridad con una derecha cruzada que estuvo a punto de mandar a Charlo a lona. Desde entonces hubo un dominio boxístico y psicológico del argentino, que no paró de apretar y de tirar golpes con justeza.

En el sexto round la tendencia del match comenzó variar. Castaño y Charlo se salieron de las estrategias y pasaron a intercambiar golpes sin tregua. Y en ese juego, el que mayor rédito logró fue el campeón de la OMB, que cada vez que llevaba contra las cuerdas al contrincante exponía sus credenciales y su hambre de gloria. Sin embargo, el local mostró que a un campeón no hay que darlo por muerto antes de tiempo y en el décimo round, con una buena combinación de golpes, logró conmover al argentino, que llegó visiblemente sentido a su rincón.

Compacto del empate Castaño vs. Charlo

El final fue impresionante y vibrante. Con el desarrollo ya claramente en favor de Castaño, desde el rincón de Charlo pidieron a su boxeador salir a ganar el combate en el último round. Sin embargo, el “Boxitracio” otra vez no le dio tregua. Ya visiblemente agotado por el desgaste de los 11 períodos anteriores, al argentino le faltó una última mano para conseguir lo que habría sido un nocaut brillante. Sin embargo, los jurados estadounidenses tenían una sorpresa desagradable para él. Nelson Vázquez falló 117-111 en favor de Charlo; Steven Weisfeld, 114-113 para Castaño, y Tim Cheatham vio un empate en 114. La tarjeta del autor de esta nota fue de 116-112, con supremacía del bonaerense.

A los 31 años con una trayectoria de 17 victorias (12 KO) y 2 igualdades, Boxi Castaño siente que ante los ojos del mundo tuvo lugar una farsa. Indudablemente, su buena presentación y su gran talento obligarán a los popes de la industria a organizar un pronto desquite. Tan claro había sido el triunfo del matancero que el fallo no hace más que alimentar las sospechas de que la industria espera que el primer latinoamericano en conseguir los cinturones de los cuatros organismos más importantes sea el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez, su boxeador fetiche del momento.

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