Las veces que Borja Sémper se ha opuesto al ala más dura del PP

Borja Sémper, durante su presentación como portavoz de campaña del PP.
Borja Sémper, durante su presentación como portavoz de campaña del PP.

Borja Sémper, durante su presentación como portavoz de campaña del PP.

Fue la gran sorpresa política en el arranque de la semana: Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, presentaba en la sede del partido en la calle Génova de Madrid al nuevo portavoz de campaña de la formación de cara a las elecciones autonómicas y municipales del próximo 28 de mayo: Borja Sémper.

Un nombramiento inesperado que suponía el regreso a la política de una de las figuras más moderadas dentro del partido, que dejó la primera línea precisamente en desacuerdo con la deriva del PP que lideraba Pablo Casado.

Pero Feijóo ha querido recuperarlo y, tras muchas conversaciones con él, ha conseguido atraerle de nuevo al proyecto del partido al que se afilió cuando apenas era un adolescente en el País Vasco y del que llegó a ser candidato para la Alcaldía de San Sebastián.

Ahora regresa para darle al PP una pátina de moderación, añadiendo libras al lado de la balanza opuesto al de perfiles muy marcados en el partido, como el que marca la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Porque ese ha sido el habitual tono de Sémper, un hombre que no ha tenido reparos en dar su opinión siempre, distante del ala más a la derecha del PP.

Estas son algunas de las ocasiones en las que el nuevo portavoz de campaña del PP ha mostrado sus desavenencias con los más duros de su partido.

Lejano a Vox

Pese a su amistad “inquebrantable” y “a prueba de bombas” con el líder del partido de ultraderecha, Santiago Abascal, Sémper se ha mostrado siempre contrario a Vox.

“Su posición política esté en las antípodas de mi interpretación de España, pero le tengo un aprecio personal inquebrantable”, ha llegado a decir sobre el presidente del partido de extrema derecha.

Santiago Abascal, líder de Vox.
Santiago Abascal, líder de Vox.

Santiago Abascal, líder de Vox.

“Vox tiene una concepción política de España esencialista y nacionalista. Para ellos hay una forma de ser español y lo que se salga de ahí es ser menos español”, dijo en otra ocasión.

“Yo milito en un partido en el que independientemente de a quién reces, beses o votes tienes los mismos derechos y obligaciones que tu vecino. Eso nos pone a una distancia sideral de Vox”, agregó.

En desacuerdo con Ayuso

En ese sentido, hasta la fecha siempre ha estado en desacuerdo con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

La lideresa madrileña apostó abiertamente por pactar con la ultraderecha e incluso reclamó a la dirección del PP, cuando todavía Pablo Casado lideraba la formación, que dieran vía libre a los ‘barones’ para acordar con Vox.

“No tengo ningún problema con ellos, desde luego no lo he tenido aquí en Madrid”, dijo en agosto de 2021 en una declaración en la que aseguró sin rodeos que tenía una “muy buena relación” tanto con Abascal como con Vox.

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“Conozco a Isabel, me parece una mujer brillante, pero no comparto eso”, respondió claramente Sémper sobre la opinión de Ayuso al respecto, manteniendo su postura sobre el partido de extrema derecha.

Consideraba Sémper que “no merece la pena” llegar a ningún acuerdo con Vox y, concretamente en el caso de Andalucía, si la ultraderecha “exige” que, a cambio, se retire la dotación económica destinada a la lucha contra la violencia machista.

Alabanzas a Mónica García

Quizás a Ayuso tampoco le gusten las palabras que tuvo Sémper para Mónica García, la portavoz de Más Madrid en la Comunidad de Madrid y líder de la oposición en esta región, en una entrevista concedida a El Confidencial en mayo de 2021, tras las elecciones madrileñas.

“Hay gente a la que yo no le he oído una idea buena en su vida. No que la comparta, sino en propositivo. Por ejemplo, en la campaña de las autonómicas de Madrid, veía a Mónica García y no cambiaba de canal, la escuchaba. Probablemente el 90% de las cosas no las compartía, pero veía que se lo estaba currando y contando las cosas que quería hacer”, expresó.

Porque si con alguien ha sido dura Ayuso en sus duelos parlamentarios ha sido con Mónica García.

