Boris Johnson evita hablar de crisis, irrita a los empresarios y deleita a su partido

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El primer ministro británico, Boris Johnson, habla durante la Conferencia del Partido Conservador en Manchester

Por Elizabeth Piper y Kylie MacLellan

MANCHESTER, Inglaterra, 6 oct (Reuters) - El primer ministro Boris Johnson prometió reformar radicalmente el Reino Unido el miércoles, exhortando a sus fieles del Partido Conservador a que ayuden al Gobierno a seguir abordando las desigualdades entre regiones poniendo fin a las "debilidades estructurales a largo plazo" de la economía.

En un discurso de clausura del congreso anual de su partido, Johnson, conocido por su optimismo desbordante en todo tipo de materias, enumeró los supuestos éxitos de los conservadores y quitó hierro a las crisis de los combustibles, los alimentos y la industria como "una mera función de la reactivación económica".

Fue un discurso, sin grandes anuncios políticos, muy dirigido al partido, tratando de movilizar a sus miembros y de mitigar las preocupaciones de algunos, que temen que esté alejando a los conservadores de su antigua ideología de impuestos bajos y un Estado pequeño.

Johnson recordó a la ex primera ministra Margaret Thatcher, presumió de la campaña de vacunación contra el coronavirus y atacó al "viejo y cansado" Partido Laborista de la oposición, entusiasmando a una sala que vitoreó y aplaudió durante todo el discurso.

Sin embargo, el discurso no habrá causado una grata impresión entre muchos propietarios de restaurantes, agricultores y propietarios de comercio minorista, que se enfrentan a una aguda falta de mano de obra y han pedido al Gobierno que les permita atraer a trabajadores extranjeros para evitar la escasez de suministros y los cierres.

"La respuesta a las tensiones actuales, que son principalmente una función del crecimiento y la reactivación económica, no es recurrir a la misma palanca de siempre, la inmigración incontrolada, para mantener los salarios bajos", dijo en una sala de conferencias abarrotada en la ciudad de Manchester, en el norte de Inglaterra.

"La respuesta es controlar la inmigración para permitir que la gente con talento venga a este país, pero no utilizar la inmigración como excusa para no invertir en la gente en competencias, y en los equipos, las instalaciones y la maquinaria... que necesitan para hacer su trabajo".

"Para llevar a cabo ese cambio nos pondremos a trabajar para unir e igualar a todo el Reino Unido, el mayor proyecto en el que puede embarcarse cualquier Gobierno".

PRECIOS MÁS ALTOS

En respuesta a los críticos que han pedido más medidas para traer trabajadores extranjeros para cubrir las lagunas en las industrias del transporte y la agricultura, Johnson volvió a pedir a las empresas que hagan más para elevar los salarios y atraer a más trabajadores.

Muchos no se mostraron muy entusiasmados por estas palabras.

Tony Danker, director general de la patronal CBI, dijo que la ambición de aumentar los salarios "sin actuar sobre la inversión y la productividad no es más que una ruta hacia una subida de los precios".

"Es un momento frágil para nuestra economía. Así que trabajemos en colaboración para superar los retos a corto plazo y alcanzar nuestro potencial a largo plazo".

El director ejecutivo de una de las 150 principales empresas británicas que cotizan en el FTSE dijo que Reino Unido estaba pasando por un "doloroso reajuste" post-Brexit que se había retrasado por la pandemia del COVID: "La relación o la falta de relación del Gobierno con las empresas es un síntoma de ello."

Incluso algunos parlamentarios conservadores expresaron su preocupación por la posibilidad de que suban los precios, sobre todo en un momento en el que el Gobierno ha retirado un complemento de una prestación estatal para los hogares con bajos ingresos y ha aumentado algunos impuestos que podrían perjudicar más a los trabajadores con salarios más bajos.

"El aumento de los salarios es estupendo, a menos que los precios suban más rápido. La inflación importa: se trata de lo que podemos pagar y de cómo llegan las familias a fin de mes", dijo Tom Tugendhat en Twitter.

A pesar de cierta inquietud, el equipo de Johnson se mostró satisfecho con la acogida del discurso y sus ocurrencias.

La siguiente prueba es si el jefe de Gobierno y sus ministros pueden cumplir sus promesas de "igualar" (level up) y capear lo que, según muchos economistas, podría ser un periodo prolongado de trastornos.

(Información de Elizabeth Piper y Kylie MacLellan: Información adicional de Kate Holton y William James; edición de Giles Elgood y Alison Williams, traducido por Tomás Cobos)

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