Brady deslumbra, Belichick trastabilla

BARRY WILNER
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El quarterback Tom Brady de los Buccaneers de Tampa Bay camina por el campo tras la victoria ante los Raiders de Las Vegas, el domingo 25 de octubre de 2020, en Las Vegas. (AP Foto/David Becker)
El quarterback Tom Brady de los Buccaneers de Tampa Bay camina por el campo tras la victoria ante los Raiders de Las Vegas, el domingo 25 de octubre de 2020, en Las Vegas. (AP Foto/David Becker)

NUEVA YORK (AP) — Tom Brady registró cinco touchdowns en una productiva visita a Las Vegas. El entrenador que dejó atrás en Nueva Inglaterra apenas pudo sacar seis puntos y sufrió su tercera derrota consecutiva.

Para los que aceptan la premisa que el quarterback con seis campeonatos de Super Bowl que se marchó de los Patriots para demostrar en otro lugar que que era la columna vertebral de esa destina, pues, es algo que precisamente está cumpliendo con Tampa Bay.

En cambio, la actual versión de los Patriots con Bill Belichick también están avalando esa teoría.

Los Buccaneers han anotado 222 puntos, para liderar la liga, incluso por delante de los actuales campeones Chiefs. Tampa tiene marca de 5-2 y Brady ha sido esencial en ello — por su brazo, liderazgo y astucia.

Todas las virtudes que le convirtieron en el mariscal de campo más laureado en la era del Super Bowl.

Esperar que Brady detalle a profundidad sus actuaciones en medio de la temporada es muy similar a lo que Belichick podría exponer en una rueda de prensa. Si le preguntan al quarterback de 43 años cómo lo está haciendo, esto fue lo que respondió:

“Estamos 5-2, en una posición decente, cerca del punto medio en la temporada. Falta mucho por jugar. Vamos a necesitar el aporte de todos, lo mejor de todos", dijo. “Vamos a tratar de responder al desafío cada semana”.

En cuanto a responder al desafío, en sus últimos cinco partidos, Brady cuenta con 15 pases de touchdown y uno interceptado. En una nueva ciudad, con otro uniforme y un nuevo elenco de compañeros — y en medio de una pandemia de coronavirus que impidió a los equipos organizar entrenamientos presenciales durante varios meses.

“Creo que se debe a que conoce mejor a sus compañeros, asimilar mejor el sistema de juego, todo lo que cambia cada semana", dijo el entrenador de los Bucs Bruce Arians, ahora el gran beneficiado de las contribuciones de Brady que Belichick capitalizó por dos décadas.

Mientras los Bucs se ilusionan con ir lejos en la postemporada, el pesimismo cunde en Nueva Inglaterra.

La derrota de los Patriots por 27 puntos ante San Francisco fue la más desigual que sufren en casa bajo la dirección de Belichick. Llevaban 286 partidos sin una racha de tres derrotas, el lapso más amplio sin una racha de tres reveses en la historia de la NFL.

Nueva Inglaterra quedó con foja de 2-4 por primera vez desde la primera temporada de Belichick en 2000, cuando los Patriots terminaron 5-11.

Ese fue el último año sin Brady como quarterback.

Hace una semana, los Patriots no permitieron touchdowns pero perdieron ante Arizona. Esta vez, no pudieron anotar un solo touchdown. La defensa no hace mal las cosas, pero tampoco abruma. La ofensiva es inepta, y echa de menos a Brady.

Fíjense en el caso de Julian Edelman, brillante receptor en sus primeras 10 temporadas en la NFL — perdiéndose una por lesión — ha quedado en el olvido sin Brady. Edelman apenas cuenta con cinco pases atrapados en las últimas dos derrotas en casa.

Siempre arisco, Belichick no dijo gran cosa tras la derrota 33-6 ante los Niners, que dejo a Nueva Inglaterra a 2 juegos y medio detrás de los Bills, con una visita a Buffalo el próximo fin de semana.

“Creo que debemos mejorar en todas las facetas. No creo que exista algo que puedas decir que no necesitamos trabajar", señaló Belichick.

Es posible que eso pueda pasar. Cam Newton, de flojo nivel en los dos partidos que disputó tras dar positivo por COVID-19, podría cambiar el rumbo. Los receptores puedan encontrar espacios abiertos. La línea ofensiva, diezmada por lesiones, podría consolidarse.

Pero es obvio que les falta una pieza. En realidad, mucho: todo eso lo que el número 12, ahora con los Buccaneers, aportaba.