Fue la propia Mónica García quien recordó los epítetos que le había dedicado la presidenta madrileña: “Que estoy desesperada, que tengo la cara mustia, que sonría un poco más, que pongo la cara de asquillo, que me hago tirabuzones peperos en el pelo, que si vivo así o ‘asá’, que si como esto o lo otro, que si bailo o dejo de bailar o que si trabajo más o menos”.

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Desencuentro con Álvarez de Toledo

Otro momento en el que Sémper demostró su distancia con el ala más dura del PP fue cuando contestó en público a la que entonces era portavoz en el Congreso del PP, Cayetana Álvarez de Toledo.

La parlamentaria acusó al PP vasco de mostrar “posiciones tibias frente al nacionalismo”.

Cayetana Álvarez de Toledo, entre Teodoro García Egea y Pablo Casado.
Cayetana Álvarez de Toledo, entre Teodoro García Egea y Pablo Casado.

Cayetana Álvarez de Toledo, entre Teodoro García Egea y Pablo Casado.

“Mientras algunas caminaban sobre mullidas moquetas, otros nos jugábamos la vida defendiendo la Constitución”, contestó Sémper, que exigió una disculpa de Álvarez de Toledo.

“A mí me gustaría una rectificación”, dijo el entonces dirigente vasco, que recordó que el PP “es un partido político y no una secta”.

Muy crítico con Aznar

Llamativas han sido sus palabras sobre el expresidente José María Aznar, abanderado del perfil más duro del PP desde que dejó la presidencia.

“A Aznar no le entiendo desde hace mucho tiempo”, dijo en una entrevista hace unos meses.

“Probablemente Aznar es de los peores expresidentes del Gobierno y Felipe González, uno de los mejores, aunque el mejor sigue siendo Mariano Rajoy”, había aseverado en otra entrevista un año antes.

Isabel Díaz Ayuso y José María Aznar, en un acto.
Isabel Díaz Ayuso y José María Aznar, en un acto.

Isabel Díaz Ayuso y José María Aznar, en un acto.

En esa misma entrevista, concedida a El Confidencial, dijo del expresidente que “era un mediocre” pero que “se rodeó de gente buena, y eso le hizo grande”.

Poco después, en LaSexta Noche, reconoció haberse arrepentido de esa declaración sobre Aznar.

“Yo que tengo boca, pues me equivoco. Y la expresión que utilicé de ‘mediocre’ sobre Aznar no fue la más adecuada. (...) En política es importante rodearte de gente que te haga mejor, que cubra aspectos y capacidades que tú no tienes. Aznar se rodeó de gente que le hizo mejor”, matizó.

Contrario a la reforma del aborto de Gallardón

También mantuvo una opinión crítica sobre la reforma de la ley del aborto que pretendió llevar a cabo Alberto Ruiz-Gallardón, quien fuera ministro de Justicia con Mariano Rajoy. Una reforma que, tras la polémica que generó, acabó en un cajón y que provocó la dimisión del ministro.

Sémper dijo que no le gustaban aspectos de la ley y defendió que los parlamentarios del partido pudieran votar en conciencia sobre la reforma.

El entonces presidente del PP de Gipúzkoa pidió “afinar un poco más” la norma en lo relativo al supuesto de malformaciones en el feto. “Hay situaciones muy dramáticas para muchas parejas que tienen que afrontar una situación extrema cuando un médico les dice que el feto tiene malformación”, aseveró.

Alberto Ruiz Gallardón, exministro de Justicia, junto a Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior.
Alberto Ruiz Gallardón, exministro de Justicia, junto a Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior.

Alberto Ruiz Gallardón, exministro de Justicia, junto a Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior.

“Someterles a un proceso en el que hay que pedir dos opiniones de médicos, creo que es especialmente complicado y dramático para una pareja. Hay que perfeccionarlo y hacer menos doloroso ese proceso para las parejas que afrontan una noticia tan dura y complicada”, sostuvo.

También se opuso a “un Estado que se meta en la vida de las personas hasta el punto de imposibilitar tomar decisiones sobre su propia vida”. “La clave está en el equilibrio, en respetar el derecho de una mujer a decidir sobre su propio cuerpo y su propia vida y hacerlo compatible con proteger a quien no puede hacerlo”, dijo.

Después, cuando se supo que la ley no iba a salir adelante, Sémper lo celebró: “Soy de los satisfechos y contentos porque generase debate interno dentro del PP porque no somos una secta, somos un partido que debate las cosas y que es consciente de que, sobre todo en materias en las que influyen tantos factores, es normal que haya controversia”.

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