Boris Johnson vuelve a confinar a los ingleses por la explosión de casos

Luisa Corradini
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PARÍS - Con más de 50.000 nuevos casos diarios de Covid-19 desde hace seis días y una propagación del virus que no consigue contener, el gobierno del Reino Unido anunció hoy nuevas medidas de riguroso confinamiento, a pesar de que una segunda vacuna comenzó a ser distribuida en el país: la producida por los laboratorios británico-suecos AstraZeneca y la universidad de Oxford.

A partir del miércoles, los ingleses estarán sometidos a un nuevo confinamiento total, con escuelas cerradas y la obligación de no salir de sus casas, salvo por razones de primera necesidad. Así lo anunció hoy al país el primer ministro británicoBoris Johnson. Las nuevas medidas deberán ser aprobadas este miércoles por el Parlamento y deberían regir hasta mediados de febrero.

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"Nuestro sistema sanitario está bajo una enorme presión, con hospitalizaciones que aumentaron 30% la semana pasada. El 29 de diciembre, más de 80.000 personas dieron positivo al Covid-19, un nuevo récord. Hubo 20% más de muertos en siete días y la cifra seguirá aumentando", advirtió. "Es obvio que debemos hacer más esfuerzos", dijo.

Aludiendo a la campaña masiva de vacunación que lanzó su gobierno desde comienzos de diciembre en el país, el primer ministro declaró que "si las cosas van bien", las cuatro categorías prioritarias de la población deberían haber recibido la primera dosis de vacuna a mediados de febrero. Si así fuera "habremos alejado a una enorme cantidad de gente del camino del virus", aseguró.

La decisión del gobierno británico se produjo el mismo día que comenzó a inyectarse en todo el país la nueva vacuna de los laboratorios británico-suecos AstraZeneca y la universidad de Oxford. Brian Pinker, un jubilado de 82 años, fue el primero en recibirla por la mañana.

Pinker, un paciente que recibe un tratamiento de diálisis por una enfermedad renal en el Churchill Hospital, se declaró "muy orgulloso" de la vacuna desarrollada por la universidad de Oxford. "Todo el personal ha sido maravilloso y solo me queda esperar el momento de celebrar mis 48 años de matrimonio con mi esposa, Sally, este año", dijo.

Desde el 8 de diciembre, el Reino Unido distribuye otra vacuna, la producida por los laboratorios estadounidense-alemanes Pfizer-BioNTech que, a pesar de registrar una eficacia de más del 90% -según sus responsables- tiene la desventaja de necesitar una conservación a -70°C. La nueva vacuna, por el contrario, no solo puede ser mantenida en una heladera normal, sino que es mucho menos costosa que la primera.

Según el gobierno, más de medio millón de dosis están disponibles hoy para ser inyectadas en seis hospitales: Oxford, Londres, Sussex, Lancashire y Warwickshire. Al mismo tiempo, desde hace varios días Johnson advertía que "nuevas medidas de restricción eran inevitables", en momentos en que el país registra una propagación incontrolable del virus, en particular provocada por la nueva cepa (B117) originada en el sureste de Inglaterra.

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Durante una visita al hospital londinense de Chase Farm, donde se realizaban las primeras inyecciones con el nuevo fármaco, el premier afirmó que las próximas semanas serían "muy muy duras", agregando sin embargo que, con dos vacunas a disposición, se producirá "un masivo aumento" de vacunaciones, mientras el número de dosis disponibles se elevará a "decenas de millones a fines de marzo".

El Reino Unido se ha lanzado, en efecto, a una carrera contra el reloj con el objetivo de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible a fin de poner término a la pandemia que ha llevado al sistema sanitario al borde de la explosión y al primer ministro británico a lo más bajo en los sondeos de popularidad.

El gobierno intenta poner en circulación dos millones de dosis cada siete días. Seguramente no lo conseguirá la semana que viene y todo depende de algunos factores externos a su voluntad.

"Las vacunas deben ser fabricadas, envasadas y acondicionadas para el envío. Cada uno de esos paquetes tiene que ser controlado y certificado antes de partir hacia los centros hospitalarios de vacunación donde es necesario contar con la cantidad suficiente de vacunadores y personal especializado para asegurar que las dosis son inyectadas correctamente", señala el profesor Stephen Powis, director del servicio nacional de hospitales. "En cualquiera de esas etapas puede producirse una interrupción", agrega.

Nuestro sistema sanitario está bajo una enorme presiónBoris Johnson, primer ministro británico

Por el momento, más de un millón de personas recibieron la primera dosis de la vacuna de Pfizer-BoiNTech. El Reino Unido compró 140 millones de dosis de ambas vacunas, más que suficiente para inmunizar a sus 66 millones de habitantes.

Por la tarde, la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, se había adelantado al anuncio de Johnson, anunciando a su vez un estricto confinamiento para los 5,5 millones de esa nación, similar al que impuso en marzo, a partir de esta noche y hasta el 1° de febrero.

"Esperar siempre empeora las cosas cuando se trata del coronavirus", dijo Sturgeon, explicando que la nueva variante del virus (B117) había cambiado totalmente la situación. A pesar de que Escocia no ha sufrido un aumento desmesurado de gente en los hospitales como sucedió en Inglaterra durante la semana pasada, el número de casos positivos alcanza nuevos récords cada día. Hoy, los contagios llegaron a 2.464.

Por su parte, Gales e Irlanda del Norte ya se encuentran a su vez sometidos a confinamientos regionales desde hace días.