Brasil entra en una decisiva semana para cortarle el paso a una pandemia descontrolada

Agencia EFE
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Sao Paulo, 29 mar (EFE).- Brasil conoció este lunes nuevas muestras del trágico impacto humano de la covid-19, con 1.660 muertos en las últimas 24 horas, en medio de un prologado festivo en Sao Paulo y Río de Janeiro, sus dos principales ciudades, que busca cortarle el paso a una pandemia con señales de descontrol.

Según informó el Ministerio de Salud, en las últimas 24 horas el país subió a un acumulado de 313.886 muertes y con los 38.927 casos entre el domingo y el lunes el total de infectados se elevó a 12,57 millones.

Aunque esta cifra está por debajo del récord diario de fallecidos anotado el pasado viernes (3.650), en la semana finalizada el último domingo sí se registró el récord de promedio semanal, de 2.598 muertos, un 42 % más que en la semana anterior.

Según los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Brasil lidera la lista de los países con mayor número de casos y fallecimientos a causa de la covid-19 en los últimos siete días, aunque está en el segundo lugar en las cifras acumuladas.

Así, en los últimos siete días Brasil registró 539.903 casos del coronavirus SARS-CoV-2 y 17.798 muertes, frente a los 423.601 infectados y 7.089 fallecimientos en Estados Unidos.

Pero, según la OMS, Estados Unidos sigue liderando la lista de países con mayor número de casos acumulados (29,92 millones) y de fallecimientos (543.870), frente a los 12,57 millones de casos y 313.886 muertes en Brasil.

Este país latinoamericano, sin embargo, tiene unos 210 millones de habitantes, frente a los 328 millones de Estados Unidos.

Los datos se conocen al comenzar una semana en la que Sao Paulo, la ciudad más poblada del país, así como Río de Janeiro se encuentran con sus actividades muy restringidas por el festivo decretado por sus autoridades municipales y que rige desde el viernes pasado.

El período festivo, que implica el adelantamiento de fiestas programadas para lo que resta del año para 2022, encadenará con el Viernes Santo, festivo nacional en Brasil, y con el fin de semana siguiente.

Pero, a pesar de los continuos llamamientos de las autoridades para evitar el contacto aglomeraciones y fiestas colectivas, solo en Sao Paulo durante el pasado fin de semana las fuerzas policiales detectaron 450 puntos donde había una aglomeración de personas con un número mayor del permitido.

Y como mala señal sobre el grado de cumplimiento de estas restricciones en el estado de Río de Janeiro, en la localidad de Itaipava, el gobernador en ejercicio, Claudio Castro, ofreció el pasado domingo una fiesta privada de cumpleaños "muy concurrida" en su vivienda.

Según imágenes difundidas por medios locales, en su residencia se vio a gente sin mascarillas y una docena de vehículos a la puerta de su residencia.

Ello a pesar de que, dos días antes, Castro pidió a los habitantes de Río de Janeiro que se quedaran en casa porque "no es el momento para fiestas".

Su oficina de prensa salió al paso de estas publicaciones y precisó que a la fiesta de cumpleaños del gobernador interino asistieron solo familiares y que los vehículos a la puerta eran de éstos y de su escolta.

En Brasilia, y después de quince días en que solo se permitieron las "actividades esenciales", el comercio y otros sectores volvieron a funcionar desde este lunes, aunque con limitaciones de horarios.

Las autoridades de la capital han mantenido el toque de queda nocturno impuesto hace dos semanas, pero han relajado el resto de las medidas restrictivas, pese a que la curva pandémica sigue en ascenso y descontrolada, con hospitales saturados y camas de unidades de cuidados intensivos (UCI) ocupadas en un 95 %.

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