Brasil: gobernadores buscan abastecerse de vacunas

MAURICIO SAVARESE
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Los trabajadores sanitarios Diego Feitosa Ferreira, derecha, y Clemilton Lopes de Oliveira salen de una casa cuyo residente se negó a vacunarse contra el coronavirus en el municipio de Labrea, estado de Amazonas, Brasil, 12 de febrero de 2021. (AP Foto/Edmar Barros)

SAO PAULO (AP) — Los gobernadores estatales brasileños están haciendo sus propios planes para abastecerse de vacunas y algunos expresaron preocupación porque el gobierno del presidente Jair Bolsonaro no entrega las dosis necesarias para evitar la interrupción de la campaña.

Los gobernadores sufren la presión de los alcaldes, algunos de los cuales han agotado sus provisiones de vacunas, incluso en tres ciudades de la zona metropolitana de Río de Janeiro. Salvador, capital del estado de Bahia, suspendió la vacunación el jueves porque empieza a escasear. Se prevé que Río y Sao Paulo, las dos ciudades más grandes del país, agotarán sus vacunas en pocos días.

El gobernador que más se ha esforzado por aumentar la provisión de vacunas de su estado es el paulista João Doria, un exaliado de Bolsonaro y ahora su adversario. El presidente ha criticado reiteradamente a Doria por adquirir 100 millones de vacunas CoronaVac a la empresa china Sinovac y ha dicho que el gobierno federal no las comprará.

Bolsonaro cambió de rumbo en enero ante la demora en la entrega de la única vacuna comprada por su gobierno y al ver como otros países inmunizaban a sus ciudadanos mientras los 210 millones de brasileños estaban a la espera.

“Si no fuera por esta vacuna (CoronaVac), Brasil sería un país sin vacunas” dijo Doria en entrevista con The Associated Press. Añadió que está negociando la compra de 20 millones de dosis adicionales y si el gobierno federal no las compra, podría venderlas a otros gobernadores. “No corresponde a un gobierno estatal asegurarse las vacunas, pero así estamos”.

El gobierno de Bolsonaro celebró un acuerdo para adquirir 100 millones de dosis de AstraZeneca, pero hasta el momento han llegado 2 millones y se esperan más en marzo, de acuerdo con Fiocruz, el laboratorio en Río que fabricará las inyecciones en Brasil.

El mes pasado, el gobierno brasileño contrató la compra de 46 millones de vacunas CoronaVac a Sao Paulo, de las cuales se han entregado hasta ahora 10 millones.

Las vacunas adquiridas por el gobierno federal se han distribuido por todo el país. Dado que las autoridades locales aplican las inyecciones, no está claro cuántas personas están inmunizadas ni qué localidades sufren de escasez.

Con casi 12 millones de dosis disponibles hasta la fecha, 4,9 millones de personas han recibido la inyección, de acuerdo con un consorcio de medios brasileños creado el año pasado para contrarrestar la falta de información sobre el COVID-19.

El gobernador de Bahia, Rui Costa, también hizo su propio plan y en septiembre llegó a un acuerdo para comprar los derechos a 50 millones de dosis de la Sputnik V rusa. Las autoridades de salud brasileñas aún no la han autorizado.

Después de hacer caso omiso del acuerdo de Costa durante meses, el ministro de Salud, Eduardo Pazuello, dijo el 5 de febrero que el gobierno comprará 10 millones de dosis de Sputnik V. Estudios recientes expresan dudas sobre la eficacia de la vacuna adquirida por el ministerio a AstraZeneca para inmunizar contra las variantes del coronavirus.

Una de estas variantes ha sido detectada en Manaus, la capital del estado de Amazonas, cuyo sistema de salud se vio abrumado el mes pasado por la cantidad de enfermos necesitados desesperadamente de oxígeno. La variante es menos vulnerable a algunos tratamientos.

Pazuello dijo el martes en el Senado que la variante brasileña es tres veces más contagiosa que el virus original, sin entrar en detalles. Dijo que espera que la mitad de la población esté vacunada para junio y el resto para fin de año. Los expertos dicen que el país necesita unas 340 millones de dosis para toda la población mayor de 18 años. Las vacunas autorizadas para uso de emergencia aún no han sido ensayadas debidamente en adolescentes y niños.

El año pasado el gobierno se negó a comprar 70 millones de dosis de la vacuna Pfizer. Bolsonaro se justificó diciendo que el contrato de Pfizer incluía una cláusula por la cual se eximía a la empresa de cualquier posible culpa.

Con la provisión de vacunas por el gobierno federal en duda, la jueza estatal de Manaus Etelvina Braga emitió un fallo el viernes que da al estado de Amazonas y la ciudad de Manaus 20 días para obtener una carta de intención con las farmacéuticas para la compra de vacunas. Observó que otros estados, como Alagoas, uno de los más pobres de Brasil ya tienen esas cartas que son el primer paso para obtener un contrato.

El gobernador del estado de Maranhao, Flavio Dino, uno fuerte crítico de Bolsonaro, dijo que la pandemia y las dificultades en la campaña de vacunación han dado a los gobernadores conservadores y progresistas una causa común. La mayoría de los 27 gobernadores respaldaron al presidente en la elección de 2018, añadió, pero esas relaciones se han deteriorado.

“La crisis sanitaria y la falta de diálogo con Bolsonaro han producido un acercamiento entre los gobernadores aunque mantengan profundas diferencias ideológicas”, dijo Dino, miembro del opositor Partido Comunista. “Actúa como si él no estuviera a cargo, así que nos vemos a nosotros como los que tratamos con la realidad”.