Brexit y el coronavirus ponen a Londres de rodillas

JILL LAWLESS
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Gente caminando frente a la Municipalidad de Londres, junto al río Támesis, el 6 de marzo del 2021. Muy golpeados por Brexit y el coronavirus, y sin saber si la ciudad volverá a ser la de antes, los londinenses se aprestan a elegir un nuevo alcalde. (AP Photo/Alastair Grant)

LONDRES (AP) — No hace mucho, Londres atravesaba por un período de esplendor. Ahora teme un descalabro.

Brexit y la pandemia del coronavirus son una tormenta perfecta que puso de rodillas a Londres. La ciudad tiene hoy menos gente, menos negocios, divisiones más profundas y decisiones muy duras por delante.

El 6 de mayo los londinenses elegirán un alcalde cuyo desempeño determinará si este es un período de declinación de una de las ciudades más grandes de Europa o una posibilidad de hacer las cosas mejor.

“Va a ser difícil, sin duda”, dijo Jack Brown, disertador especializado en Londres del King’s College de la capital inglesa. “Será duro hacer frente a esos dos movimientos sísmicos”, Brexit y el virus.

Plagas, incendios, guerras. Londres sobrevivió a todo. Pero nunca tuvo un año como el último. El coronavirus mató a más de 15.000 londinenses y estremeció los cimientos de una de las ciudades más importantes del mundo. En momentos en que una intensa campaña de vacunaciones hace que se vislumbre una reactivación de la economía, la Associated Press analiza el impacto de la pandemia en la ciudad.

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El nuevo alcalde gobernará una ciudad de más de 8 millones de habitantes que enfrenta los problemas típicos de las grandes ciudades. Escasez de viviendas y transporte baratos, delincuencia y contaminación. Pero también tiene por delante problemas inéditos.

Un año de confinamientos y de restricciones a los viajes vació las torres con oficinas, acabó con la vida nocturna, cerró pubs y restaurantes, y prohibió el turismo internacional. Volver a la normalidad tomará tiempo.

“Ya perdimos unos 300.000 puestos de trabajo y más de un millón de londinenses están licenciados sin goce de sueldo”, expresó el alcalde Sadiq Khan, quien busca la reelección. “El reto que tenemos por delante es evitar el alto desempleo de la década de 1980”.

“Es importante tener las mismas ambiciones que nuestros antepasados tras la Segunda Guerra Mundial, porque la magnitud de lo que se viene es enorme”, señaló Khan, cuyas prioridades incluyen el retorno de la gente al centro de la ciudad y aliviar las desigualdades económicas que exacerbaron la pandemia.

Las encuestas indican que Khan, de 50 años, tiene buenas posibilidades de ser reelegido el jueves, en una votación que fue demorada por la pandemia. Tanto él como su principal rival son ejemplos de superación. Khan, abogado y miembro del Partido Laborista de centro-izquierda, es hijo de inmigrantes paquistaníes. Su padre manejaba un autobús, su madre era costurera.

Los abuelos de su rival conservador Shaun Bailey, por su parte, pertenecieron a la “Generación Windrush” de inmigrantes caribeños llegados después de la guerra. Fue criado por su madre en una vivienda pública.

“Londres ofrece más oportunidades que ninguna otra ciudad del mundo”, dijo Bailey, de 49 años y quien cree que el principal reto que tiene Londres es la delincuencia.

Tanto Khan como Bailey —y más de una docena de candidatos adicionales— saben que manejarán una ciudad transformada por el virus y por la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.

Brexit pone fin a la libre circulación de personas del continente y hace peligrar el status de Londres como el principal centro financiero de Europa. La pandemia compromete la misma existencia de las grandes ciudades y los espacios atestados donde vive la gente, trabaja y se aloja cuando viaja.

Después de tres décadas de crecimiento, la población de Londres cayó en el 2020 ya que la gente se fue en busca de más espacio durante los confinamientos o regresó a sus regiones o países de origen. Resta por verse si regresan.

Tres confinamientos, que están siendo levantados en forma gradual, hicieron que la gente trabajase desde su casa y convirtieron el centro de Londres en una ciudad fantasma.

En los barrios periféricos, pequeñas ciudades con rasgos muy característicos, la gente reevalúa sus prioridades.

“Si vas al centro, no hay casi nadie”, dijo Mark Burton, quien dirige un centro artístico comunitario en Walthamstow, un barrio bajo que se está poniendo de moda en el noreste de la ciudad. “Aquí, en cambio, hay un gran ambiente en los cafés”-

Burton piensa que Khan tuvo un buen desempeño como alcalde, aunque querría más apoyo para las bicicletas y las iniciativas comunitarias.

Del otro lado de la ciudad, en Ladbroke Grove, a Nicholas Olajide le gusta el compromiso de Bailey de combatir la delincuencia. Él también piensa que la pandemia le dio a la ciudad una nueva forma de ver las cosas.

“Creo que despertó el sentido de comunidad”, declaró Olajide. “Como estaban las cosas antes, no te sentías parte de una comunidad, tu vecino no te importaba. Creo que esto nos unió. La gente se queda en casa y se preocupa por el vecino. Unió a las familias”.

Sian Berry, candidata a alcaldesa del Partido Verde, dice que la pandemia sacó a la luz las brechas que hay en la sociedad y que la gente quiere ahora “empezar de nuevo”.

“Es una linda ciudad para vivir, aunque hay contaminación y el costo de la vida es alto”, dijo Berry. “Cada barrio tiene su propia identidad. Hay que alimentar eso”.

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Danica Kirka colaboró en este despacho.