Impacto en Brasil: declaran a Moro parcial en el proceso a Lula y hieren de muerte al Lava Jato

Marcelo Silva de Sousa
·5  min de lectura
El exjuez Sergio Moro
El exjuez Sergio Moro

RÍO DE JANEIRO.- El Supremo Tribunal Federal (STF) brasileño profirió la mayor derrota a la operación Lava Jato en sus siete años de historia. La segunda sala del máximo tribunal declaró parcial al exjuez Sergio Moro en el proceso por corrupción del tríplex de Guarujá contra Luiz Inacio Lula da Silva, decisión que abre camino para que otros condenados presenten recursos para anular condenas.

El fallo, de la segunda sala del Supremo Tribunal, fue divido, por 3 votos a 2. La jueza Carmen Lúcia, última en votar, terminó inclinando la balanza al cambiar su veredicto original de 2018, que respaldaba al exministro de Justicia de Jair Bolsonaro.

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La decisión es vital para el futuro del caso del tríplex, en el que Lula había sido condenado por haber recibido un departamento como coima de la constructora OAS. Debido al entendimiento de la Corte, el proceso deberá reiniciarse desde cero, en un juzgado federal de Brasilia.

Pese a que se trató de una decisión limitada al caso del tríplex, la parcialidad de Moro conducirá a la anulación completa de todos los procesos por corrupción contra el líder del PT. En el largo plazo, puede llevar a la nulidad de otras condenas por corrupción que salpiquen a otros reos.

“Todo el mundo tiene derecho a un juzgamiento justo y al debido proceso legal y a la imparcialidad del juez”, dijo la jueza al emitir su voto. Lúcia buscó delimitar el impacto de la decisión, al resaltar durante su voto que la decisión se limita apenas a Lula y al caso del tríplex de Guarujá.

La jueza se anticipó a la próxima batalla que vendrá y a uno de los temores de investigadores: que la parcialidad de Moro provoque un efecto cascada sobre otros procesos de la operación anticorrupción en los que también actuó el ex juez de Curitiba. “El voto nada dice sobre otros casos conducidos por el mismo juez. La parcialidad corresponde a una situación singular sobre una persona, en este caso, Luiz Inacio Lula da Silva”.

Lúcia resaltó que entre el primer voto y el de ayer hubo elementos que cambiaron el escenario. Mensajes filtrados por hackers en 2019 y publicados por el sitio The Intercept mostraron cómo Moro supuestamente coordinó la acusación en mensajes con los fiscales de la operación para acabar condenando al petista por corrupción y lavado de dinero. Después de que condenara al expresidente brasileño (2003-2011), el exjuez asumió un cargo como ministro de Justicia de Bolsonaro. La defensa de Lula utilizó ambos argumentos como prueba de la parcialidad.

Lúcia criticó en su voto la “espectacularización” de la detención de Lula en marzo de 2016 para llevarlo a declarar ante Moro. Cármen se alineó a los ministros Gilmar Mendes y Ricardo Lewandowski, que votaron este mes por la parcialidad.

Caminos que se abren

“Los tres jueces vencedores dijeron que los diálogos (del Vaza Jato) no influyeron, pero quedó muy claro que sí el contenido de los votos”, dijo a LA NACION Michael Mohallem, profesor de Derecho de la Fundación Getulio Vargas.

Mohallem dijo que el fallo iniciará la discusión por el traslado del efecto de la parcialidad a otros reos condenados. “El fallo abre el camino, todos los abogados con casos juzgados por Moro dirán que el exjuez también fue parcial. Pero la decisión de ayer no los respalda automáticamente”.

La reanudación del análisis de la parcialidad de Moro sucedió dos semanas después de que las condenas por corrupción contra Lula fueran anuladas por el juez Edson Fachin, permitiéndole al líder del PT recuperar sus derechos políticos pudiendo competir en 2022. La decisión de Fachin había sido interpretada como una maniobra para omitir la discusión sobre la parcialidad de Moro para preservar la operación.

Con la parcialidad de Moro juzgada, es un hecho que el líder petista podrá ser candidato en 2022. Además, es probable que los delitos que se le imputan, para los que deberán reunirse otra vez elementos probatorios, terminen finalmente prescribiendo.

La Corte provocó el mayor revés a la operación Lava Jato, herida de muerte. En el pasado el máximo tribunal ya había derrumbado la prisión de condenados luego de un fallo contrario en segunda instancia y la prohibición de la detención forzosa de testigos o imputados para llevarlos a declarar, dos pilares de la operación.

Bajo el gobierno de Bolsonaro, electo con el discurso de combate a la corrupción como uno de sus pilares, el Lava Jato entró en una crisis terminal. La fuerza tarea de fiscales de Curitiba, cuna de la operación, cerró sus operaciones en febrero de este año por decisión del procurador general de la república, Augusto Aras, nombrado por el presidente.

“Yo acabé con el Lava Jato porque no hay más corrupción en el gobierno”, se jactó Bolsonaro en octubre del año pasado.

Mientras Brasil mira cada vez más cerca la elección presidencial de 2022, el fallo de la Corte tendrá un impacto político evidente. Ayudará al PT a validar la retórica de Lula, quien desde el comienzo del cerco judicial sostuvo que era un inocente, víctima de una persecución política por parte de Moro.

“Es una absolución previa para Lula y le da una narrativa formal de alguien que fue intencionalmente perseguido por la Lava Jato”, dijo a LA NACION Marco Antonio Teixeira, politólogo y profesor de la fundación Getulio Vargas.

La presidente nacional del PT, Gleisi Hoffman, aseguró anoche que el supremo tribunal hizo “más que garantizar a Lula los derechos robados” por la Lava Jato. “Comenzó el camino para recuperar la credibilidad del poder judicial brasileño. Victoria de la justicia, del derecho y de la esperanza”, aseguró Hoffman.

Por otro lado, desgastará todavía más la figura de Moro, una de las figuras mejor evaluados del país que ya cargaba con el lastre de su pasaje por el gobierno de Bolsonaro. Pese a que un 45% de los brasileños aprueba su trabajo en la operación, pocos ahora creen ahora que el ex juez de Curitiba -considerado un potencial candidato a presidente- se embarque en lo inmediato alguna aventura electoral.