Brasil se sacude la tensión electoral soñando con el "hexa" en Catar

La camiseta de Brasil "no tiene dueño, es de todos", asegura Eliézer Oliveira, vecino de Rocinha, la mayor favela de Rio de Janeiro, donde el entusiasmo mundialista finalmente despertó tras unos comicios en que el "verdeamarelo"' se identificó con el bolsonarismo.

Desde hace años, pero especialmente durante la campaña electoral más polarizada en décadas, la bandera de Brasil y sus colores se volvieron sinónimo de apoyo al presidente ultraderechista Jair Bolsonaro, quien alentó el uso de este símbolo nacional y la camiseta de la "canarinha" entre sus seguidores.

Pero en el país del fútbol, los brasileños están empezando a volver a identificar su bandera con la "seleçao", seria candidata a coronarse en Catar, lo que representaría su sexto título mundial en la historia.

"La bandera es nuestra. Estamos defendiendo el país, no tiene nada que ver con política", explica Marcela Fadini Moreira, responsable de una decoración mundialista con la que espera ganar el concurso organizado por la asociación de habitantes de Rocinha para premiar la calle más bonita.

- Boicot a Neymar -

Sin embargo, esta profesora de 41 años admite que este año diluyeron el verde y amarillo, usando más blanco y azul en la decoración de los muros y en las banderolas que forman un "techo" en toda la calle.

Además dibujaron en un muro la efigie del delantero del Flamengo Pedro, en vez de poner a Neymar, el astro de la selección brasileña, porque los vecinos lo vetaron.

"No dejaron que pusiéramos a Neymar, porque apoyó a Bolsonaro" en su campaña a la reelección, explica Fadini Moreira. El 10 de la "canarinha" llamó a votar por el ultraderechista frente al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, quien finalmente se impuso en el balotaje del 30 de octubre.

En una zona más elevada de Rocinha, golpeada como muchas favelas de Rio por el tráfico de drogas, otra calle se destaca por sus murales de colores vibrantes alusivos al Mundial.

Además de los jugadores, aparece retratada La'eeb, la mascota de Catar-2022.

"Estamos emocionados, queremos ver a Brasil ganar el título este año", dice Francisco Carliton, de 23 años, antes del debut de la selección el jueves ante Serbia.

Otro joven trae de su casa una pelota y rápidamente arman una ronda de "altinha", con el objetivo de que la pelota nunca toque el suelo.

Tras el luto y la crisis económica que trajo la pandemia, Eliézer Oliveira asegura que "pocas personas han demostrado entusiasmo para decorar las calles como antes".

"Después de tantos problemas que estamos viviendo, de tantas políticas equivocadas, tantas pérdidas en el mundo... ver a Brasil campeón nos devolvería la sonrisa", agrega este líder comunitario de 57 años, al frente de proyectos sociales en Rocinha y que viste con orgullo la camiseta de Brasil.

- La "alegría" de Brasil  -

La vuelta de la ilusión mundialista tras un periodo electoral tenso es visible en otros puntos de Brasil.

Banderines, pelotas y diferentes versiones de la camiseta oficial se asoman en los aparadores de los comercios, salones de belleza y restaurantes, desde el atestado centro de Rio de Janeiro hasta la playa de Copacabana.

Junto a sus amigos de infancia, el conductor de Uber Jadson Paixao mantiene viva la tradición de decorar la calle donde crecieron en el barrio Vila Medeiros de Sao Paulo... incluyendo un grafiti con la cara de Neymar.

"Es genial que las personas puedan disfrutar el Mundial y olvidarse de la elección, que ya pasó. Política es política, fútbol es fútbol", dijo Paixao, de 35 años.

Los intentos por reivindicar la camiseta de la selección para todos los brasileños vienen de varios frentes.

Lula lanzó una campaña para alentar al plantel: "Brasil hexa, Lula tri: verde y amarillo son los colores de quien siente amor y apoya el país", dijo en alusión al tercer mandato que asumirá en enero.

La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) también produjo una pieza publicitaria para despolitizar la camiseta y "reconectar" a los hinchas con la selección.

"El Mundial es un momento de unión (...) El fútbol no vive sin el hincha, y nuestro propósito es conectar personas de todas las edades, lugares, colores, razas, ideologías y religiones al fútbol", dijo el presidente de la CBF, Ednaldo Rodrigues.

Si esta operación tendrá o no éxito para muchos dependerá del desempeño dentro del campo.

"Si Brasil gana, creo que todo el mundo va a querer volver a usar la camiseta", dijo a la AFP el empresario paulista Fabio Vassalo Grande, de 47 años, desde Catar.

"El fútbol es la alegría de los brasileños", agrega.

mel/app/dga/ol